El llamado de la magia (libro #1)

Capítulo 15: Un mundo nuevo ante mis ojos

De todas las ideas que hubiera tenido hasta ahora, esta era la peor.

-No podemos ir por allí -volvió a repetirme Hudsson cuando supe que estaba harto de lo que había dicho, pero había cierta tensión en su voz.

Lo sé, pero mi insistente necesidad masoquista de elegir las peores opciones con poca, por no decir casi nula, posibilidad de salir bien es algo que no puedo ignorar.

-Puedo decir que esta vez lo apoyo -respondió Jeirnn, también dudoso de mi opción.

«No es su culpa, yo tampoco apoyo mi propia idea, pero no tenemos otra opción».

-Es el camino más rápido de llegar a la limitación del bosque.

-Pero también el más arriesgado.

Suspiré cuando escuché a Cnila opinando lo mismo que los demás.

-Podemos optar por el camino que cruza por los acantilados.

-¿Y así encontrarnos con trelkis que podrían matarnos? No gracias, no quiero lidiar con esas aves de rapiña.

Fruncí el ceño por el comentario de Vince al mencionar a los trelkis (criaturas voladoras que cazaban en los acantilados debido a la facilidad con la que podían conseguir su comida allí) que habitaban en aquellas zonas cercanas a las limitaciones del bosque con la pradera, pero decidí ignorarlo.

-Ustedes lo vieron, los ernhitt están en la mayoría de los senderos, otras criaturas se encuentran en los otros y no podemos perder tiempo encontrando una ruta nueva -la mirada de todos se clavó en mí una vez que mi voz se volvió firme.

-Tenemos que ir por el camino que atraviesa los lagos, así llegaremos más rápido -la idea de que algo pueda pasarles a Kaiarl, Mark, y en parte, Elriand, provococaba una creciente ansiedad en todo mi ser.[U1]

-Miren, sé que no confían mucho en mí… -y vaya que la mirada despectiva de ciertos integrantes del grupo me perforaba como agujas que quisieran matarme, o al menos parecía que eso era lo que querían.

-Pero ir por el camino que atraviesa todo el bosque es, hasta ahora, nuestra única opción -afirmé con un poco más de confianza, no queriendo que vieran mi nerviosismo y duda.[U2]

Un silencio demasiado incómodo se instaló en todo el lugar.

-Intentémoslo -me quedé petrificada al oír el resoplido junto con el comentario de parte de Cnila.

Todos la miraron con gran sorpresa.

-¿Te volviste loca?

-No, pero al menos tenemos una ruta que podemos seguir, y la niña parece estar segura de eso -me miró con cierta cautela.

-Así que… Apoyo su opinión.

De cierta forma, admiraba que pusiera su fe en mí, por más loco que eso sonara al yo no estar segura.

Las miradas de los demás pasaron por mí, y de pronto, me encontré con la mirada de Dhom, no una mirada frustrada, sino una de comprensión.

-Entonces tenemos una ruta… -dijo mientras cambiaba su peso de un pie al otro, y finalmente comenzaba a caminar, apretando su mochila en su costado a la par que comenzaba a verificar el camino que yo había dicho en el mapa.

-¿Estás loco? No podemos ir por ahí, puede que nos tiendan una trampa -intervino Vince, lo suficientemente enojado como para que yo notara su falta de confianza en mí.

-O puede que no… -lo interrumpió Dhom, aun con ese aire de serenidad y liderazgo en su forma de actuar.

-No tenemos muchas opciones buenas, y por si no te diste cuenta, la pérdida del tiempo también nos afecta en el hecho de querer llegar lo antes posible con los chicos.

La mandíbula de Vince se tensó, cerrándose, y por último, dejando salir un resoplido de sus labios por el enojo y desacuerdo en base a su opinión y la mía acerca de todo esto.

Dhom dirigió su mirada a los demás, que callados, solo se dedicaban a estar en silencio, sin la intención de comenzar alguna pelea o riña.

-Todos saben que, de cualquier forma, queremos volver lo más rápido posible a la academia, sin importar qué… Y mientras más nos demoremos discutiendo entre nosotros sobre que caminos son más rápidos, seguros, directos o sin dificultades, más tardaremos en llegar hasta nuestro objetivo.

El silencio de todos pudo dar como respuesta de que, al final, él tenía razón.

Y, que, en parte, apoyaba mi opinión y me daba la razón.

Los rayos del sol que indicaban que ya iba a ser la tarde habían comenzado a caer más rápido de lo que pensaba, tal vez y el tiempo había transcurrido mucho más veloz de lo que tenía planeado, pero sentía que apenas habíamos caminado unos cuantos kilómetros desde donde nos habíamos encontrado antes.

-Vamos, ya estamos cerca -oí la voz de Halrenf animarme cuando notó que las piernas comenzaban a cansarme, y a pesar de mi esfuerzo de ir por el camino de piedras que se había formado poco a poco hacía la colina que teníamos que subir para poder llegar hasta lo que sería el límite con la pradera, no lograba sacar más fuerza para seguir.

En un instante que casi lo sentí pasar lentamente, uno de mis pies resbaló, provocando mi casi caída, digo casi porque en un segundo sentí un brazo extenderse hacia mí y estabilizarme, sujetando uno de mis brazos a mi costado y evitando que mi cara estampara contra las duras rocas que había debajo mío.

-¿Estás bien?

Levanté mi cabeza para notar que había sido Olbeir, quien se había quedado un poco más atrás para evitar que Vince quisiera intentar pelearse con él otra vez.

Asentí en respuesta.

-Gracias -aunque había salido en un murmuro aquella palabra, aun así la vergüenza se notaba, y una suave pero leve sonrisa de parte de él me confirmó que también lo había notado.

-No hay de que.

Acepté la mano que me había ofrecido Meener, quien ya estaba en la cima del camino al igual que casi todos los demás, y cuando llegué hasta allí también, pude notar porque Nnir se había quedado quieto al igual que Jeirnn.

Un atardecer con colores amarillos, casi dorados, junto con tonos rojizos y anaranjados se extendía en toda la pradera, que, con su verde cálido, creaban un paisaje que admirar.

El viento fresco y lleno de un olor frutal vino hacía mi cara, y lo único que pude hacer fue quedarme viendo como los árboles, los arbustos, y una manada de ciervos corría a la distancia, mientras una bandada de aves de un color marrón, casi del mismo tono que del roble, y con escamas que deslumbraban en tonos dorados en algunas partes de sus cuerpos, hacían que aquel atardecer fuera una obra de arte.



#2312 en Fantasía
#2671 en Otros
#287 en Aventura

En el texto hay: sangre y muerte, adventure, fantasyworld

Editado: 23.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.