Ya no soy quien era…
ni estoy donde estaba.
Y aunque a veces extraño
lo conocido,
lo fácil,
lo que ya entendía…
sé que no puedo volver ahí.
Porque crecí.
Porque ahora veo cosas
que antes no veía,
siento distinto,
pienso distinto.
Y aunque aún me estoy encontrando…
ya no estoy perdido.
Estoy en otro lugar.
Uno más tranquilo,
más consciente,
más mío.
Podría volver…
a lo conocido,
a lo que alguna vez fue importante,
a lo que todavía, en momentos débiles,
parece tentador.
Pero no lo hago.
Porque ya sé
cómo termina,
cómo me siento,
cómo me pierdo.
Y esta vez
me estoy eligiendo distinto.
No porque no extrañe,
no porque no duela…
sino porque entendí
que no todo lo que se siente familiar
es bueno para mí.
Y aunque a veces cueste,
aunque haya días en los que dude…
no vuelvo.
No vuelvo
a lo que me rompió en silencio,
a lo que me hizo dudar de mí,
a lo que me enseñó a conformarme.
Porque ahora sé
que avanzar
también es resistir.