CAPITULO 27
EL PUNTO DÉBIL DEL ALFA
FRANCO
Cerré las puertas de mi despacho privado en la mansión, soltando un suspiro pesado mientras me aflojaba el nudo de la corbata. El olor a lluvia y terquedad de Hannah seguía flotando en mis dedos, impregnado en mi piel desde que la había abrazado en su apartamento. Mi lobo interno finalmente se había aquietado, complacido de tener a la humana a salvo bajo nuestro propio techo.
- Vaya, vaya... - la voz burlona de Bastian rompió el silencio desde los sillones de piel - ¿Alguien más siente que el aire acondicionado está configurado en modo "protección doméstica"? Porque juro que casi me quedo sin respirar en el vestíbulo.
Ethan soltó una carcajada limpia, dejando su tableta sobre la mesa de centro y reclinándose con una sonrisa descarada de oreja a oreja.
- Tienes que admitirlo, Franco - intervino el gamma, cruzando las piernas - Lo de los últimos dos dias fue un espectáculo digno de documentar. El gran Franco D'Santoro, el terror del mercado financiero, el depredador que ha ejecutado manadas enteras sin parpadear, cruzando la ciudad bajo el diluvio para rescatar a una humana de un novio con abrigo de diseñador y de su madre . Me conmovió, de verdad. Casi lloro en el pasillo.
- Silencio, los dos - gruñí, clavándoles una mirada gélida que por desgracia, no tuvo el efecto imponente de siempre. Mis betas me conocían demasiado bien.
- Oh, por favor - Marcus se levantó, sirviéndose un trago de whisky con una sonrisa ronca - Le plantaste cara a una madre humana armada con una bolsa de mano y pusiste los ojos de lobo solo porque un mocoso infeliz le llevó un anillo. Estás territorial, Alpha. Peligrosamente territorial con una mujer que ni siquiera sabe qué es la plata pura. ¿Qué sigue? ¿Vas a ir a revisarle el motor a su auto para asegurarte de que no corra riesgos en el tráfico?
- Esa "humana" salvó un tercio de nuestros activos del norte ayer Marcus - repliqué, caminando hacia el ventanal con las manos en los bolsillos, intentando mantener la voz fría - Es una mente brillante. No puedo permitir que cualquier otro competidor la intercepte o que su familia la obligue a encerrarse en una cocina. Es una estrategia corporativa.
Ethan intercambió una mirada cómplice con Marcus y soltó un suspiro dramático.
- Claro, Franco. Estrategia corporativa. Por eso la trajiste a la mansión en lugar de ponerle un equipo de seguridad en un hotel de cinco estrellas, por eso la metiste en el ala de invitados de alto rango, que resulta que comparte el mismo pasillo privado que tus habitaciones. Todo es puramente financiero, lo entendemos perfectamente.
Marcus soltó un bufido de diversión, levantando su vaso en un brindis silencioso hacia mí.
- Solo te advierto una cosa, Alpha - dijo el jefe de seguridad, borrando un poco la burla de su rostro pero manteniendo ese tono de sutil advertencia - Esa humana tiene una bocota que no sabe callarse y un imán para los problemas. Si te vas a volver su escudo oficial frente al mundo, vas a tener que lidiar con un desastre muy grande y la manada está observando.
- Que observen lo que quieran - sentencié, girándome para mirarlos con una fijeza absoluta - Hannah SanMiguel está en mi territorio ahora. Y lo que es mío, no se toca. Asegúrense de que todo esté listo para mañana a las ocho. La junta con el consejo va a ser interesante.