El Misterio de Hawkins - Julie Bennett

Capítulo Dos - Dulce o Truco, Bicho Raro

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Julie salió de su casa con la mochila colgando de un hombro y el abrigo ligeramente desordenado por la prisa. La brisa fría de octubre le revolvió el cabello mientras cerraba la puerta tras ella. Sus ojos buscaron de inmediato a Dustin, que estaba al otro lado de la calle, apoyado en su bicicleta, con una mezcla de orgullo y nerviosismo que lo hacía inconfundible.

— ¡Dust-bee! —dijo Julie con una sonrisa, lo miró de pies a cabeza, notando que él estaba disfrazado—. ¿Ya estás listo para tu gran debut?

Dustin giró la cabeza, mostrando el casco improvisado de Cazafantasmas con luces parpadeantes y un walkie lleno de cables pegados con cinta adhesiva. Su mochila de protones rechinaba con cada movimiento, y aunque sabía que era solo cartón y plástico, él la llevaba con la convicción de que era una herramienta real para cazar fantasmas.

— ¡Juls-bee! —exclamó, saludando con la mano libre mientras se equilibraba sobre la bicicleta—. ¡Prepárate para ver a los Cazafantasmas en acción! Esto... —hizo un gesto exagerado con la mochila—... es ciencia y valentía combinadas. ¡Nada puede detenernos hoy!

Julie rodó los ojos, divertida, mientras ajustaba su propia mochila y se acercaba. Podía sentir la emoción de Dustin contagiarse en el aire, la misma que siempre los hacía tropezar con sus planes, pero también les daba una sensación de propósito.

— Vale, campeón —dijo Julie, tomando asiento en su bicicleta—. Pero recuerda: nada de correr detrás de fantasmas invisibles. Si te caes, yo te salvo, pero no prometo que no me reiré un poco.

— ¡Nunca me caeré! —proclamó Dustin, inflando el pecho—. Hoy Hawkins verá el poder de los verdaderos Cazafantasmas.

Se impulsaron con las piernas, pedaleando juntos por la calle hasta que llegaron a la escuela, entre hojas secas que giraban en remolinos y la neblina ligera de la mañana. Julie disfrutaba del viento en la cara, de la sensación de control sobre la bicicleta mientras Dustin se adelantaba un poco, ajustando su casco y revisando la mochila, como si estuviera comprobando que sus "armas" estuvieran listas.

Los casilleros crujían con la rutina de adolescentes que se empujaban, se reían y se molestaban unos a otros mientras se acomodaban para el día. Dustin y Julie caminaron juntos, como siempre.

— Dust-bee, ¿te diste cuenta que todos miraban hacia la chica nueva? —susurró Julie, inclinándose hacia él mientras pasaban por la entrada del gimnasio. Dustin apenas podía contener la emoción. Su radar de MadMax estaba activo desde ayer y no había dejado de analizar cada gesto de la nueva chica.

— Lo sé, Juls-bee. Lo sé —dijo, con voz baja y los ojos brillantes—. ¡Es increíble! No hay nadie que patine así... ni que ignore a todos de esa manera.

Julie sonrió, divertida y un poco sorprendida por la intensidad de su mejor amigo. Era raro verlo tan concentrada en otra persona que no fuera él mismo, pero no le molestaba; lo entendía.

En ese momento, Max apareció desde la otra punta del pasillo. Caminaba con pasos largos y seguros, con la patineta bajo el brazo. Su chaqueta de mezclilla crujía con cada movimiento, y su cabello pelirrojo resaltaba bajo la luz fluorescente. Julie, sin perder la compostura, la miró de reojo mientras La chica cruzaba su camino hacia el aula de química. Sus ojos se encontraron apenas un instante: levantó la mirada con una chispa de desafío, Julie respondió con un parpadeo cómplice.

— Ya está, Dust-bee, la viste. —murmuró Julie—. No la pierdas de vista. —Dustin asintió con exageración, como si fuera un general listo para la batalla.

— Sí, sí, sí... ¡La encontré! —susurró, tomando nota mental de cada gesto, cada expresión.

Billy Hargrove caminó con paso seguro, ajustándose la chaqueta mientras su mirada barría el patio con desprecio y arrogancia. A su lado, Ella bajó de manera ágil y firme, sujetando su patineta con indiferencia. La diferencia entre ellos era clara: él buscaba control y atención; ella solo quería pasar desapercibida... sin éxito.

Julie observó a Billy de reojo, evaluando la tensión que emanaba. Sabía que cualquier interacción con él podía terminar en problemas, pero también notó la seguridad silenciosa de Max, algo que la intrigaba.

— Dust-bee, creo que va a haber drama, mucho drama —susurró Julie, mordiendo ligeramente su labio mientras no despegaba la vista de Billy, empujando ligeramente a Dustin mientras ellos seguían su camino hacia la escuela.

— Lo sé, Juls-bee. Lo sé... —murmuró Dustin, casi temblando de anticipación y emoción—. Pero tengo un plan. ¡Mi radar no falla!

El primer recreo llegó rápido. Julie y Dustin se reencontraron cerca de la escalera principal, observando cómo la chica nueva se mezclaba entre grupos de chicos que la miraban con curiosidad y un poco de envidia. Algunos se acercaban demasiado, otros la ignoraban. Cada movimiento de ella era calculado, controlado, como si midiera el terreno antes de decidir dónde pararse.

Lucas y Mike aparecieron en la escena, todavía con la sombra de los eventos del año anterior sobre ellos. Mike, especialmente, parecía pensativo y melancólico, recordando a Once. Julie notó la tensión en su postura y le dio un pequeño codazo a Dustin, señalando que el grupo estaba incompleto, aunque presente.

— Dust-bee, ¿Y si le hablamos hoy? —preguntó Julie con voz baja, casi un susurro—. Solo algo pequeño, casual. Nada de gritar "¡Ey, rompiste mi récord!".

— Juls-bee... —Dustin frunció el ceño, consciente de la importancia del primer contacto—. Tienes razón, sí, vamos a hacerlo suave.

Los chicos se acercaron mientras Max pasaba cerca de ellos con la patineta bajo el brazo, dejando un rastro de curiosidad a su paso. Billy la observaba de cerca, susurrando algo de manera intimidante. Ella no le prestó atención. Dustin tragó saliva, Julie le dio un ligero empujón y murmuró:

— Ahora.

Ambos se acercaron a ella, quien se encontraba guardando algo en su casillero. Dustin aclaró la garganta, la chica nueva levantó la vista, y sus ojos se encontraron primero con los de Julie, apenas un instante. Dustin comenzó a hablar, pero Julie lo detuvo con un gesto, recordándole que la sutileza era la clave.



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En el texto hay: suspenso, stranger things, dustin henderson

Editado: 29.06.2026

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