El Llamado Del Despertar

CAP.2 UNA GRIETA EN EL HOGAR

En el súper me dispuse a buscar todos los ingredientes de la lista que me dio mamá, pero la verdad me distraía en otras cosas, llegue al pasillo de frutas y verduras, me puse a observar que había alrededor, me puse a ver las frutas y vi que solo quedaba un paquete de uvas, amo las uvas.

“Solo queda un paquete, tiene que ser mío” pensé, extiendo mi mano para tomarlas y en eso apareció otra mano más rápida y tomo el paquete.

Volteo a ver a la persona detrás de mí y quede impresionada y a la vez asustada, hay sin poder moverme, quería hablar pero quede muda sin habla, era aquel chico, el chico con el que soñé

Con nervios solo lo mire a los ojos, pero antes de mirarlo el me volteo a ver, unos ojos color miel hermosos. Pensar que esto pasó en segundos agarre valor y solo dije…

—He…

—Vas a querer esas uvas—pregunte nerviosa.

No podía creer lo que estaba viendo, era igual a él, pero solo que ese chico no existe, pero y si tan solo hubiera un porcentaje de que fuera el, de que es él y no solo es un sueño sino una visión.

El solo me miro y me contesto con una sonrisa

—Si—dijo con voz cálida.

Se dio la vuelta y se marchó.

Creo que jamás sentí tanta pena en mi vida, sonara loco pero si sentí feo, solo se me ocurrió salir corriendo y no pensar en lo que paso, tal vez este exagerando, pero ver al chico de tus sueños en la vida real es….no sé cómo expresarlo, es algo mágico y completamente loco.

—JAJAJAJA—se ríe a carcajadas y apenas pudiendo contener la risa -Enserio, eso fue lo único que se te ocurrió.

—No te burles William, se me cayó mi cuaderno en que choque con una señora talvez, no lo sé pero tengo muchas cosas importantes hay.

—Es que también tú, no porque te contesten así te lo tienes que tomar de esa manera y luego salir corriendo.

—Si lo sé pero lo sentí raro el cómo lo dijo.

—Porque lo conoces—pregunto levantando una ceja.

— ¡NO!—Aclaro la garganta—Claro que no

—Si tú lo dices

—Mejor conduce.

—Eso hago linda y por si no te diste cuanta ya llegamos.

—Claro que me di cuenta.

Bajamos del auto y vi un montón de mesas y cables colgados

—Que son esas cosas—pregunto él.

—Son linternas que no vez.

—No, no veo.

—No traes los pupilentes.

—NO EMMA, fíjate que veo incluso la hormiga del pasto—dijo con tono sarcástico

—Hay no necesito tu sarcasmo, solo pregunte…y…como es que pudiste conducir

—NO ME DIGAS QUE TRATASTE DE LLEVARME CONTIGO AL MAS ALLA.

—No exageres Emma.

En eso se nos acercó una chica rubia muy linda.

—Hola—dice con un tono muy entusiasta.

—Me imagino que ustedes deben ser Emma Munielle y William Pérez cierto.

—Y tú eres...—Will se queda esperando una repuesta.

—Oh… si una disculpa, mi nombre es Zonya Roberts.

—Y dígame señorita Zonya Roberts, como es que supo de nuestros nombres

—Digamos que es un pueblo pequeño y que cada nuevo que llega al pueblo se detecta desde el primer día.

—Pero bueno, como ya les habrán informado, en este pueblo a pesas de que es un pueblo pequeño, el parque es uno de los lugares más grandes y turísticos que tenemos por aquí, por lo que tanto a las personas de ayuntamiento como jóvenes formaran parte de la decoración y organización del parque.

—Síganme, les mostrare a su equipo.

Veía como las familias llevaban su lámpara al parque y el cómo tenían una sonrisa de oreja a oreja, algo que me gustaría hacer pero mi mamá jamás querría hacer con nosotros.

—Hola chicos

—Hola Zonya, y ellos…son los nuevos—nos mira de arriba abajo con una sonrisa.

—Sí, trátalos bien Thomas—Se despide con una sonrisa y se da la vuelta.

—Bueno están de suerte—sonríe.

— ¿Por qué?—le quedo viendo

—Pues porque solamente tenemos que hacer es colocar las linternas y listo.

En eso volví a escuchar esa voz tal dulce y fuerte a la vez, una tan familiar y a la vez lejana.

—Oye Thomas que vamos hacer con las linternas que están…

“Ya no puedo más con esta vida” pensé, todavía que salí corriendo del supermercado, me le quede viendo como si nunca hubiera visto en mi vida a un chico y luego me dicen que tengo que estar con él en el mismo equipo, no pues que suerte la mía, pero bueno tal vez no se acuerde.

Creo, si lo pienso, nadie se acuerda de la cara de una desconocida, así que él no se ha de acordar.

— ¡Oh!—señala con una sonrisa en el rostro.

—Quien yo —pregunta Will extrañado.



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En el texto hay: fantasia, humor, romanse

Editado: 26.05.2026

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