El lobo de las sombras

Capítulo 18

FANTASMAS OSCUROS

 

    Ahora Juliana había vuelto ante la corte de los brujos, en la cumbre encontrada en la Torre De Helaas. Envalay se encontraba en el centro, rodeado por túnicas negras, en las cuales se clamufleajaban Carowkrele y Margaret.

   Él estaba listo para optar el físico de Juliana, pero mientras se quedaban a escuchar al brujo mayor, debía hacerse pasar por uno de ellos. A pesar de que la Torre De Helaas los protegía, ellos querían salvar a Harry y a Kailan, incluyendo a los rehenes.

   —Nos hemos encontrado en el mundo de las sombras. Donde las marcas han dejado huellas, rastros que hemos seguido hasta la perdición. —habló una de las túnicas, con una voz masculina que parecía estar seguro de sus palabras, fluidas como el aire… —. Ahora nos hemos aliado para la guerra. Nuestro enemigo ha regresado para gobernarnos. Y con ello, hemos encontrado al ser que es determinado como un arma para destruir. El arma más peligrosa para destruir a cualquiera.

— ¿Hablan de Harry? —preguntó Margaret con un susurro.

   —Quieren usarlo para destruir a Fadregre. Pero también tienen en cuenta que Harry no sólo puede destruirla a ella, sino… También puede destruir a Envalay. Y a todos nosotros…

   Un alarido se esparció entre el salón, y la oscuridad cayó sobre la sala. En el lugar la gente comenzaba a murmurar, los brujos encendían antorchas con un fuego azul fantasmagórico y sus ojos se prendían en un rojizo neón.

—Tus ojos —dijo sorprendida la mirar a Carowkrele.

Carow vio a la chica Margaret exactamente.

    — ¡Están aquí! —gritó el mismo brujo que anteriormente hablaba.

    De pronto, las antorchas se apagaban y se encendían, como entrecerrando sus fuegos, como un juego ciego. Entre la oscuridad.

    Las alarmas de la Torre De Helaas comenzaban a escucharse por todos lados. Entre los pasillos, y entre la poca luz que desplegaba en las ventanas podía notarse un nudo de fantasmas oscuros gritando al vacío.

— ¡Por aquí! —gritó Margaret ensordecida por los gritos sónicos. Guiaba a Carowkrele entre la multitud, sujetaba su mano para no perderse de vista, y entre los ecos que comenzaban a disparatarse, los ruidos egocéntricos que se guardaban en la torre se escuchaban como si en ese momento el lugar fuese a derrumbarse.

 

      Conducían su camino hacia los pasillos, acorralados por el miedo, los brujos corrían hacia las salidas de la torre. Algo había corrompido la protección, habían dejado entrar a todos los monstruos que habitaban en las catacumbas.

     — ¿Qué hacemos ahora? —se preguntó Carowkrele sin detenerse. Aún seguía sujetando la mano de la chica.

—La Torre De Helaas ha sido invadida, no sabemos qué lugar sea seguro ahora. Si pensamos en las otras mansiones, tal vez el Forte sea una buena idea.

    —Es una cárcel. Los demonios estarán sueltos. Intentarán matarnos, sino es que lo logran y estamos perdidos.

—No si podemos ser uno de ellos. —Carowkrele enarcó la mirada, pensó que la chica realmente estaba más loca que loca—. Eres un brujo canalizador, y yo una mística poderosa. Me han creado para matar, y a ti para destruirme. Creo que podemos lograrlo.

    — ¿Bromeas? ¡No sé cómo canalizar aún! Al menos no a la perfección… ¿¡Y tú hablas de optar la forma de un demonio!? ¿Al menos sabes cuál es el proceso para canalizar? ¡Tienes que matar! ¿¡Cómo mataremos a un demonio!?

Margaret soltó una sonrisa de lado, como burlándose del pobre Carowkrele.

—Vamos, hemos sido creados por uno. No me digas que le temes a papi y a mami.

Carowkrele hizo un ademán, una expresión de asco.

—Olvídalo. Una bruja poderosa se ha enamorado de su propia creación. Pero su creación, mataría por destruirla. Mataría por la chica que ama. Lo haría si en verdad quisiese salvarla. Si en verdad la amara.

 

 

    Harry caminaba en el centro de las torres antiguas. Cuando de repente, una oleada de almas lo rodeó por completo. Rugían como leones, poseían cientos de dientes y sujetaban lanzas mágicas encendidas en un fuego verde que sus chispas chisporroteaban y caían al suelo chasquidos de oscuridad.

    Para cuanto acordó, el monstruo había poseído al humano. El cielo se oscurecía, y el lobo ya había soltado un aullido a lo alto de la luna llena. La bestia había salido, en el centro de la oscuridad, y en medio de los remolinos que flotaban alrededor.

    Los fantasmas oscuros comenzaron a lanzar fuegos disparejos que el licántropo pudo evadir. Eran tantos que creía incapaz de poder vencer. Cuando una capucha apareció delante de él, apartándolo de los espíritus.

    El encapuchado alzó sus manos, y preparó un ataqué reuniendo fuerzas. Era como si los extrajera. Como si absorbiera su fuerza vital, como si tomara fuerzas de la muerte.

   Derrotó a cinco de ellos, pero como si fuera poco, estos se duplicaron, haciéndose un escudo protector con las lanzas mágicas.

   El lobo junto al Hombre Del Bosque. Junto al misterioso asesino de los bosques, Harry bien sabía que en la guerra y el amor todo se vale. Esa era la guerra, luchar juntos era mejor para todos.

 

 

 

   Carowkrele aguardaba en la oscuridad, cuando la chica mística le mandó una señal desde el otro lado, escondida en el muro de piedra que se encontraba en las cárceles.

    Podía escucharse el rugir de los seres acercarse. Las pisadas arremolinaban el terror. El horripilante hecho de tener que tomar el aspecto de uno de ellos era más que terrorífico para Carowkrele.

    El demonio comenzó a correr por el pasillo de la oscuridad, la mística apareció de entre las sombras y alzó su mirada hacia la criatura; la controlaba mentalmente.

   Carowkrele sabía más o menos como hacerle para canalizar. Julie le había mostrado que cuando un aprendiz muere, sus poderes se marchan a otro cuerpo. Así era la manera más explícita para saber cómo canalizar. Era casi lo mismo, sólo que al matarle, se tragaba sus fuerzas y optaba el físico de un objeto, una criatura, lo que fuese. Era un ser más poderoso de lo que creían. Más de lo que habían hecho pensar.




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