El mensajero de Gaia.

El tercer acertijo.

El Río Superior.

 

En la Pradera Marina, Yurik despertaba con el Sol en el cenit y mientras se restiraba sobre el verde pasto cercano a la ribera del río, recordó a la chica lunar y sus hermosos ojos enmarcados por unas largas pestañas y pensó:

 

  -Que hermosa chica, es tan linda que no me cansaría de verla pero; ¿Qué diablos pasó y a dónde se habrá ido? Se fue sin despedirse y no recuerdo en qué momento lo hizo, todo debió haber sido parte de un sueño aunque en este mundo no apostaría por eso.

 

Se levantó y después de revisar sus bolsillos en busca de sus pertenencias continuó su camino por la ribera del río que serpenteaba a su derecha y un poco más allá, el bosque de pinares de Eoz bordeaba el cauce, el caballero del viento iba caminando y de repente se detenía a escudriñar el bosque como tratando de visualizar algo.

 

  -Mmmh, no sé por qué pero juraría que he escuchado ladridos de perros, incluso ayer cuando crucé el bosque montado en 4 Vientos lo escuché más claro, no sé, tal vez los duendes del bosque tengan perritos de mascotas así como los tenemos los humanos. –y encogiéndose de hombros continuó su camino hacia los todavía lejanos Montes Lunares.  -¡Diablos! Todavía se ven muy lejos y al paso que voy no llegaré en todo el día. -¡Hey! ¿Así o más imbécil? ¡Llevo horas caminando y me olvide por completo de que tengo un caballo!

 

  -¡CUAATROO VIEENTOOSS!
 

Gritó y al instante apareció su caballo descendiendo una colina, montó en él y a galope tendido se acercó más rápidamente a aquellas montañas que se asemejaban a una enorme muralla, continuó varias horas por la rivera y al sentir a su corcel cansado decidió parar y darle un descanso, total, ya estaban muy cerca de su objetivo, 4 Vientos pastaba mientras él se relajaba en un remanso del río, al bañarse se despojaba de todas sus cosas menos del yérsey entallado ya que sabía que en ese extraño mundo de las historias olvidadas nunca estaba solo y procuraba estar cerca de sus armas por si algo o alguien intentaba sorprenderlo, recordaba la pelea con el loco de las garras y estaba seguro de no tener la misma suerte 2 veces y obviamente tampoco deseaba ser sorprendido por algún enemigo en calzoncillos y desarmado, al poco rato recostado en la orilla observaba las escarpadas laderas y cumbres de aquellas montañas que parecían inaccesibles hasta para el mejor de los alpinistas, dejando como única ruta visible el cauce del río, al poco rato volvió a vestirse y monto en su caballo siguiéndolo hasta que llegó a una enorme boca en un costado de las montañas, un túnel donde el río se adentraba en las entrañas de aquella serranía, sin pensarlo 2 veces enfiló su corcel hacia la cueva cuando algo extraordinario volvía a suceder, sobre una gran piedra plana que alguien había puesto ahí a manera de pedestal, la conocida silueta de Onél, el guardián de las entradas volvía a configurarse y Yurik al reconocerlo sonriendo confiado le dijo:

 

  -Mi querido Onél; ¡Que gusto volver a verte! ¿Cómo has estado?                –palabras de cortesía a las que el león le contestó:

 

  -No es necesario que te diga otra vez quien soy y por qué estoy aquí, así que; ¡Elige tu manera de morir ahora!
 

 

  -¡Momento jovenazo! Al parecer creo que lo necesario es que yo si te diga quién soy y porqué estoy aquí, a qué me dedico y tendré que recordártelo, yo soy Yurik el caballero del viento de los miridianos y tu patético acertijo ya lo he resuelto y si de casualidad tienes pensado el ponerme otro, quiero que sepas que me enteré de que el acertijo del mapa era el más difícil que tenías y al resolverlo logré pasar la entrada que guardabas; ¿O qué, a cada rato me vas a estar poniendo acertijos hasta que falle en uno?

 

Le dice retador al león blanco de ojos azules con alas de paloma y éste le contesta:

 

  -Yo soy el guardián de las entradas y esta es una de las entradas que yo guardo, se perfectamente quién eres y también sé que mi deber es detenerte, al otro lado del túnel está el reinado de Aqua, una nación pacífica a la que debo proteger de tus maldiciones, su gente es muy amiga de los miridianos y tú solo les llevarás desgracias y calamidades.

 

  -¿A qué tipo de desgracias y calamidades te refieres? Además yo soy miridiano y si esa gente que vive del otro lado de este túnel es amiga de los miridianos, entonces son amigos míos también.

 

  -Sé que no eres miridiano de raza pero si de corazón, los miridianos te acogieron y te hicieron uno de ellos, yo en lo personal te alabo y te agradezco el gran favor que les hiciste al proporcionarles las alas que tanto anhelaban, pero en Aqua te consideran enemigo, tienes muchos enemigos en Fíria caballero del viento, no te habían atacado porque estabas muy bien resguardado en Mirídia, ahora corres más peligro y si yo te dejo pasar caerá sobre ti la maldición de los dragones, durante todo el tiempo que estuviste en la ciudad, te estuvieron acechando para atacarte, en Aqua será lo mismo, Daro’s el milenario al enterarse de tu llegada a los lagos mandará a sus guerreros que no descansarán hasta rostizarte con el fuego de sus gargantas y si estás ahí, durante la cacería y la batalla que les puedas dar, chica o grande, ganes o pierdas, destruirán el valle de los lagos, además existen otros peligros que aún no conoces, así que si aprecias tu vida y la de tantos inocentes que corren peligro solo por tu presencia, lo mejor es que regreses al desierto infinito por donde llegaste y busques en el tu camino a casa porque mi deber es impedir a toda costa que pases por aquí.




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