El silencio se sostuvo unos segundos más.
Luego, Nereth dio un paso atrás.
La conversación había llegado a su límite.
—Es suficiente por esta noche.—dijo finalmente, con voz más cansada que autoritaria.—Necesitan descansar.
El pelirrojo no respondió de inmediato. Su mirada seguía fija en Kyungsoo, como si temiera que, si apartaba los ojos, algo pudiera romperse entre ellos.
El ex Guardián del agua inclinó la cabeza con solemnidad.
Esta vez no se arrodilló.
Pero la reverencia fue profunda.
—Descanse, Alteza.
La palabra volvió a caer pesada.
Chanyeol cerró los ojos un instante y suspiró. Era un suspiro largo, agotado.—No me llame así...—murmuró, pero sin la energía para discutirlo más.
El padre de Suho no respondió. Solo se enderezó y salió del salón, dejándolos solos en el eco cálido de las antorchas.
Cuando Chanyeol y Kyungsoo salieron detrás de él al pasillo exterior, éste ya estaba en penumbra.
Las antorchas incrustadas en los muros proyectaban sombras alargadas que se movían con cada paso.
Caminaron uno al lado del otro.
Sin tocarse y sin hablar.
El sonido de sus botas sobre el suelo era lo único que rompía el silencio.
Kyungsoo tenía la mirada baja. No parecía abatido. Pero sí profundamente sumido en sus pensamientos.
Chanyeol lo observó de reojo.
Algo dentro de él se tensó al verlo tan pensativo. Apretó los puños.
El fuego bajo su piel reaccionó a su inquietud.
No soportaba verlo así.
—Kyungsoo...—lo llamó, en voz baja.
El pelinegro levantó apenas la mirada.—¿Qué pasa?
Chanyeol dudó un segundo.
No era bueno con las palabras cuando las emociones eran demasiado grandes.
—¿Podemos... hablar?.—preguntó al fin.
Kyungsoo lo sostuvo con los ojos oscuros, tranquilos, pero cargados de algo más profundo.—De acuerdo.
Chanyeol tragó saliva.—Me gustaría que fuera en privado. Vamos a mi habitación.
No fue una orden.
Fue casi una petición.
Kyungsoo asintió y reanudaron la caminata en silencio nuevamente.
Llegaron a la habitación de Chanyeol y este abrió la puerta dejando que Kyungsoo entrara primero.
Un ventanal dejaba ver el cielo nocturno de EXO Planet, donde las lunas brillaban con tonos azulados y rojizos y las cortinas se movían suavemente con la brisa.
Cuando la puerta se cerró tras ellos, el silencio fue distinto al del salón.
Fue un silencio más íntimo y más vulnerable.
El alto permaneció de pie unos segundos, de espaldas a la puerta.
El pelinegro avanzó hasta el centro de la habitación.—¿De qué querias hablar?.—dijo directo pero con suavidad.
Chanyeol se pasó una mano por el cabello rojo.—Lo siento.
La palabra salió abrupta.
Kyungsoo parpadeó, confundido.
—¿Por qué?
Chanyeol levantó la mirada.
Sus ojos dorados ya no brillaban con furia como en el salón. Ahora brillaban con culpa.
—Por involucrarte en todo esto.—El aire pareció detenerse.—No pediste ser mi Cáliz.—continuó.—No pediste que el Consejo te viera como... como un obstáculo. No pediste que un enemigo te marcara como mi punto débil.—Su voz se quebró apenas en esa última palabra.—Si algo te pasa por mi culpa...
Kyungsoo dio un paso hacia él.—Chanyeol, detente...
El pelirrojo negó con la cabeza.
—No, escúchame.—Respiró hondo.— He vivido veinte años sin saber quién era en realidad. Sin saber qué era. Mi madre resulta que no es mi verdadera madre. Mi familia real esta muerta....además de que soy príncipe, el heredero de un reino, el portador del Fénix... y tú estás en el centro de todo eso.—El fuego vibró levemente en sus manos.—No quiero que cargues con cosas como estas.
Kyungsoo lo miró fijo.—No estoy cargando con tu destino.—Otro paso.
La distancia entre ellos se redujo.—Estoy eligiendo estar aquí.
Chanyeol levantó la vista.
—¿Incluso aún sabiendo lo que implica?
El pelinegro sostuvo su mirada sin vacilar.—Sí.—El silencio se volvió espeso.—No me veas como una víctima en esto.—continuó Kyungsoo, más suave ahora.—No me arrastraste. No me obligaste. El vínculo no es una cadena para mi. Es una conexión.
Chanyeol tragó saliva.—Pero pueden usarte contra mí.
—También pueden usar cualquier otra cosa contra ti.—respondió con calma.—Tu título, a los guardianes, tu poder....Eso no significa que debas alejar todo lo que te importa.
Las palabras golpearon profundo.
El alto bajó la mirada.—Cuando el señor Nereth habló de matrimonios...—confesó, más bajo.— lo único que pensé fue en ti.—Kyungsoo sintió su pulso acelerarse. —Pensé que podrían obligarme. Que podrían separar esto que tu y yo tenemos. Y no...—exhaló.— no quiero eso.
Kyungsoo lo observó con atención.
—¿Solo lo haces por el vínculo?
Chanyeol levantó la mirada lentamente. Y por primera vez esa noche no hubo fuego, ni autoridad, ni orgullo en sus ojos.
Solo honestidad cruda.
—No.—Un paso más.—No es solo el vínculo.—El silencio se tensó.—Me importas de verdad.—dijo finalmente, sin adornos.—Desde antes de saber del Cáliz. Desde antes de saber que estabas ligado a mí de esta forma....siempre me has importado a pesar de todo.
Kyungsoo sintió que el suelo se volvía inestable bajo sus pies.
Chanyeol continuó, la voz más firme ahora.—Cuando te vi caer en Umbrahel... no fue el Fénix el que reaccionó primero. Fui yo.—El recuerdo cruzó entre ellos.
La pelea. El grito de dolor. La desesperación.—No quiero que te lastimen porque eres mi Cáliz—murmuró.—No quiero que te lastimen.... porque eres tú.
El silencio fue absoluto.
Kyungsoo dio el último paso que faltaba entre ellos. Decidió ser sincero.—¿Sabes qué sentí cuando hablaron de matrimonio?.—preguntó, casi en un susurro. Chanyeol negó levemente.—Senti celos.—La confesión quedó suspendida.—Y miedo.—añadió.—No por lo que pueda hacer el Consejo. No por el título...si no por miedo de perder algo que aún no sé cómo nombrar.
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Editado: 20.04.2026