El Marqués necesita Esposa

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El día había llegado y Margaret no podía estar más nerviosa, durante las ultimas semanas se sentía emocionada con todos los preparativos del baile  pero hoy por fin sería la noche y ella es el centro de atención, nunca antes lo fue y de pronto pensar en esos cientos de nobles mirándola detalladamente la hizo plantearse la idea de cancelarlo todo, ¿y si no estaba lista, si le fallaba al marqués y lo dejaba en ridículo? Un puñado de pensamientos negativos inundaron su cabeza.

 

━ No seré capas Mirabel, cancelemos el baile por favor siento que voy arruinarlo, yo jamás he sido el centro de atención a penas y aprendí a comportarme en sociedad, todas esas personas nacieron siendo nobles, van a saber que soy una simple plebeya hija de un par de sirvientes ━ termina la frase llorando mientras Mirabel la consuela entre sus brazos.

 

━ Tú no necesitas convencerlos de nada jovencita, tú eres maravillosa tal y como eres y cualquiera de esos hombres sera afortunado de tenerte como esposa, es normal que tengas nervios pero claro que puedes, eres más que capas de sobrevivir a un tonto baile, además este es tú baile eres la jefa esta noche, no olvides eso ━ esas palabras lograron tranquilizarla, durante el resto del día sus damas de compañía se encargaron de colocarle mascarillas en el rostro y el cabello, esta noche debía ser la más hermosa, arreglaron sus uñas y exfoliaron todo su cuerpo, ese día Margaret a penas probo bocado, los nervios le causaron que su estomago se cerrara por completo, no hacía más que respirar profundo y repetirse como un mantra en su cabeza que todo saldría bien, hoy conocería a muchos pretendientes y esperaba encontrar en alguno de ellos a su hombre ideal, ella no solo quería a un esposo que le provea de seguridad y estabilidad, ella buscaba amor, compañía, similitudes en sus gustos e intereses, después de todo cuando uno se casaba era para toda la vida, así que al menos debían llevarse bien.

 

Cuando Margaret aprendió a leer desarrollo una obsesión por leer novelas románticas y leer a todas esas mujeres encontrando el amor en sus almas gemelas la hicieron anhelar eso para ella, un hombre que robe sus pensamientos y suspiros, un hombre que la haga estremecer con solo una mirada, esa conexión que va más allá de los cuerpos, es más bien de las almas encontrando una a la otra, eso esperaba ella, eso anhelaba.

 

La noche cayó y llego el momento de vestirse, las damas procedieron a maquillarla de manera suave y sutil, a ella no le gustaba ir sobre cargada de maquillaje y era verdad que menos a veces es más, procuraron no tapar la ligera capa de pecas que adorna su nariz y mejillas, eso la hacía ver tan delicada y femenina que seguramente todos esta noche la recordaran, luego del maquillaje y el peinado que no fue más que un medio recogido con una diadema de brillantes, permitiendo así que su cabello rojizo y ondulado cayera libre por su espalda, era momento de colocarse su vestido, ella había escogido un vestido color rojo que se señia a su figura en los lugares adecuados, no es muy fanática de los vestidos con volumen así que este carece casi por completo de él, una decisión bastante arriesgada para ser su debut en sociedad, pero ya no había marcha atrás una ves estuvo lista se paro frente al espejo de su habitación y se maravillo, se sintió como una princesa, estaba realmente hermosa, sin exceso de maquillaje ni de joyas, solo lo esencial, se veía tan fresca y sencilla, lo cual ella quería demostrar, que todos aquellos nobles esta noche supieran que ella no buscaba riqueza, simplemente amor.

 

Salió de su habitación él marqués ya la esperaba al final del pasillo al voltear y mirarla se quedo sin palabras, ella realmente se había convertido en una jovencita hermosa y demasiado inteligente para su propio bien, el deseo en silencio que su hijo volviera a casa y se enamorara de ella, Margaret seria la Marquesa ideal, él mismo se había encargado de criarla para ejercer su papel como ama y señora algún día, camino hacía ella y le tendió se brazo, el cual ella tomo gustosa.

 

━ Estas deslumbrante querida, este es tu baile no olvides disfrutarlo y siempre ser tu misma, todos están ansiosos de conocerte al fin ━ le afirma el marqués.

 

━ Muchísimas gracias por esto papá, estaré eternamente agradecida por todo lo que has hecho por mi.

 

━ Y yo contigo mi niña, no olvides que tú me rescataste de esa soledad en la que vivía.

 

Luego de esas palabras compartidas ambos se abrazaron y el marqués dejo un ligero beso en la frente de Margaret antes de decirle.

 

━ Vayamos entonces es la hora ━ y juntos caminaron los pocos metros que los separaban de las escaleras, al llegar al pie de esta un hombre uniformado hizo resonar el suelo del salón al golpearlo con un bastón especial, todos voltearon hacía las escaleras.

 

━ Señores y señoras con ustedes él marqués de Debenfort y su ahijada lady Margaret Facer ━ grito el hombre uniformado hacía la multitud que no se hizo esperar llenando el salón de aplausos en honor a la debutante, lentamente bajaron las escaleras y luego al compás de la música juntos dieron inicio al primer baile, todos los admiraban era evidente que entre ellos había complicidad, él marqués se veía feliz casi como cuando su difunta esposa vivía y allí todos lo entendieron.




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