El lobo y el vampiro

Reencuentro a la luz de la luna

Cuando el líder vampiro se aventuró en la noche, con el corazón cargado por los recuerdos del amor que había dejado atrás, se sintió atraído por un lugar familiar: un claro apartado, bañado por el suave resplandor de la luna, donde él y su amada Elena habían compartido en otro tiempo momentos robados de felicidad.

Al adentrarse en el claro, una sensación de déjà vu lo envolvió, y los recuerdos de su tiempo juntos regresaron con una intensidad que amenazaba con abrumarlo. Pero entre la nostalgia agridulce, una chispa de esperanza se encendió en su alma: la esperanza de que, contra todo pronóstico, pudiera hallar consuelo en la presencia de la mujer a la que había amado y perdido.

Y entonces, como una visión surgida de un sueño, ella apareció ante él: Elena, su figura radiante bajo la luz plateada de la luna. Por un instante, el tiempo pareció detenerse mientras se miraban a los ojos, y el peso de los años se desvaneció como si nunca hubiera existido.

—Has venido —susurró Elena, con una voz tan suave como una caricia llevada por la brisa nocturna.

El líder vampiro asintió, con el corazón desbordado de emoción.
—Nunca podría mantenerme alejado… no de ti.

Con una sonrisa tierna, Elena dio un paso adelante, cerrando la distancia entre ambos hasta quedar frente a frente, con los corazones desnudos bajo la mirada atenta de la luna.

Durante un momento, simplemente permanecieron allí, perdidos en el abrazo del otro, con un silencio lleno de palabras no dichas, de un amor que había resistido la prueba del tiempo.

Entonces, con un suspiro cargado de emoción, habló el líder vampiro, con la voz temblorosa:
—Puede que me haya convertido en algo distinto a un humano, pero mi amor por ti nunca ha flaqueado. Arde con la misma intensidad que el día en que nos conocimos.

Elena alzó la mano y rozó su mejilla con una caricia delicada.
—Y yo te he esperado todos estos años, aferrándome a la esperanza de que algún día regresarías a mí.

Con lágrimas brillando en sus ojos, se abrazaron, con los corazones finalmente reunidos tras tantos años de separación. Y mientras permanecían juntos en el claro iluminado por la luna, supieron que su amor era eterno, atemporal: un faro de esperanza en un mundo lleno de oscuridad, guiándolos hacia un futuro colmado de promesas y posibilidades.



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En el texto hay: vampiros, oscuridad, manada

Editado: 28.01.2026

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