Te imaginé conmigo, no porque lo prometieras, sino porque yo sabía soñar.
Te hice un lugar en mi vida, sin preguntarte sí querías entrar.
Soñaba con cuidarte, con protegerte del mundo, con ser refugio antes incluso de saber si tú buscabas uno.
Me hice la idea de tenerte a mi lado, de que me eligieras, de que me amaras, de que tomaras mi mano con fuerza y jamás la soltaras.
Pero la caída desde aquella nube de ilusión dolió demasiado, porque no era baja... era alta y yo creí que podía volar.