El Mensaje De Los Enviados

Capítulo 6: Saint Circle

Las figuras aparecieron pocos segundos después emergiendo entre las construcciones abandonadas.

Eran personas.

O al menos todavía lo parecían.

Varias corrían entre las casas destruidas tropezando constantemente en su desesperación por escapar. Algunos estaban cubiertos de sangre seca y reciente. Otros apenas podían mantenerse en pie mientras avanzaban tambaleándose.

Una mujer sostenía su brazo completamente desgarrado contra el pecho mientras otro hombre prácticamente cargaba a un muchacho herido que apenas podía caminar.

Todos tenían el mismo rostro.

Terror absoluto.

Y detrás de ellos venían las bestias.

Cinco criaturas avanzaban a toda velocidad chocando contra paredes y cualquier cosa que se interpusiera en su camino en la desesperación enfermiza por alcanzar a los sobrevivientes.

Ahora Circle podía verlas mucho mejor bajo aquella penumbra perpetua.

Sus cuerpos seguían conservando algo humano.

Algo grotescamente humano.

Extremidades demasiado largas.

Mandíbulas deformadas.

Ojos rojos saltones llenos de hambre.

Corrían en cuatro patas de forma antinatural mientras gruñidos húmedos escapaban constantemente de sus gargantas.

El rostro de Kael cambió por completo apenas vio a los sobrevivientes.

Toda la desesperanza acumulada durante días desapareció de golpe reemplazada por algo mucho más intenso.

Esperanza.

—¡Son ellos!

La emoción en su voz fue tan violenta que casi sonó irreconocible.

Antes de que Circle pudiera reaccionar, Kael ya estaba corriendo hacia adelante con el machete entre las manos.

—¡Kael, espera!

Intentó detenerlo instintivamente.

Pero él ya no la estaba escuchando.

La primera bestia saltó brutalmente hacia uno de los sobrevivientes, un hombre herido que apenas lograba mantenerse en pie.

Kael se interpuso en el último segundo.

El machete chocó violentamente contra la criatura desviándola antes de que pudiera alcanzar al hombre. El impacto lanzó a la bestia contra una pared cercana mientras soltaba un chillido grotesco lleno de rabia.

Pero el ruido atrajo inmediatamente la atención de las demás.

Los monstruos giraron al mismo tiempo hacia Kael.

Y hacia Circle.

—¡Circle!

El grito del muchacho atravesó toda la calle.

La joven reaccionó por puro instinto.

Extendió ambas manos mientras la magia rosada brotaba violentamente entre sus dedos iluminando la oscuridad de la brecha como un grupo de luciérnagas brillando en mitad de una tormenta.

La luz rosada cubrió la calle.

Las bestias se detuvieron apenas la magia las alcanzó.

Sus movimientos se volvieron erráticos.

Gruñían inquietas mientras intentaban avanzar, como animales atrapados dentro de un sueño espeso del que no conseguían despertar.

Los sobrevivientes aprovecharon inmediatamente esos segundos.

Retrocedieron desesperadamente alejándose de las criaturas mientras Kael y otros dos miembros de la resistencia se lanzaban sobre una de las bestias todavía aturdida.

Los golpes resonaron brutalmente en la calle.

El monstruo chilló mientras intentaba defenderse, pero entre los tres lograron derribarlo finalmente contra el barro.

Circle sintió alivio apenas por un instante.

Porque entonces comprendió el verdadero problema.

Eran demasiadas.

Las otras criaturas comenzaban a resistirse.

La magia rosada seguía envolviéndolas, pero ya no reaccionaban igual que antes. Gruñían con más fuerza. Sus cuerpos temblaban intentando avanzar a pesar del efecto que las mantenía atontadas.

Circle comenzó a respirar agitadamente.

Sentía la cabeza arderle.

Como si algo presionara violentamente detrás de sus ojos.

El esfuerzo de contener tantas criaturas al mismo tiempo era muchísimo más grande que cualquier cosa que hubiese intentado antes.

La luz rosada empezó a volverse inestable alrededor de sus manos.

Las bestias dieron un paso hacia adelante.

Luego otro.

Y los ojos de Kael se abrieron con terror al darse cuenta de lo que estaba pasando.

Entonces el aire se partió.

No hubo advertencia.

No hubo transición.

Un sonido agudo atravesó toda la calle como si el propio mundo acabara de desgarrarse frente a ellos. El ruido fue tan violento y antinatural que Circle sintió un dolor punzante dentro de los oídos mientras la oscuridad de la brecha temblaba alrededor de todos.

Las bestias se detuvieron abruptamente.

Los sobrevivientes levantaron la vista confundidos.

Y una grieta luminosa apareció frente a ellos.

La abertura rasgó el espacio de lado a lado con destellos blancos y rosados que iluminaron las construcciones destruidas, el barro, la sangre y los cuerpos agotados de la resistencia.

Era como si alguien hubiese abierto una herida directamente en la realidad.

Circle abrió los ojos con sorpresa absoluta.

Porque conocía esa energía.

La reconocería en cualquier parte.

Del otro lado estaba Ele.

La joven apenas lograba mantenerse en pie.

Su cuerpo entero temblaba violentamente mientras sostenía la apertura utilizando ambas manos como si estuviera separando dos paredes imposibles de contener. La energía alrededor de ella parecía completamente fuera de control, chispeando y deformando el aire a su alrededor.

Sangre caía lentamente desde su nariz recorriéndole los labios y el cuello.

Incluso desde la distancia Circle podía notar el esfuerzo brutal que aquello le estaba costando.

Y aun así Ele seguía sosteniendo la grieta.

Por ella.

—¡Circle!

El grito atravesó el caos de la calle.

La voz de Ele sonó desesperada.

Quebrada.

—¡RÁPIDO!

Circle sintió un nudo formarse instantáneamente en su garganta.

Durante un segundo dejó de escuchar las bestias.

El ruido.

Los gritos.

Todo desapareció.



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En el texto hay: aventura, amor, brujas

Editado: 12.08.2026

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