El Linaje del Fénix (chansoo)

Capítulo 27. El Peso de la Corona.

La noche no le ofreció descanso verdadero.

El sueño llegó, sí, pero fue ligero. Fragmentado. Como si su mente se negara a entregarse por completo al descanso después de todo lo que había cambiado en tan pocas horas.

Y cuando finalmente despertó…el silencio del amanecer lo recibió.

Chanyeol abrió los ojos lentamente.
El techo alto de su habitación estaba bañado por una luz tenue y dorada que entraba desde el ventanal. Las lunas de EXO Planet se estaban retirando, cediendo el cielo al resplandor del sol naciente, cuyos tonos eran más cálidos que los de la Tierra. Más profundos. Más vivos.

Se quedó inmóvil.

Su respiración era lenta, pero su mente… no.

Lo recordaba todo.

La voz de Nereth llamándolo Alteza.
El peso de la palabra príncipe, el linaje, el Fénix....su pasado.
El calor del vínculo.
El rostro de Kyungsoo a centímetros del suyo.
Pero sobre todo recordaba el momento en que sus labios tocaron su mejilla.

Cerró los ojos un instante.

Podía recordarlo con una claridad casi dolorosa.

La suavidad de su piel, la forma en la que Kyungsoo se había quedado quieto. La manera en que su corazón había golpeado con fuerza dentro de su pecho como si intentara romper sus propias costillas.

Y lo peor…era que él no se arrepentía.

Exhaló lentamente y giró el rostro hacia el ventanal.
El cielo de EXO Planet era inmenso. Más amplio de lo que jamás había visto en la Tierra.

—¿De verdad… todo esto está pasando…? —murmuró para sí mismo. Su voz se perdió en la quietud de la habitación.

Ya no era solo Park Chanyeol.
Al parecer era…algo más.

Alguien más.

El heredero de un linaje antiguo que además es portador de una criatura ancestral y sobre todo...que es príncipe de un planeta.

El pensamiento aún se sentía ajeno. Como una armadura que no le pertenecía del todo.

Salio de sus pensamientos cuando unos golpes suaves resonaron en la puerta.

Chanyeol parpadeó. Su cuerpo reaccionó de inmediato, enderezándose.—¿Quién es?—dijo.

La puerta no se abrió.
Hubo una pausa en los golpes y luego, la voz grave y respetuosa de Nereth llegó desde el otro lado.

—Alteza, soy yo ¿Puedo pasar?

El pelirrojo cerró los ojos un segundo, reprimiendo el impulso de corregirlo.
Se levantó de la cama y caminó hacia la puerta descalzo y la abrió.

El padre de Suho estaba allí.
Recto. Sereno. Como siempre.
Pero en sus manos sostenía algo.

Parecía ropa.

El ojidorado la vio con mas atención.
Era un conjunto completo y por la finta se notaba que era.....de la realeza.

Regresó su mirada a Nereth, confundido.

Este le extendió las manos con respeto.—Es el atuendo que deberá usar para presentarse ante el Consejo.

Chanyeol lo tomó lentamente.
La tela era pesada pero suave.
Profundamente suave.

El tejido era negro, pero no era un negro común. Tenía matices carmesí que se movían sutilmente cuando la luz lo tocaba, como brasas ocultas bajo ceniza.
El abrigo era largo, cayendo hasta debajo de las rodillas, ajustado en la cintura y los hombros, diseñado para resaltar la estructura del cuerpo. Las mangas estaban bordadas con filamentos dorados que formaban patrones antiguos: alas abiertas, fuego ascendente y símbolos desconocidos para él.
El cuello era alto y firme.
En el pecho, del lado izquierdo, había un emblema. Era un fénix pero no parecia bordado sino incrustado.
Hilos de color oro puro y fragmentos cristalinos rojizos formaban la figura con un detalle impresionante. Sus alas extendidas cubrían parte del torso, y su cola descendía como una llama estilizada.

Era imposible no reconocer lo que significaba. No era ropa común
Era una especie de declaración de autoridad.
De realeza.

El ojidorado lo sostuvo en sus manos. Sus dedos se tensaron levemente sobre la tela.

—…¿En verdad esto es real…? —preguntó en voz baja. No miró al mayor frente a él, solo seguía mirando la ropa.

Nereth lo observó en silencio antes de responder.—Sí, Alteza.—La palabra cayó con suavidad esta vez. No había presión ni exigencia.
Solo la verdad.—Lamento profundamente haberle ocultado todo esto —continuó Nereth—. No fue una decisión personal. Fue una orden del Consejo… y una necesidad para protegerlo.—Chanyeol tragó saliva ante esta respuesta.—Suho está molesto conmigo —añadió el ex guardian del agua con honestidad—. Y tiene razón para estarlo. Como su padre… y él como líder de los Guardianes… debí confiar en él.

Chanyeol levantó finalmente la mirada.

Vio algo en los ojos de Nereth que no había visto antes. El en verdad se sentía culpable. Soltó un suspiró.—Espero que puedan resolverlo.

Nereth inclinó la cabeza levemente.
—Yo también.

Hubo un breve silencio.

Chanyeol bajó la mirada otra vez hacia la ropa.—Aún… no sé cómo sentirme al respecto.—admitió finalmente—. Todo esto… el linaje… el trono… este planeta…mi pasado.—exhaló—. Aún me cuesta creer que soy el príncipe perdido de un lugar que ni siquiera sabía que existía.

Nereth lo observó con calma.
Y cuando habló, su voz fue distinta.
Más cálida. Más firme.
—No necesita creerlo todo hoy.—
El pelirrojo lo miró.—El Fénix no despertó en usted para convertirlo en alguien distinto —continuó el mayor.—. Despertó porque usted ya era quien debía ser.—El silencio se asentó entre ellos.—No importa cuánto tarde en aceptar su linaje —añadió Nereth—. Lo importante es que usted siga siendo el hombre que eligió proteger a otros incluso antes de saber quién era.

Eso…eso lo calmó.
Más de lo que esperaba.

Chanyeol asintió lentamente.

Nereth dio un paso atrás.
—Los Guardianes lo esperan en el comedor principal para el desayuno, Alteza.

El volvió a tensarse apenas ante el título. Pero no lo corrigió esta vez.

—Será mejor que se prepare. Lo dejo para que se aliste.— Nereth hizo una leve reverencia y luego se retiró.




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