Con su animosidad disuelta y una frágil alianza formada, el lobo y el vampiro se adentraron más en el corazón del bosque, guiados por un entendimiento tácito y un propósito compartido.
En el camino, se enfrentaron a desafíos que pusieron a prueba su vínculo recién nacido, desde terrenos traicioneros hasta astutos adversarios que acechaban entre las sombras. Sin embargo, con cada obstáculo superado, su confianza mutua se profundizó, allanando el camino para una alianza forjada en fuego y sangre.
A medida que avanzaban, el lobo y el vampiro se sumergieron en los misterios de su pasado entrelazado, desenterrando verdades olvidadas y enfrentando demonios que los habían atormentado durante siglos.
Entre los ecos de antiguas profecías y leyendas susurradas, descubrieron la existencia de una fuerza oscura que amenazaba con sumir su mundo en el caos y la desesperación. Una fuerza que ni lobo ni vampiro podían derrotar por sí solos.
Y así, con el peso del destino sobre sus hombros, hicieron un voto solemne de permanecer juntos frente a la oscuridad que avanzaba, de luchar como uno solo hasta su último aliento y de proteger el frágil equilibrio de su mundo a cualquier costo.
Unidos por un propósito común y ligados por un pacto sellado con sangre, el lobo y el vampiro partieron hacia lo desconocido, con sus destinos entrelazados mientras emprendían un viaje que pondría a prueba los límites de su fuerza, su valentía y su inquebrantable determinación.
Porque frente a la adversidad, sabían que solo abrazando el poder de su improbable alianza podrían esperar triunfar contra las sombras que amenazaban con consumirlos a todos.