Kai reapareció en un lugar distinto.
No regresó al palacio.
El espacio se abrió y lo dejó caer de rodillas en medio de un claro abandonado, lejos de todo, donde la vegetación crecía sin control y las ruinas de antiguas estructuras se alzaban como esqueletos olvidados.
Respiraba con dificultad.
El pecho le dolía. No solo por el esfuerzo, ni por los golpes. Era algo más profundo. Algo que no podía arrancarse.
Se llevó ambas manos a su cabeza, clavando los dedos en su cabello con desesperación.
-Cállate... -murmuró, apretando los dientes-. Cállate...
"Lo perderás..." "Morirá por su culpa..." "Ese vínculo es su condena..."
-¡CÁLLATE! -gritó, apretando los ojos con fuerza.
Pero la voz no estaba allí.
Y eso era peor. Porque ahora no sabía si había sido real... o si había salido de su propia cabeza.
Sus dedos se clavaron en la tierra húmeda.
La imagen de Kyungsoo volvió a aparecer en su mente.
Su mirada firme, su voz tranquila... pero definitiva.
"Me enamore de él."
Kai se quedó completamente quieto.
El mundo pareció detenerse. Abrió los ojos y soltó una risa baja, rota.
-Claro que lo hiciste... -susurró, mirando al suelo-. Siempre eliges lo que te destruye.-Levantó la mirada lentamente hacia el horizonte muerto. Sus ojos, antes llenos de dolor, ahora estaban... fríos.
Vacíos.-Y yo siempre elijo lo que me destruye.
El viento sopló con fuerza, levantando polvo oscuro a su alrededor. Su túnica ondeó, pero él no se movió.
Solo... respiró.
Pero incluso mientras lo hacía... una duda se deslizó en su pecho.
¿Y si la voz tenía razón?
¿Y si ese vínculo... realmente lo ponía en peligro?
Sus ojos se endurecieron poco a poco.
-Si... -murmuró.-Si eso es cierto...-Su respiración se estabilizó lentamente.-Entonces no voy a dejar que mueras por él.
No era una amenaza.
Era una promesa.
Y eso lo hacía aún más peligroso.
El aire en las montañas negras era denso, casi irrespirable.
Las sombras no se movían con el viento. Se arrastraban.
Noctyrr permanecía de pie sobre una formación de roca irregular, observando el horizonte como si pudiera ver más allá del mundo mismo. Su silueta era alta, envuelta en una capa oscura que parecía fundirse con la neblina que lo rodeaba. Sus ojos, dos destellos pálidos en la penumbra, brillaban con una inteligencia fría.
-El dolor... -murmuró, ladeando ligeramente la cabeza-. Siempre es la grieta más fácil de abrir.-A su alrededor, figuras borrosas se deslizaban entre las sombras. No tenían forma definida. Eran ecos, restos de algo que alguna vez tuvo vida... o alma.-Un Guardián herido. Un vínculo inestable. Un príncipe que no entiende el peso de lo que porta... -continuó, su voz apenas un susurro que parecía multiplicarse en la oscuridad-. Todo está cayendo en su lugar.
Una de las sombras se acercó más, tomando una forma ligeramente más definida, como si intentara materializarse.
-¿Y si falla? -susurró aquella cosa, con una voz quebrada y hueca.
Noctyrr sonrió.
-No fallará. -sus ojos brillaron con algo más oscuro-. Porque no le estoy ofreciendo poder... le estoy ofreciendo esperanza.
Frente a él, apareció una superficie líquida -como un espejo hecho de oscuridad- que le mostraba lo que acababa de ocurrir.
-Vaya... -susurró, mientras sonreía.-Es un chico tan predecible... y qué útil.
Extendió una mano hacia la superficie oscura. La imagen de Kai distorsionó ligeramente, como si respondiera a su toque.
-Dolor... celos... abandono... -enumeró con suavidad, casi con deleite.-Las emociones más fáciles de moldear.-Sus ojos brillaron con un fulgor antinatural.-No necesito corromperlo por completo... -continuó.-Solo... empujarlo en la dirección correcta.
La imagen cambió.
Ahora mostraba a Kyungsoo y a Chanyeol.
La sonrisa de Noctyrr se ensanchó apenas.
-Y mientras el príncipe se aferra a su Cáliz... -murmuró-...y el Cáliz se aferra a él...-Su mirada volvió a Kai.-Yo alimentaré al tercero.-Una pausa.-El que no fue elegido.
Cerró la mano lentamente.
La imagen se rompió en mil fragmentos negros que se disolvieron en el aire.
-Mi plan avanza... -susurró con satisfacción.-Y esta vez... no habrá error.
Chen caminaba despacio entre los senderos de flores luminosas del jardín privado de los Guardianes. El aire nocturno era fresco y llevaba el aroma dulce de las lunas-blancas que se abrían solo después del atardecer. Cada paso que daba intentaba calmar el torbellino que sentía en el pecho después de su confesión, pero el corazón aún le latía con fuerza.
No esperaba una respuesta inmediata. Conocía a Baekhyun demasiado bien: el rubio estaba procesando el "rechazo" de Chanyeol y ahora... esto. Aun así, la liberación de haberlo dicho en voz alta era como quitarse un peso que llevaba años cargando.
Unos pasos suaves y apresurados sonaron detrás de él.
-Chen... espera.
Baekhyun apareció bajo la luz plateada de las lunas gemelas. Tenía las mejillas aún sonrojadas, el cabello rubio revuelto y las manos metidas en los bolsillos de su túnica como si no supiera qué hacer con ellas. Se detuvo a un par de metros, respirando un poco agitado.
-No podía quedarme en la habitación -admitió en voz baja, casi avergonzado-. No después de lo que me dijiste. Todo... todo está dando vueltas en mi cabeza.
Chen se giró lentamente. Su expresión era suave, sin presión, pero sus ojos reflejaban una ternura profunda y paciente.
-No tenías que salir corriendo a buscarme, Baek. Podrías haberte quedado y descansar. Ha sido un día... duro para todos.
Baekhyun dio un paso más cerca. La luz de las lunas le iluminaba el rostro, haciendo que el rubor en sus mejillas fuera aún más evidente.
-Quería hacerlo -murmuró-. No quería que pensaras que tus palabras no importaron. Porque sí importaron. Mucho. -Bajó la mirada un segundo, mordiéndose el labio inferior-. Solo... no sé qué decir ahora mismo. Todo está demasiado reciente. Las palabras de Chanyeol, verlo con Kyungsoo, lo que quiere hacer el Consejo... y ahora tú diciéndome esto. Me siento... abrumado. Y culpable. Muy culpable.
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Editado: 10.08.2026