......
Astro abrió los ojos de golpe.
El techo de su cuarto parecía girar y el dolor de cabeza le latía como un tambor desafinado. Su boca estaba seca, y al incorporarse, casi tropieza con sus propias piernas.
—Ugh… ¿qué… qué demonios pasó anoche? —se frotó la frente, intentando recordar.
Pero entonces, la voz atronadora resonó en toda la base:
**—ASTRO ENDERMAN.(XD) VEN A LA SALA CENTRAL. AHORA.**
Era Kronos. Y estaba furiosa.
El eco quedó vibrando en las paredes y en el pecho de Astro.
Y justo ahí, como si una represa dentro de su cabeza se rompiera, **todo volvió de golpe**: las risas, las copas, la música, las bromas… el rincón oscuro al fondo…
Yef.
El beso.
El calor en su "boca".
Su propio corazón desbocado.
Yef… correspondiéndole.
Astro se quedó helado, paralizado en medio de su habitación, como si la culpa lo hubiera encadenado al suelo.
—No… no, no, no, no… ¿qué hice? —susurró, con la voz quebrada.
Se llevó la mano a los labios, que aún parecían arder.
El miedo lo sacudió. No solo porque Kronos estaba esperando con esa voz que no admitía retraso… sino porque ahora lo sabía: había hecho algo que no podría borrar.
...
Astro salió disparado del cuarto, aunque “disparado” era un decir: más bien parecía un borracho corriendo una maratón a las 6 a.m. Sus pasos eran torpes, el eco de su calzado rebotaba en los pasillos y cada golpe de su pie parecía retumbarle en la cabeza como un martillazo.
Mientras corría, la mente no lo dejaba en paz:
*"Maldición, Kronos me va a matar. No, peor: me va a borrar. O peor aún… me va a torturar por el resto de la eternidad.... ¿¡Qué hice!? ¿Por qué no me detuve? ¿Por qué me dejé llevar?"*
Se agarró un costado, jadeando.
*"Fue solo un beso, ¿verdad? Solo un beso… que él correspondió. No… no debía recordarlo… ¿y si también lo recuerda? ¿Y si alguien más lo vio? Oh, por favor, dime que nadie lo vio."*
Trató de concentrarse para teletransportarse, pero apenas formó el portal, su cabeza lo castigó con un latigazo de dolor insoportable. Se cerró a medio abrir y se deshizo como humo.
—Agh… que estupidez… —escupió entre dientes, volviendo a correr.
El sudor le bajaba por la frente, no solo por el esfuerzo, sino por la ansiedad que le oprimía el pecho.
*"Kronos ya sabe. Kronos siempre sabe. Y si me llamó a mí… ¿y si Yef también está ahí? ¿Qué le voy a decir? ¿“Perdón por besarte borracho, ja ja”? ¡Oh, genial, Astro, muy maduro de tu parte!"*
Doblando la última esquina, ya podía sentir la tensión en el aire. Cada paso lo acercaba al juicio inevitable.
Editado: 23.01.2026