El lugar donde vuelvo a mí

Capítulo 1: Volver

Volver a uno mismo
no siempre es un camino claro.
A veces es quedarse en silencio
más tiempo del que incomoda,
es empezar a escuchar
todo lo que antes evitabas.
Es notar
que te has hablado duro demasiado tiempo,
que te exigiste ser todo
cuando apenas podías contigo.
Y entonces, sin hacer ruido,
algo cambia…
no afuera,
sino dentro.
Empiezas a mirarte distinto,
como si por primera vez
no fueras un problema por resolver,
sino alguien a quien comprender.

Hay una forma muy sutil
de abandonarse…
no es irse,
no es desaparecer,
es quedarse
pero sin estar realmente.
Es decir “estoy bien”
cuando claramente no lo estás,
es acostumbrarte a lo que duele
hasta que deja de parecer extraño.
Y un día lo notas.
Notas el cansancio,
la desconexión,
ese vacío que no grita
pero permanece.
Tal vez ahí empieza todo…
cuando por fin te das cuenta
de que también necesitas volver a ti.

Elegirse
no siempre se siente bien al principio.
Tiene algo de pérdida,
de cambio,
de soltar versiones
que en algún momento
fueron necesarias.
Es entender
que no todo lo que amas
te hace bien,
y que no todo lo que dejas
es un error.
Elegirse
es un acto silencioso.
Nadie aplaude cuando lo haces,
nadie lo nota de inmediato,
pero dentro de ti
algo se acomoda.
Y poco a poco…
empiezas a sentir
que ya no estás en contra de ti.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.