-Estas bromeando… -negué ante el comentario de parte de Jeirnn, la expresión de su rostro lo decía todo.
Elriand se paseaba por toda la habitación mientras que Halrenf se encontraba apoyado contra la puerta, William estando a mi lado mientras cambiaba una de las vendas de mi brazo.
Solté un quejido de dolor al sentir el ardor de la herida.
-Perdón… -agachó ligeramente la cabeza.
-No te preocupes -aseguré con una pequeña sonrisa, no queriendo que se preocupara por algo además de lo que sucedía.
Añadiendo que ni siquiera sabían sobre lo que estaba pasando además de lo que ya se había anunciado, la tensión se podía sentir en el ambiente.
-¿Sabes que si los reyes se enteran-?
-Oh, por favor, sabes que no harán nada -Jeirnn detuvo a Halrenf antes de que incluso siguiera continuando.
-Los reyes no pueden hacer nada, nadie puede hacer nada contra el consejo -el tono de molestia que usó me hizo pensar por un momento que ya no parecía tanto el mismo Jeirnn que había visto en el comedor con los demás.
-A excepción de La Alta Corte y nosotros -comentó con ironía Elriand.
-Pero nadie nos hará caso, apenas estamos en “entrenamiento para ser buenos guardianes” -añadió Jeirnn haciendo con sus manos el gesto de comillas.
Suspiré, negando a aceptar eso.
-No pueden hacerlo… -murmuré, sintiendo las miradas de los demás en mí al decirlo.
-A quienes están mandando son… Niños… -alcé mi cabeza, - Skyla lo dijo, apenas han entrado a la CDG y los están mandando a morir en esa misión con un segundo objetivo, y al parecer de suma importancia también -sentencié.
-Tiene razón -me giré a ver a Will al escuchar como apoyaba mi opinión.
-Has visto los equipos que están mandando, Elriand -le dirigió su mirada a él, - La mayoría tiene entre nueve y once años, y si mandan a alguno que pase esa edad apenas y tendrá trece o catorce, además de que son iniciados y solo saben lo básico de combate y defensa, técnicamente están mandando cadetes a la misión sin los conocimientos adecuados para poder regresar con vida.
-Creo que saben que, si mandan a alguno de nosotros y morimos en el proceso, técnicamente se quedarían sin uno de los doce… Y sabes que el desbalance no les agrada, para nada -Halrenf también opino, dando una propia idea que me resultaba lógica.
Elriand solo pasó su mirada de uno en uno, suspirando un poco intranquilo apoyando su cuerpo al costado de la ventana de su habitación, en donde habíamos decidido hablar sobre lo que yo había escuchado.
-Y… ¿La alta corte, no podría ayudar en algo? -quise saber, y de repente Elriand hizo una mueca.
-La alta corte solo puede intervenir en contra del consejo siempre y cuando haya evidencias que sean razonables para poder dar un juicio por el delito que se cometiera -explicó, lo que me hizo abrir los ojos un poco sorprendida.
«Interesante forma de actuar…» irónicamente lo pensé, y de inmediato una risilla ahogada de parte de Jeirnn además de una media sonrisita que apareció en el rostro de Will me hicieron verlo a ambos.
-¿Qué? -pregunté curiosa por notar eso.
Ambos cruzaron miradas, sonriendo con cierta complicidad.
-Mejor habla y silencia tu mente estando cerca de vampiros -me aconsejó Halrenf, un tanto divertido aun cuando se veía que sus hombros seguían tensos.
Ese comentario fue lo que me hizo mirar a los dos nuevamente, y de repente aquella comprensión cayo en mí como un balde de agua fría.
-Son vampiros… -pero sonaba más a una afirmación para mis adentros que como una pregunta.
-Mitad vampiros… -aclaró Will, acomodándose en el borde de la cama donde aun seguía sentado a mi lado.
-¿O sea? -cuestione.
-Tri-híbrido -se señaló a si mismo Jeirnn.
-Mestizo -señaló a Will.
Me quedé boquiabierta por unos segundos antes de recuperarme, acomodándome en mi sitio.
-Volviendo al tema de conversación… -Halrenf se apresuró a estar al lado de la ventana al igual que Jeirnn.
-Lo mejor que podríamos hacer en este caso es hablar con nuestros padres -ladeé mi cabeza a un lado, no entendiendo a que quería llegar con eso.
-¿Por qué con ellos?
-Ellos fueron los anteriores guardianes y quienes saben mucho más sobre estos temas -dirigió su mirada hacia mí.
-Si hay alguien que sepa cómo resolver este problema, son ellos, incluso si tardan un tiempo -aportó con razón Jeirnn.
Agaché mi cabeza hasta mis nudillos vendados; por suerte las vendas cubrían toda la zona en las cuales había marcas en mis manos.
Aguanté un quejido de incomodidad cuando traté de cerrar en puños mis manos, sintiendo claramente el ardor de mis nudillos.
Aguanté el dolor, así como aguantaba las ganas de querer insistir en hacer algo más.
No podemos esperar “un tiempo”.
O al menos, yo no podía.
No quería que ninguno de esos niños que tendrían casi mi edad o menos iban a una misión de la cual no regresarían nunca.
Y viendo la cantidad de grupos que salieron esta mañana y tarde, pudiendo contar casi treinta o cincuenta entre horarios, los cuales se mostraban inquietos por ser su primera misión, partieron sin más, dejando la academia.
Dándole una última mirada antes de adentrarse por el bosque Dërian, el que se encontraba al otro extremo opuesto al bosque Fiëren, que era por donde habíamos venido los nuevos.
Me levanté de mi lugar y me encaminé hacia la puerta, abriéndola y cerrándola sin nada más que decir en la habitación.
«Son solo niños…» recordé como la voz de Skyla casi parecía quebrarse al decir eso, era como si secretamente ocultara algún tipo de afecto hacia los que estudiábamos aquí, aun cuando se mostraba estoica y fría.
-Tranquila, puede que tal vez no se tarden tanto como dice Jeirnn… -alcancé a escuchar el murmuro bajo de Will a mi detrás.
Me giré de inmediato, notando que se metía las manos a los bolsillos y comenzaba a caminar hasta estar a mi lado.