Ya no podía ver a nadie más, nadie que estuviera de pronto apareciendo por el rabillo de mi ojo derecho, o alguien que de pronto apareciera en medio de mi camino para hacer que me desviara, definitivamente debía de haber corrido bastante como para lograr alejarme lo suficiente de los demás equipos.
«Bien… ¿Ahora dónde está mi equipo?» mire a mi alrededor mientras aún seguía en movimiento, tratando de visualizar entre los árboles y saber si es que alguno de los de mi equipo estaba cerca, «Deberían de estarlo, no creo que puedan dejarme a mi merced aquí sola en medio del bosque, ¿no?» pero la realidad era que si ellos querían, podían incluso fingir que yo no era parte de su grupo y dejar que me eliminaran de la prueba, Cnila claramente podía hacer eso, parecía que me despreciaba lo suficiente como para hacerlo, y un pequeño recordatorio sobre algo que me dijo la señora Blanchett me hizo sentir de pronto un pequeño temor.
«Recuerda, de ti misma depende mantenerte con vida; puedes tener los amigos y equipos que quieras, pero una vez fuera de la academia, tendrás que cuidarte tú sola sin depender de otros» fueron claras sus palabras, podía haber confianza entre nosotros e incluso cariño o amistad, pero si estaba en una situación parecida a como la de ahora, de mi dependía mantenerme con vida. Un crujido a mi costado me hizo girar mi cabeza, y en cuestión de segundos, había detenido mi carrera en cuanto una daga voló en dirección de mi cabeza, había sido afortunada de verla y poder retroceder a tiempo, pero no mirar hacia atrás también fue mi karma en cuanto sentí las raíces de algunos de los árboles en enredarse entre mis botas, haciendo caer de espaldas; una figura de alguien desconocido para mí me hizo retroceder aún en el suelo mientras buscaba sacar mi daga, lo único que sabía era que si lograban quitarme la pequeña cinta de color (en mi caso de color celeste) en mi muñeca, quedaba fuera de la prueba, descalificada, o al menos eso nos habían informado antes de formar los grupos.
Comencé a buscar algo que podría usar como escudo mientras una chica de quince años, supuse, comenzó a acercarse a mí mientras sacaba otra daga de su cinturón, «Mierda, mierda, mierda» mi mirada se dirigió a mi costado en cuanto toque algo sólido y que se sentía bastante duro, notando que era un pequeño tronco cortado de algún árbol caído, de inmediato lo sujeté y antes de que aquella chica pudiera lanzarme su otra daga para inmovilizarme, puse aquel tronco delante de mí, el pequeño temblor que sentí en mis brazos debido al peso del mismo fue apaciguado en cuanto el sonido de una daga cortando en el viento se hizo presente, unos segundos me bastaron para fijarme que aquella daga que la chica había tenido en su mano ahora estaba en la parte central del tronco, «Vaya que si tiene puntería» dejé el trozo de madera de lado mientras me levantaba con rapidez y comenzaba a correr lejos de la chica, la cual también comenzó a seguirme. Estaba claro que los más probable era que los más fuertes y mayores fueran en busca de los más pequeños y vulnerables como yo para eliminarlos de la prueba, mientras menos reclutantes hubiera, mucho mejor para ellos. Cuando traté de escalar una de las pequeñas montañita de tierra que habían por la zona para tratar de escapar, un agarre en mi tobillo me hizo caer y una fuerza increíblemente mayor a la que yo estaba acostumbrada a sentir me jaló hasta tirarme de nuevo al suelo, caí sobre algunas de las raíces sueltas de los árboles que habían y un inmenso dolor en todo mi abdomen y pecho me hizo acurrucarme, haciéndome bolita por un momento, protegiendo aquellas zonas; hice una mueca de dolor mientras trataba de soltar muy pocos quejidos debido a cuánto me había terminado doliendo mi caída, mientras recuperaba apenas la respiración y levantaba recién la mirada, pude notar finalmente a quien me había jalado, esta vez era un chico de catorce, debía de tenerlos, no era tan grande como la anterior chica pero si me pasaba por mucho en tamaño, traté de retroceder pero de inmediato apretó con fuerza su pie izquierdo sobre la rodilla que aún estaba atrapada entre las raíce, haciendo que lograra soltar un alarido de dolor mientras sentía un ardor en mi mejilla, eso definitivamente había sido un puñetazo.
-¿Tyhnler, la encontraste? -una voz femenina me hizo girarme desde donde provenía, notando que era la misma chica de hace rato, «Estaba… en problemas… Mierda, estaba en problemas de verdad» en cuanto vi que el chico giro su cabeza en dirección a la muchacha, aproveché para buscar algo con que defenderme, hasta que recordé la daga que Gwen me había recomendado podría serme útil durante la prueba, - Tranquila, Horlin, yo me encargo de ella -en cuanto observé que aquel chico se comenzaba a arrodillar y volvía su mirada hasta mí con una sonrisa burlona y arrogante, saqué mi daga y la blandí delante de mí; sentí como es que esta, a pesar de sentirse liviana, tenía esa habilidad natural de atacar lo que sea que estuviera en mi frente, un corte en su rostro hizo a aquel chico retroceder y aprovechando la oportunidad, alcé mi otra pierna libre y con esta lo empuje en el pecho, logrando que cayera de espaldas, «¡Bien!», comencé a desenredar la pierna que estaba atrapada entre las raíces y cuando termine de hacerlo, me levanté con la intención de volver a correr, pero un agarre en la cola de caballo que tenía me hizo volver a retroceder, soltando otro grito de dolor.
-Maldita migria, no te vas a escapar -murmuró por lo bajo mientras tiraba de mi cola hacia atrás para volver a tirarme, en este punto comenzaba a sentirme como aquellas muñecas de trapo que podías lanzarlas a donde quisieras, aun sintiendo algunos mechones en mi rostro retrocedí en el suelo, tratando de alejarme, estaba acorralada, eso era un hecho y tenía que ingeniármelas ahora mismo para salir de esta o…
El grito de la chica de antes hizo que ambos nos detuviéramos y nos giráramos a ver qué había pasado con ella, «Si es otro grupo ahora si estaré completamente acabada» pero en cambio y en muy pocos segundos, al igual que la muchacha, aquel chico también soltó un alarido cuando fue lanzada por los aires por lo que vi era como un aura azul y… ¿pedazos de hielo? Se le clavaron en la ropa, traspasando la tela entre su ropa y el suelo e inmovilizándolo luego de dejarlo inconsciente, «Pero que…» me gire en cuanto escuché un crujido de ramas en una dirección no tan lejos de donde yo estaba, y ahí lo vi, un chico que por lo menos tendría mi edad, o quizá un año mayor que yo, de ojos azules oscuros que, al igual como había pasado con Camille cuando estaba a punto de usar su poderes contra mí, al igual que como había visto que los ojos de su hermano también brillaban mientras entrenaba con sus poderes, que como había visto que sucedía también con Gwendy, a ese chico también le brillaban los ojos, o al menos lo había hecho, bajó las manos mientras esa misma aura azulada se disipaba de las palmas de sus manos, tenía piel pálida junto a una melena de cabellos cafés también oscuros, parecía que comenzaba a formársele rizos en sus mechones más cercanos a su rostro, y por un momento olvidé que casi había sido descalificada por mi descuido de no mirar a mi alrededor, no me di cuenta en qué momento ambos habíamos chocado miradas, pero se sintió como una eternidad en cuanto las mantuvimos conectadas; mi respiración, que antes había sido agitada, ahora se ralentizaba a pesar del peligro que aún había por la zona.