El Llamado A La Luna

Malas esperanzas

Me siento demasiado confundida, luego de que el doctor se fuera yo solo me quedo pensando en todo lo que ha pasado. La gente de aquí es algo rara pero eso no les quita la perfección. Después de que Darent se fuera , la misma mujer que nos recibió entra en la habitación con un par de prendas de ropa en sus manos, las deja sobre la cama y me mira

- Después de asearse y vestirse le dejaré comida aquí para que recupere sus energías-

Yo solo asiento sin decir ni una sola palabra, el nudo en mi garganta me impide dejar salir las palabras. La señora se marcha cerrando la puerta, me quedo sola en la habitación, sin ningún ruido solo mi respiración. Lentamente me levanto sin que mi pie lastimado toque el suelo, tomo la ropa y camino hacia lo que se supone que es el baño mientras me apollo sobre muebles y paredes

Luego de dos minutos llego hasta el baño y cierro la puerta colocándole seguro por si las dudas. Me quedo maravillada por su belleza, es espacioso y las paredes son de un color azul marino. Me tomo mi tiempo para llegar hasta la gran y lujosa tina de porcelana color blanca, abro la llave de agua caliente y la de agua fría combinandolas en una temperatura perfecta. Comienzo a deshacerme de las sucias prendas que cubren mi cuerpo y las dejo en un cesto que parece ser para la ropa sucia. No soy de cuerpo delgado pero tampoco obesa, es una combinación de ambas y mi piel es normal, ni muy pálida ni muy morena. Me adentro en la bañera con mucho cuidado de no lastimar mi pie y al momento mi cuerpo reacciona con el contacto del agua tibia, observo varios moretones y raspones en diferentes partes los cuales al tocarlos me duelen o arden

Cuando era niña mi madre siempre me decía que era la niña más hermosa de todo el mundo y que no importaban los defectos del exterior porque tu interior e personalidad te hacen alguien único. Ella siempre sabía que decir y como levantarte el ánimo a pesar de la gravedad del asunto

¿Por qué se tuvo que ir?

Lastimosamente hace cuatro meses atrás le diagnosticaron cáncer y falleció hace cinco semanas antes de venir con mi abuela. Se que no se me nota, pero me duele demasiado no tenerla conmigo, me he desmayado en varias ocasiones por no querer comer, incluso he tenido que ir a un psicólogo para que me ayude, pero es un dolor que nunca se va a ir de mi corazón. Comienzo a llorar en silencio mientras que me abrazo a mi misma sintiendo esa gran presión en el pecho

(...)

Luego de pasar casi 30 minutos en el baño llorando sola mientras me limpiaba el cuerpo, salgo de la bañera, me seco para después sentarme sobre la taza y vestirme. La vestimenta consistía en ropa interior color blanca, un Jean azul de tiro alto, unas convers celestes y una remera mangas largas color gris, dejo mi pelo húmedo suelto y salgo del baño. Tengo frío ya que la remera no es muy abrigada por lo que camino despacio hasta unas puertas, las abro y me encuentro con un armario gigante lleno de ropa de hombre. Comienzo a rebuscar por todos lados hasta que encuentro un buzo negro que en el centro tiene una carita feliz color blanca con los ojos en X, me lo coloco y veo que me llega a dos manos sobre la rodilla , las mangas son tan largas que me cubren completamente las manos

Dejo todo como estaba y salgo cerrando las puertas a mis espaldas, camino hasta volver a sentarme en la cama y me doy cuenta que en la mesita de noche junto a mi hay una bandeja con comida, seguro que la señora la dejó aquí mientras me bañaba, no tenía muchas ganas de comer pero no pude evitar que se me hiciera la boca agua al ver esos dorados Hotcakes con salsa de caramelo encima. Me rendí y decidí comerlos mientras tomaba del jugo de naranja que los acompañaba, al terminar dejo la bandeja en la mesita de noche y me quedo mirando hacia la ventana que da al balcón. Escucho como tocan la puerta y la abren, dejo de mirar la ventana para concentrarme en la persona que ha entrado

Era la señora que me ha atendido desde que llegué, ella enfoca su vista en la bandeja y me sonríe. Se acerca hasta mi y se sienta en la orilla de la cama mientras me mira

- ¿Como se siente?- me pregunta dulcemente

- Mucho mejor- le respondo, por más que no la conozca voy a ser educada con ella, después de todo es la única que se ha portado de lo más lindo conmigo

- Me alegra mucho escuchar eso- dicho eso me da una cálida sonrisa que hace que recuerde a mi abuela- ¿Cuál es tu nombre linda?-

- Soy Cloe...Cloe Boshwell-

- Es un hermoso nombre, yo me llamo Catalina y me puedes llamar para lo que necesites-

- Es muy lindo de su parte pero...necesito volver a mi casa, no se como esté mi abuela y me preocupa mucho, por favor ayúdeme a escapar-

- Te entiendo linda pero me temo que no podré hacer eso, primero no llegarías mucho con la pierna así y segundo el señor Darent se enojaria mucho-

- Ese gruñón no lo notará, por favor- le digo suplicando mientras una lágrima recorre mi mejilla

- Puede que sea un gruñón por fuera, pero en el interior es demasiado dulce, dale una oportunidad- dice mientras limpia la lágrima con su pulgar, se levanta para tomar la bandeja y sale de la habitación cerrando la puerta

Me hubiera gustado que me ayudara pero tampoco se que es lo que el gruñón puede hacerle si se entera de que me ayudó a escapar, no voy a correr el riesgo de que la señora Catalina sea lastimada por mi culpa, pero eso no quere decir que me rendire tan fácil y que ya no intentaré darme a la fuga de este lugar. No sé si sea grosero irme después de que me hallan dado ropa y comida, pero en primer lugar yo no pedí que me trajeran aquí así que estoy en mi derecho de irme...o al menos intentarlo
 




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