El Loco Charliethomson(psicópata,amor,vangogh,arte)

Cap1

La mudanza de Charlie se volvió rápidamente extenuante. Ansiaba que aquella tortura terminara. Luchando con pesadas cajas, estuvo a punto de dejar caer algunas cuando, repentinamente, un muchacho se acercó y le ayudó a acomodarlas.

-Gracias -agradeció Charlie, con cortesía.

-¿Eres nuevo por aquí? -preguntó el muchacho. Charlie respondió con un asentimiento.

- Mucho gusto, yo soy Esteban- dijo entusiasmado.

Durante la agotadora jornada de mudanza, Esteban ayudó a Charlie con una energía contagiosa y un sentido del humor que lo animaba . Durante este breve encuentro, descubrieron que tenían muchos intereses en común, para su sorpresa, ambos se dirigían a la misma universidad como estudiantes de arte

En un corto lapso, Charlie y Esteban forjaron una gran amistad, no obstante, las obligaciones de Esteban con su círculo social a veces lo mantenían alejado de Charlie, al cual pronto presentaría a su grupo de amigos. Ambos estaban en la misma etapa de la vida, a las puertas de iniciar la universidad. Charlie, quien se había mudado para estar cerca de su futura alma mater, vio en esta oportunidad la posibilidad de cultivar nuevas amistades en este nuevo comienzo. La interacción social no era su punto fuerte, habiendo sido usualmente el prodigio académico de la clase y el blanco de crueles bromas e incluso ataques físicos en su antigua escuela.

El grupo acogió a Charlie en un encuentro casual en su lugar habitual de reunión, un apacible parque vecino donde se juntaban para charlar, fue allí donde Charlie se encontró con Rose, cuya belleza evocaba la de Blancanieves, con su melena oscura y labios de carmesí, cautivando al instante su atención, también estaban Clara, una estudiosa en potencia de la psique humana, Leonard, un agente de policía y el novio de Clara, quien pronto compartiría la noticia de su renuncia a la universidad para dedicarse por completo al gobierno local. Y, para completar el grupo, estaba Carl, un joven que también parecía haberse interesado en Rose, algo que no le sentó nada bien a Charlie, desde el primer encuentro, percibió una inexplicable tensión con Carl, como si fueran dos polos opuestos que chisporrotearan al tocarse, especialmente al estrechar sus manos por primera vez.

 

—¿Cómo van esas consultas, Carl? —preguntó Leonard con un tono juguetón.

Carl, que hasta ese momento había mantenido una postura relajada, se tensó de forma notable, pero su respuesta no perdió mordacidad. —Pues, tu novia nos trata como si fuéramos gente normal —replicó con un sarcasmo cortante.

—El dilema que ambos afrontan, lamentablemente, es demasiado común hoy en día —comenzó a explicar Clara dirigiéndose esta vez a Leonard. —Hay incalculables personas atrapadas en las garras de la adicción al contenido para adultos.

—Espera, no tenía idea de que iba sobre eso —intervino Leonard, mostrándose intrigado.

—Carl y un amigo están luchando contra la adicción a la pornografía —reveló Clara con seriedad, —se trata de un problema grave que ha resultado en comportamientos agresivos severos. Incluso ha sido vinculado con algunos de los asesinos en serie más infames de la historia —explicó, su mirada perdida en el vacío. —Desafortunadamente, es una industria extremadamente lucrativa que, así que probablemente continuará prosperando.

Mientras revolvía en su bolso en busca de su credencial de psicóloga, Clara cambió de tema de manera abrupta. —Por cierto, Esteban, ¿cómo está tu tío?

- Ha mejorado - contestó Esteban.

- ¿Está enfermo? - interrogó Charlie.

- Según los médicos, padece esquizofrenia - contestó Esteban con preocupación. Espero que encuentren la cura definitiva pronto - agregó suspirando.

- No sé si estoy convencido al 100% de que sea una enfermedad- dijo Charlie atrayendo la atención de todos. - También cabe la posibilidad de que sea solo una posesión o algo así, tal vez por eso no hay afectaciones visibles en el cerebro de los supuestamente enfermos - agregó Charlie con seriedad, para luego reír burlonamente - Esto es solo una teoría -aclaró - ¿saben? Mi abuelo parecía convencido de que sufría posesión, tambien padecio ese mal- comentó mientras los chicos asentían con la cabeza.

- ¿Pero de que hablas? - preguntó Leonard inseguro.

-  No sé chicos, es solo una idea loca que se me ocurrió. ¿Qué tal si la esquizofrenia es solo una manifestación de algo más fuera de nuestro entendimiento? - propuso Charlie, frunciendo el ceño en un intento por explicar su teoría.

- ¿Como qué? ¿una posesión demoníaca o algo así? - preguntó Clara con escepticismo.

- No lo sé, podría ser algo así. Al fin y al cabo, la ciencia no lo sabe todo. Mi abuelo solía decir que había cosas en esta vida que no podíamos explicar con la ciencia - respondió Charlie, con un deje de duda en su voz.

- A mí me parece bastante interesante lo que dices - comentó Rose, provocando que un leve sonrojo apareciera en Charlie por un momento, mientras Carl simplemente dejaba escapar una risa sarcástica de desaprobación.

- Podría tener sentido, de alguna manera. Pero también sabemos que la esquizofrenia tiene bases genéticas y biológicas - observó Clara, tratando de encontrar un punto medio entre la racionalidad y la sugerencia de Charlie.

Después de pasar varias horas conversando sobre diversos temas, Rose se acercó a Charlie con una sonrisa genuina y, con un brillo de emoción en sus ojos, le propuso con suavidad: "¿Te gustaría salir conmigo? Te recogeré en mi moto." Para Charlie, su voz fue como la suave caricia del viento en una noche de verano; no tardó en aceptar con entusiasmo, emocionado por la perspectiva de compartir con ella el encantador lugar que conocía: un bosque donde sus padres habían empezado a edificar una cabaña, un proyecto que apasionaba a su padre.

Al llegar a la casa de Charlie, Rose desprendía un aire rebelde con su chaqueta de cuero negra, sus guantes se entrelazaban con el casco que sostenía con despreocupación, mientras masticaba chicle relajadamente, la madre de Charlie le recibió con un abrazo caluroso. Mujer esbelta y de gran estatura, sus ropas parecía un reflejo de la elegancia de los años 30. - Estas en tu casa - le dijo con una sonrisa mientras la invitaba a entrar.




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