El Mundo Antes de Ella

Capitulo 4

Capítulo 4

Dilia en Ondeaville

—Decana Norms... usted sabe por qué estamos aquí, ¿no es así?

El silencio que siguió a aquella pregunta fue tan pesado que parecía aplastar el aire.

Norms recorrió con la mirada a cada uno de los presentes antes de dedicarles una sonrisa serena. Sin embargo, detrás de aquella tranquilidad, sabía perfectamente el motivo de aquella reunión.

—Sí... sé exactamente por qué están aquí —respondió con calma—. Pero también les recuerdo que, durante siglos, he velado por cada uno de los estudiantes de Ondeaville. He sido yo quien los ha protegido y guiado.Uno de los Patriarcas dio un paso al frente.Era el mayor de los Armurs.—Y nadie pone eso en duda, Decana. Pero esta... —hizo una breve pausa— es apenas la segunda vez que sucede algo como esto.

La habitación quedó completamente en silencio.

—Han pasado siglos desde la última Manifestación.—¿Entiende realmente lo que eso significa? Norms no respondió.

—Si esa chica representa un peligro para Ondeaville, debemos actuar antes de que sea demasiado tarde.La decana sostuvo su mirada.

—Dilia está bajo mi jurisdicción, igual que cualquier otro estudiante de esta academia. Se le harán todas las pruebas necesarias para comprender su Manifestación.Después añadió con firmeza:—Y hasta entonces... nadie la tocará.El ambiente se volvió todavía más tenso.

Entonces...Una silla se deslizó lentamente.Todos guardaron silencio.El mayor Bride acababa de ponerse de pie.No necesitó levantar la voz.Su sola presencia imponía respeto.Era un hombre alto, de porte impecable y mirada severa.Cuando habló, nadie volvió a interrumpirlo.

—Mi querida Norms...Su voz era tranquila.Demasiado tranquila.—Nadie cuestiona tu experienciaPero tampoco sabemos cómo funcionan realmente las Manifestaciones.Han pasado demasiados siglos desde la última vez.No conocemos sus límites.No conocemos sus consecuencias.Y eso...Eso es precisamente lo que me preocupa.Norms no apartó la vista.

—No permitiré que el miedo decida por nosotros.—¿Miedo? El mayor Bride dejó escapar una leve sonrisa.—No, Norms.Experiencia.Los errores del pasado fueron suficientes para enseñarnos que una sola decisión equivocada puede cambiar el destino de todos.

La decana dio un paso al frente.—Dilia no es un experimento.Es una estudiante.Y mientras permanezca en Ondeaville, será tratada como cualquier otro alumno.Yo asumiré toda la responsabilidad.El mayor Bride la observó durante unos largos segundos.Después asintió lentamente.—Espero que así sea.

Porque si llega el momento en que pierdas el control...La nobleza intervendrá.Sin pedir permiso.

Dio media vuelta.Los demás Patriarcas lo siguieron en completo silencio.La enorme puerta se cerró tras ellos.Norms dejó escapar un suspiro que llevaba demasiado tiempo conteniendo.—Que esta vez... la historia sea diferente.

Dilia

Ya lista con aquel uniforme tan diferente al que siempre había usado, me observé en el espejo. No podía dejar de pensar en mi casa.En mamá.En papá.En Dilan.Era como vivir una pesadilla de la que simplemente no podía despertar.

—¡Dilia de Northbridge! ¡Muévete! ¡Tenemos que irnos! —gritó Jules desde el pasillo.

Respiré hondo antes de salir.Otra vez la puerta se abrió sola.Todavía me sobresaltaba cada vez que ocurría.No importaba cuántas veces la viera hacerlo.Seguí a Jules por los enormes pasillos de Ondeaville.Y, por primera vez desde que había llegado, pude observar el lugar con un poco más de calma.

Las paredes de piedra estaban cubiertas por enormes ventanales que dejaban entrar la luz de la mañana.Desde ellos podía verse el bosque rodeando toda la academia.Más abajo se extendía un lago inmenso que brillaba con el reflejo del sol.Puentes de piedra conectaban unas torres con otras.Había jardines por todas partes.Algunos estudiantes caminaban tranquilamente mientras conversaban.Otros reían.Algunos hacían levitar libros como si fuera la cosa más normal del mundo.Todo era...Increíblemente hermoso.Y, al mismo tiempo...Completamente ajeno para mí.Por un segundo olvidé el miedo.Solo por un segundo.Porque enseguida recordé que no estaba allí por elección.Seguía siendo una prisionera.

—Vamos, rápido —dijo Jules.

Parecía algo nerviosa.—¿Te sientes bien?

—Sí...Mentí.Seguimos caminando.Subíamos escaleras.Bajábamos otras.Jules me explicaba qué era cada pasillo, pero apenas lograba escucharla.Sentía un nudo en el estómago.Jamás me había sentido tan observada.Era como si todos supieran algo que yo desconocía.Todo comenzó a dar vueltas.Y entonces...

¡Boom!Choqué contra alguien.

—¡Ay! Caí sentada de golpe.—Mis pobres nalgas...Me llevé una mano a la cabeza mientras levantaba la vista.—Lo sien...Las palabras murieron en mi garganta.

Era él.Otra vez.El mismo chico que me había ayudado el día anterior.—¿Estás bien?Su voz sonaba tranquila.Como si no fuera la primera vez que me veía meterme en problemas.Llevaba el uniforme perfectamente acomodado.A su lado estaba una chica muy elegante.Tenía el cabello impecable y una postura tan recta que parecía sacada de un cuadro.

—¿Quién es ella? —preguntó con curiosidad.




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