El lobo y el vampiro

Traición en las sombras

La estela de la batalla dejó el bosque envuelto en un silencio inquietante, roto solo por el suave crujir de las hojas y los gritos lejanos de las criaturas heridas. Pero en medio de la calma, una tormenta se gestaba en el horizonte, con sus oscuros tentáculos extendiéndose para atrapar a todos los que se interpusieran en su camino.

Mientras el lobo y el vampiro observaban las secuelas del conflicto, una repentina sensación de inquietud se posó sobre ellos, como un susurro de traición que resonaba en el aire.

—Hemos ganado la batalla, pero la guerra está lejos de terminar —dijo el lobo, con la voz teñida de aprensión.

El vampiro asintió con gravedad, sus ojos recorriendo el horizonte en busca de cualquier señal de peligro.
—Así es. Debemos mantenernos vigilantes, pues nuestros enemigos no se detendrán ante nada para vernos destruidos.

Pero incluso mientras hablaban, una figura sombría emergió de las profundidades del bosque, con los ojos brillando de malicia y los colmillos al descubierto en una sonrisa siniestra.

—Puede que hayan ganado esta batalla, pero la guerra está lejos de terminar —se burló la figura, con la voz rebosante de veneno.

El lobo y el vampiro intercambiaron una mirada cautelosa, sabiendo que se enfrentaban a una nueva amenaza, distinta a cualquiera que hubieran conocido antes.

Sin embargo, antes de que pudieran reaccionar, un grito repentino rasgó el aire, seguido por el sonido de garras desgarrando carne. Horrorizados, se giraron para ver a uno de los suyos —un lobo leal— yaciendo inmóvil en el suelo, con un charco de sangre extendiéndose bajo su forma sin vida.

—¡No! —gritó el vampiro, con el corazón cargado de dolor y rabia.

Pero incluso cuando se movía para consolar a su camarada caído, otra revelación impactante lo golpeó: el propio aliado del vampiro, un amigo y confidente de confianza, estaba cerca, con los ojos llenos de una fría indiferencia.

—Tú… nos traicionaste —susurró el vampiro, con la voz temblorosa de incredulidad.

El lobo traidor sostuvo su mirada con un gesto desafiante, curvando los labios en una sonrisa cruel.
—Tengo mis propias razones para hacer lo que debo. Harías bien en recordarlo.

Con el corazón oprimido, el vampiro observó cómo su antiguo aliado desaparecía entre las sombras, dejando tras de sí un rastro de traición y tristeza.

Y cuando todo el peso de la traición se asentó sobre él, el vampiro supo que el tiempo para el duelo tendría que esperar. Por ahora, una nueva amenaza se alzaba en el horizonte: una nacida de la traición y alimentada por la venganza.

Con una feroz determinación ardiendo en su corazón, el vampiro se volvió hacia el lobo, con los ojos destellando de resolución.
—Debemos reunir a nuestras fuerzas y prepararnos para la batalla que se avecina. Porque aunque nuestros enemigos ataquen desde las sombras, descubrirán que la luz de nuestra determinación brilla con más fuerza que cualquier oscuridad que puedan invocar.



#1315 en Fantasía
#728 en Personajes sobrenaturales
#622 en Thriller
#235 en Suspenso

En el texto hay: vampiros, oscuridad, manada

Editado: 28.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.