El campo de batalla se convirtió en un escenario de frenético enfrentamiento, donde el archimago William se enfrentaba al pirata con una determinación incansable. Desplegando todo su arsenal mágico, lanzaba una serie vertiginosa de hechizos, cada uno tejido con el poder de los elementos. Oleadas de fuego, hielo, agua y rayos se sucedían, entrelazaban un torbellino de magia que llenaba el aire con destellos y estruendos.
A pesar del asalto constante de magia elemental, el pirata demostraba su destreza en combate. Su amplia espada actuaba como un escudo, interceptando la mayoría de los ataques mágicos lanzados por el archimago. Cada choque entre la espada y la magia creaba destellos espectaculares y ondas de energía que se expandían en todas direcciones. El acero chispeaba al entrar en contacto con las llamas y se enfriaba al tocar los ataques de hielo.
Pero el pirata tenía un as en la manga: un collar que le confería la habilidad de manipular la magia de agua del archimago en su contra. Cada vez que William invocaba una ola de agua o un torrente de líquido, el pirata redirigía y amplificaba la magia, convirtiéndola en una fuerza de ataque en su favor. La misma agua que el archimago controlaba se volvía en su contra, convirtiéndose en una amenaza que tenía que esquivar.
—Nuestros poderes son iguales —dijo el pirata—, como antes, pero esta vez yo tengo la ventaja del terreno.
—Por más que quieras, no vencerás aquí. Como te dije, esta pelea será la última. —El archimago comenzó a juntar energía en él, lo que hizo temblar toda la cueva por el poder.
—La cueva está temblando. —John se cayó por el temblor en la otra parte de la cueva.
—El archimago piensa pelear en serio —dijo Max—. Esto no será seguro para nosotros.
—Miren —dijo John—, el pirata también acumula energía.
—Las aguas se agitan. —Paul miraba con atención—. La gema le da poder sobre ellas, tiene ventaja.
—Si quieres terminar esto —decía Edwin mientras acumulaba energía gracias a la gema—, ¿te parece si lo hacemos de un solo movimiento?
—La última vez —el archimago estaba muy concentrado—, en el bosque, cuando nos encontremos, dije que el agua se agitaría y la tierra temblaría por nuestro poder.
—¡Ya muere de una vez, viejo amigo! —El pirata apuntó con sus manos sosteniendo la gema—. ¡Máximo poder de la joya del mar! ¡Tridente de Poseidón! —Toda el agua se acumuló por encima del pirata, comenzando a tomar forma de tridente.
—No te dejaré ganar. —El archimago levantó sus manos y una esfera se formó—. ¡Tres elementos, esfera de tres elementos! —Una bola gigante y brillante comenzó a formarse por encima. Tres elementos la formaban: el fuego, el hielo y el rayo.
—¡Todos júntense! —gritó James—. Max, combinemos escudos. Victoria, si puedes, inténtalo tú también con el hielo. Esto será una explosión muy fuerte.
—Es impresionante. —El Barbarien admiraba la pelea—. Nunca vi algo igual, recuérdenme pelear contra el archimago cuando terminemos esto.
—¡Estás demente! —le gritó James—. Métete de una vez.
—No, solo emocionado —dijo mientras se metía en el domo de luz.
—Estamos listos. ¡Escudo de luz! —Un domo de luz los cubrió como defensa y por arriba.
—¡Escudo de escarcha! —Por arriba, se comenzó a congelar el domo, reforzado con la magia de Victoria.
—¡Domo de tierra! —Por último, una capa de tierra. Tres escudos protegían al grupo.
La ferocidad del enfrentamiento se materializó en un choque cataclísmico de sus ataques. El impacto liberó una explosión de energía que sacudió toda la cueva, haciendo que las paredes resonaran y se resquebrajaran ante la magnitud de la fuerza liberada. La onda expansiva se extendió, dejando una huella de destrucción y caos en su estela. El ambiente tembló y la propia tierra pareció lamentarse ante la violencia de la colisión.
El resultado del impacto dejó su marca en el paisaje. El lago, ahora más profundo que nunca, parecía haber sido removido y reconfigurado por la potencia del choque. En extremos opuestos de la escena, los dos adversarios se encontraban, mirándose a través de la distancia que los separaba. La tensión en el aire era palpable, se formó un silencio incómodo en medio del estruendo que los había rodeado momentos antes.
El archimago y el pirata estaban ahora listos para culminar esta contienda épica. Sus miradas se entrecruzaron, con un reflejo de determinación y concentración en sus rostros. A pesar de los escudos que habían utilizado para protegerse, el choque había sido tan intenso que los escudos se habían roto en pedazos.
Mientras la atmósfera seguía cargada de anticipación y energía residual, alguien rompió el silencio y se movió en el espacio. Este nuevo movimiento cambió el curso de la situación, desafiando la expectativa y dejando a los protagonistas en un estado de alerta renovada.
—Entonces, nuestros poderes siguen siendo iguales, pero todavía no terminamos esto. Así que —miró al grupo—, creo que me divertiré con tus alumnos. —Levantó su espada y se abalanzó contra el grupo.
—Ahí viene. —James protegía al grupo.
—¡Que venga! —gritó Bob con emoción.
El pirata se arrojó en un gran salto llevando con él su enorme espada. El archimago comenzó a correr hacia donde estaban los demás, pero alguien interceptó en el aire al pirata con un golpe que lo arrojó al suelo.