Me cansé
de elegir lo que no me elegía.
De dar sin recibir,
de estar sin que estuvieran,
de querer donde no me querían igual.
Y decidí cambiarlo.
Decidí dejar de insistir
donde no había reciprocidad,
de esperar donde no había intención,
de quedarme donde no había lugar para mí.
Y aunque al inicio
se sintió vacío…
también se sintió en paz.
Porque elegir lo que me elige
no es conformarme…
es respetarme.