Hubiera mentido si decía que no estaba impresionada con todo lo que había visto hasta ahora en Wearnhtnygg.
Hubiera mentido si decía que todo esto era algo que esperaría luego de haber presenciado todo lo que había vivido hasta este momento.
En lo que sí no hubiera mentido era… En que deseaba, muy para mis adentros y mi mala suerte, que al menos hubiera tenido la posibilidad de poder prepararme para lo que iba a venir.
O eso me repetía desde lo sucedido con el morreght.
Elriand, Mark y Kaiarl se habían encontrado con la otra mitad del grupo luego de que ellos lograran escapar de la atención del morreght cuando nos separamos, lo que llevo luego a que sin que se dieran cuenta la criatura nos terminara acorralando en aquel acantilado y luego sucediera lo del lago.
Ya había tenido mi reprimenda de parte de Kaiarl y Mark, con Elriand uniéndoseles, cuando se enteraron de mi arriesgada “hazaña” anterior cuando trate de ganarles tiempo a Dhom, Vince y Hudsson debido a los yhernees con mi plan de dormirlos.
Y no habríamos podido seguir con la misión debido a las heridas y la sangre que tanto Hudsson y yo perdíamos de no ser por el agua del río donde la sangre del morreght se combinaba con esta misma al desangrarse.
Lo que hacía que el agua tomara propiedades curativas.
Y a partir del momento en que les habían contado a los chicos sobre que yo había sido quien hirió al morreght…
Todo parecía haberse vuelto un poco más… Cauteloso entre todos.
No entendía bien porque era.
Si tenía que ver con el morreght o por el simple hecho de que habría sobrevivido a una caída, en lo más posible, mortal.
Pero al menos, en mi perspectiva, con las heridas ya sanadas de mi hombro y nudillos, antes a medio mejorar (de cuando había golpeado a Hudsson en la academia), ahora me sentía mucho más cómoda para continuar con el viaje.
En lo que iban de los últimos días, habíamos avanzado significativamente cuando volvimos a nuestra ruta planeada.
Y tenía que admitirlo.
Todas las vistas de aquí eran en verdad hermosas.
No sabía cuántas veces había repetido esa frase en mi cabeza, pero parecía reproducirse cada vez más desde que había dejado la academia.
Pero sabía que, en definitiva, Wearnhtnygg me dejaba maravillada cada que podía.
Siendo con sus fantásticos alrededores, o con las cosas nuevas que resultaba encontrándome de paso.
Como hacía cuatro o cinco días, que apenas y me había enterado sobre la existencia de una fruta la cual, si se mezclaba con un poco de “néctar de camntir”, podía hacerte decir únicamente la verdad por varios meses.
O eso había entendido en la explicación que me había dado Meener cuando le pregunté si podía hablarme sobre cualquier cosa que aún no hubiera aprendido sobre este mundo.
Aun recordaba la emoción subyacente en su tono a la par que me explicaba el simple funcionamiento de la fruta; o como le había parecido algo interesante para charlar conmigo acerca de los hutlas, espíritus de los bosques del suroeste, los cuales ayudaban a niños y, en la mayoría de casos, a cadetes que por alguna inoportuna razón terminaran perdidos a entrar a los bosques.
Con cada historia que iba contándome, cada vez despertaba más mi interés por saber más, todo lo que pudiera, sobre el mundo.
Lo que causaba cierta diversión en Olbeir, Elriand e incluso en Jeirnn al ver mi gran interés nacer por cada mínima nueva cosa que aprendía.
Y eso que apenas llevaba conociendo solo el tres por ciento de todo.
Algo que me hacía preguntarme:
¿Cuánto me faltaría conocer de Wearnhtnygg?
Eso era algo que, por una parte, si bien me emocionaba; por la otra, solo terminaba por hacerme sentir en alerta.
Y no era nada raro.
Ya que parecía que, a medida que yo iba adentrándome más y más en lo que iba siendo este misterioso mundo para mí; Will, Kaiarl, Dhom, Cnila, Nnir… Incluso Vince y Hudsson, aconsejaban que no me metiera mucho en zonas del conocimiento que si bien, parecían ser necesarias para sobrevivir aquí, no todas eran necesarias ser escuchadas.
“Un gato puede beber poco de un riachuelo encantado y ni aun así dejarse llevar por la ilusión del encantamiento. Pero si bebiera mucho más, terminaría ahogándose…”
Era lo que parecían repetir desde hacía que llevaba preguntando cada vez más y más.
Había algo en aquel refrán largo que me hacía sobre todo pensar en a que se querían referir al decirme eso.
Pero todo pensamiento o razonamiento de aquello siempre terminaba llevándome de vuelta a lo que había vivido en aquel lago con la liihk.
«Había sido una estupidez, en definitiva.» pensé cuando giré mi cabeza, sintiendo la dureza de la pequeña formación de la pradera donde mi espalda estaba apoyada, para poder ver la imagen del atardecer.
Algo que, de alguna manera, llegaba a tranquilizarme.
Que lograba quitar todo pensamiento y preocupación de mi mente.
–¿Todo bien? –la pregunta de Will me tomó desprevenida, cerrando el cuaderno viejo que tenía en mi regazo y asintiendo, tan solo un poco cansada luego de la caminata de días.
–Sí, todo bien –afirmé a la par de recibirle lo que parecía un tomate, o bueno, pensé que era eso debido al tamaño y el color rojo.
Pero me percaté que no era tal cosa cuando al presionar tan solo un poco con mis dedos, me di cuenta que la cáscara exterior era rugosa y un poco quebradiza, y mientras la miraba con extrañeza, pareció que Will entendió que esta cosa me había sorprendido tanto como esperaba (o eso parecía mostrar al sonreír con un poco de diversión).
–Tienes que quitarle la cáscara… –me indicó cuando se sentó al frente mío, con otro parecido en su mano izquierda.
–Pero sin hacer que se rasgue la pulpa de adentro, o te va a saber agrio –comentó, y mis ojos captaron la delicadeza con la que parecía resquebrajar la cáscara (la cual parecía estar pegada en algunas partes a la pulpa; y, a mi vista, solo en esas zonas era extremadamente cuidadoso) para poder comer el fruto.