El lugar donde vuelvo a mí

Capitulo 4 aprender a verme

Hubo un tiempo
en el que no me gustaba quién era.
No solo por fuera…
sino por dentro.
Cuestionaba todo en mí,
mis decisiones,
mi forma de sentir,
mi manera de amar.
Sentía que siempre me faltaba algo,
que nunca era suficiente,
que tenía que cambiar
para encajar,
para gustar,
para que alguien se quedara.
Y sin darme cuenta…
dejé de ser yo.
Me convertí en alguien
que se adaptaba,
que callaba,
que se moldeaba
según lo que otros esperaban.
Hasta que me cansé.
Me cansé de intentar ser alguien más
y aún así no sentirme bien.
Y entonces empecé a mirarme distinto…
no con orgullo inmediato,
no con amor perfecto,
sino con menos rechazo.
Empecé a dejar de hablarme mal,
a perdonarme cosas,
a entender que estaba haciendo lo mejor que podía
con lo que tenía en ese momento.
Y ahí empezó todo.
No fue un cambio grande,
no fue de un día para otro…
pero fue real.
Porque aprender a quererte
no siempre se siente bonito al inicio,
a veces se siente extraño,
incómodo…
pero necesario.

No me levanté de golpe.
No hubo un día
en el que todo cambió
y de pronto estaba bien.
Fue más lento.
Fue levantarme sin ganas,
pero levantarme igual.
Fue hacer cosas pequeñas
cuando todo dentro de mí
quería rendirse.
Fue dejar de esperar
a sentirme listo…
y empezar aun así.
Hubo recaídas,
hubo días en los que volví a caer
en los mismos pensamientos,
en las mismas dudas…
pero algo era distinto:
ya no me quedaba ahí tanto tiempo.
Porque entendí
que caer no borra el proceso,
que sentirme mal otra vez
no significa que no avancé.
Y poco a poco…
dejé de exigirme ser perfecto,
y empecé a enfocarme
en no rendirme.
Y eso…
eso cambió todo.




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