El lobo de las sombras

Capítulo 6

ILUSIÓN

       La noche había caído, cuando las luces de la cabaña estaban encendidas,  y Kailan se preguntaba qué era lo que diría cuando lo mirara a los ojos. La habían arrastrado hasta ese punto, para que hablara con Harry y lo convenciera de ir con ellos al club. ¿Pero qué le diría una vez al mirarlo? Le había quedado claro no acercase. Pero tenía la necesidad de hablar con él, y decirle tantas cosas, e incluso gritarle. Y cuando la puerta se abrió sin que ella tocara, todas las palabras que empezaba a pensar se desvanecieron en su propia mente…

     — ¿Por qué me buscaste? —se decidió por decir.

Él guardó silencio, y se cruzó de brazos.

—Porque necesitaba tu ayuda. —comenzó a bajar las escaleras mientras ella se iba acercando.

   —Tú me pediste que me alejara. —le recordó enfadada—. Que no te buscara. Y sin embargo tú mismo me buscas.

Entrecerró la mirada.

—Quería saber…

   —No. —lo miró indispuesta a escucharlo.  —. No quiero saber nada.

Retrocedió, aleganándose del chico.

—Lo siento —apareció delante de ella asustándola—. En verdad.

Se apartó el mechón del fleco tras su oreja y su cabello recogido en una coleta.

   — ¿Qué es lo que quieres? —se cruzó de brazos, cuando él sonrió.

— ¿Por qué no comenzamos de nuevo? —propuso, estrechándole su mano.

  — ¿Dirás otro poema sobre la noche? —bufó sarcásticamente.

—Ésta vez será diferente. —retiró su mano.

 — ¿Qué eres? —palideció de las palabras de su mente. Aquellas que quería decir.

Dudó unos segundos.

—Temerás si te lo digo.

   —Ya he visto, Harry. —terminó por decir—. No necesitas esconderte de mí.

   Esperó unos momentos, en lo que miraba sus ojos brillosos, y se veía perdido en sus propios pensamientos que olvidó que era real. 

—Yo creo que sí. —bajó la mirada, pero ella dio un paso adelante, y entonces volvió a mirarla—. Necesitaba mantenerte alejada de mí para evitar que te hiciera daño. No quería que te fuera a lastimar. El monstruo dentro de mí es quien se apodera, quien toma el control de mi cuerpo. Y es quien puede lastimar a las personas. Quien puede lastimarte. Y por eso quería que me odiaras, para que así no debieras tener que huir si acaso te hacía daño. Y ahora que lo ha hecho…

    —No lo hizo. Harry, no lo hizo.

—Luego Derek mencionó algo sobre tu familia que podría ayudarme a averiguar sobre mi madre. Y sobre la maldición en mi alma. Y entonces, de alguna u otra forma te involucrarías.

Volvió a mirarla, cuando recién había despejado su mirada de ella.

    El viento comenzaba a rugir, cuando el olor a sangre era más intenso, y Harry podía sentirlo demasiado cerca. Algo ocurría. Apartó la vista de Kailan y miró hacia el bosque, donde la oscuridad predominaba y el olor continuaba como algo desagradable, pero gustoso para el monstruo interior.

 —Es por eso por lo que quiero que te alejes —se volvió nuevamente hacia ella—. Estoy cerca de averiguar sobre el Hombre Del Bosque. Al parecer hay algo que nos conecta.

   — ¿Sabes quién es?

—Aún no. Pero si tus amigos no dejan de buscar, alguien terminará herido. —advirtió con precaución.

   —De acuerdo. ¿Pero podré ayudarte? —se acercó, sintiendo sus respiraciones tan cerca que parecían mirarse a los labios en cuestión de segundos.

—Todavía no. —fue Harry quien dio un paso hacia atrás—. Sólo debes aguardar.

La miró unos segundos.

— ¿Están aquí? —pudo sentir su olor humano.

   —Julie quería que te invitara al club sí o sí. —se apresuró a decir.

Él sonrió de lado.

—Quién no lo diría.

      —De todas formas, debo irme. —respiró profundo, ya que su comentario le molestaba un poco.

—Gracias. —musitó a sus espaldas.

Ella lo miró de reojo.

     — ¿Por qué? —se dio la vuelta y frunció la mirada.

—Por confiar en mí.

Kailan ladeó la cabeza.

    —Ayudo a mi pueblo. Misteriosamente, tú eres parte de él.

    Se fue por el camino iluminado que Harry había puesto, cuando llegó hasta la camioneta donde sus amigos se encontraban esperando.

    — ¿Y Harry? —se preguntó Julie desanimada.

—No estaba en casa.

 

 

 

 

 

 

 

     Había perseguido su aroma hasta el interior del bosque, aquel olor a sangre que le hacía palpitar el corazón. Cuando vio pasar al encapuchado cerca, y entonces se detuvo en medio de los arbustos, denotando el ruido de los grillos a su alrededor.

     Después, como si el tiempo se volviera a detener, Harry se quedó inmóvil. Viendo sombras oscuras movilizándose por todos lados. Rastros de sangre en la tierra, derramada como una pintura inservible. Sus ojos podían verlo, uno de ellos brillaba como si un aura lo poseyera alrededor. Cuando neblina blanca comenzó a aparecerse en el lugar, y llamas de fuego verde comenzaron a chisporrotear en el momento.

     — ¡Al suelo, Ward! —había gritado el brujo, cuando uno de los seres fue atravesado por la bola mágica.

      Harry había caído al suelo cubriéndose de pies a cabeza, cuando una de las sombras comenzaba a optar gran tamaño.

     Se escuchaban rugidos enormes por todos lados, haciendo imposible saber de dónde provenían. Al mismo tiempo, cuando el brujo atacaba a la gran cantidad de sombras, parecían duplicarse como si la magia les diera tal sabiduría para multiplicarse.

    Harry comenzaba a sentirlo, sus huesos estirándose, y el calor emanando desde su interior. Vio la imagen de una mujer, quizá era su madre. Quizá y tan solo lo fuera…

    Había cerrado los ojos, y cuando lo hizo, al despertar se encontraba en el cuerpo del monstruo. Las sombras se dispersaban por todos lados, como ratas veloces corriendo en los suelos, cuando el monstruo en su interior corría alzando sus garras para intentar atrapar a las sombras, pero era algo imposible y aun así lo intentaba. 




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