Kyungsoo se quedó inmóvil, perdido en el recuerdo de su pasado en medio de su habitación, con la mano aún presionada contra el pecho.
La puerta había sonado con un golpe seco al cerrarse detrás de Kai, y el eco todavía vibraba en el aire como un recordatorio cruel.
El silencio era ensordecedor.
Cerró los ojos un segundo, intentando ordenar el torbellino que tenía dentro.
La confesión de Kai aún le ardía en los oídos. Cada palabra, cada reproche, cada recuerdo que había sacado a la luz... todo dolía. No era solo tristeza. Era culpa. Era el peso de haber roto algo que había sido sólido durante años.
El vínculo latió de pronto, más fuerte.
No era el calor suave y satisfecho de hacía unos minutos, cuando Chanyeol lo había besado contra su voluntad de separarse. Ahora era distinto: un pulso inquieto, casi furioso, como brasas que se removían bajo ceniza.
Chanyeol estaba alterado. Muy alterado.
Kyungsoo frunció el ceño y respiró hondo, intentando calmarse para no
transmitirle más de lo necesario. No quería preocuparlo antes de tiempo.
—Tranquilízate.—se dijo en voz baja.—Tienes que ir a la comida.
Se miró una última vez en el espejo. Los labios aún estaban ligeramente
hinchados. El cuello conservaba el fantasma del roce lento de la nariz de Chanyeol. Se acomodó la túnica negra con dedos que temblaban apenas y salió.
El pasillo parecía más largo que nunca.
Cuando entró al comedor principal, el ambiente ya estaba cargado. Todos los Guardianes estaban allí. Suho presidía la mesa con expresión tranquila. Baekhyun y Chen hablaban en voz baja, intentando disimular la curiosidad.
Xiumin, Lay y Sehun observaban en silencio.
Y entonces entró Kai.
Cerró la puerta detrás de él con más fuerza de la necesaria. Sus ojos
barrieron la mesa y se detuvieron un segundo de más en Kyungsoo. No dijo nada. Solo se sentó en el extremo opuesto, lo más lejos posible del pelinegro. El aire entre ellos se volvió denso, cargado de todo lo que no se había dicho en la habitación del más bajo minutos antes.
Kyungsoo sintió el peso de esa mirada como un golpe en el pecho. La confesión de Kai aún resonaba en su cabeza: las palabras rotas, la rabia, el dolor. El Me está comiendo vivo.
Y ahora, sentado frente a él, Kai parecía una versión más dura y distante del amigo que siempre había sido.
Kyungsoo se había sentado en su lugar habitual. Casi al mismo tiempo, Chanyeol apareció por la otra puerta. Sus ojos se encontraron al instante. El pelirrojo no sonrió. Solo inclinó la cabeza, un gesto mínimo que decía: Estoy aquí y estoy bien.
Cuando tomo asiento junto a él, su rodilla rozó la de Kyungsoo. Un
contacto breve, discreto, pero suficiente para que el vínculo respondiera con un pulso cálido y protector.
Chanyeol no esperó a que sirvieran la comida.
—Disculpen chicos, pero antes de que empiecen a comer.. —empezó, voz baja pero firme.—necesito que escuchen algo importante. Algo que el Consejo ya sabe y que ha intentado usar contra mí.
Todos se enderezaron. Incluso Kai levantó la mirada, aunque su expresión permaneció cerrada.
El pelirrojo respiró hondo.
—Cómo ya saben, dentro de mi existe una criatura ancestral poderosa, la cuál es el Fénix. Esta requiere un ancla, un apoyo. A esa ancla se le conoce como el Cáliz del Fuego.
El silencio que cayó sobre la mesa fue absoluto.
Chanyeol continuó, explicando con calma y precisión:
—El Fénix necesita a una persona que pueda contener su poder sin
consumirse. Alguien que absorba el exceso de fuego, lo transforme y lo
devuelva en equilibrio. Esa persona...el Cáliz del Fuego es Kyungsoo. El Fénix lo reconoció desde el primer momento que nos conocimos. Es una resonancia. Una conexión que va más allá de lo mágico... es físico y emocional. Cuando yo me descontrolo, él lo siente. Cuando él está en
peligro, mi fuego responde. Y viceversa.—Chanyeol miró a Kyungsoo un segundo. Sus ojos dorados brillaron con algo suave y protector. —Por eso el Consejo lo amenazó indirectamente en la audiencia. No fue casualidad que
mencionaran su "influencia" ni que hablaran de "debilidades". Saben
exactamente lo que significa que Kyungsoo sea mi Cáliz. Saben que si lo alejan, me debilitan. Si lo lastiman, me lastiman a mí. Por eso quieren separarnos.
Todos reaccionaron con asombro ante tal información.
Baekhyun abrió mucho los ojos. Chen parpadeó varias veces. Suho se
inclinó hacia adelante, serio. Xiumin y Lay intercambiaron una mirada
incrédula. Sehun fue el primero en hablar:
—Espera... ¿entonces el Consejo planea lastimar a Kyungsoo?
Chanyeol asintió lentamente.
—Sí. Kyungsoo es literalmente la única persona que puede sostenerme. Y ellos lo ven como una amenaza al linaje tradicional.—Hizo una pausa. Su mano buscó la de su ancla debajo de la mesa y la tomó con firmeza, entrelazando sus dedos a la vista de todos. El pelinegro ante esto, abrió los ojos sorprendido.—Y sobre todo... porque es mi pareja...mi novio.
El silencio se rompió en un murmullo colectivo.
Baekhyun se quedó en shock, pero enseguida apareció en sus labios una sonrisa triste, casi resignada. Entendía ahora por qué las interacciones entre ellos siempre habían sido tan obvias, tan cargadas.
Jamás hubiera tenido un chance con Chanyeol, pensó con un pinchazo en
el pecho.
Chen, sentado a su lado, le dio un codazo suave para sacarlo de su sorpresa y le sonrió con calidez. Debajo de la mesa, tomó una de sus manos y la apretó. Baekhyun se sonrojó un poco, pero le devolvió la sonrisa, agradecido.
Los demás Guardianes reaccionaron con expresiones variadas. Suho levantó una ceja, pero no parecía realmente sorprendido. Xiumin y Lay asintieron como si ya lo hubieran sospechado. Sehun soltó un silbido bajo.
Kai permaneció mirando el vacío con una seriedad alarmante.
—Era muy obvio, chicos. —comentó Lay con una media sonrisa.—No eran nada discretos.
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Editado: 20.04.2026