El Mundo de las Mentiras

Vive La République

Las colinas al suroeste de Verlyn parecían observar la guerra desde otro mundo.Desde allí arriba: el fuego se veía más grande; la oscuridad perpetua y la ciudad… interminable

Besieres permanecía inmóvil junto a la artillería observando el infierno bajo la tormenta. Detrás de Besieres, los artilleros trabajaban cubiertos de barro hasta el cuello. Muchos llevaban horas sin sentir las manos; otros sangraban por los oídos debido a las detonaciones constantes, pero seguían cargando; seguían disparando.

En la colina esperando la apertura, estaba Bernadotte y Augereau. El viento rugió violentamente sobre las colinas. Un relámpago cayó tan cerca que incendió parte de un árbol seco junto a las posiciones de artillería.

Besieres levantó lentamente el brazo.

—Fuego.

Toda la colina explotó. Los cañones dispararon simultáneamente hacia la segunda muralla de Schöneberg. La tierra tembló bajo los pies de los soldados y las detonaciones descendieron rugiendo hacia Verlyn. Segundos después… la muralla reventó. Todo salió despedido bajo lluvia y fuego.

—¡AVANCEN!

Bernadotte descendió primero. Su infantería avanzó entre barro y humo mientras Augereau enviaba nuevas descargas por encima de ellos.

Los defensores respondieron inmediatamente. Las calles cercanas a Schöneberg comenzaron a disparar desde todos los angulos y barricada improvisadas. La capilla era un rifle y las casas unas fortalezas Los civiles combatían junto al ejército. Un sacerdote apareció en medio de la avenida sosteniendo un libro empapado por la lluvia mientras gritaba:

—¡EL LIBRO DE LA PAZ LOS PURIFICARÁ!

Una descarga de mosquetes lo partió hacia atrás, pero detrás de él siguieron avanzando más civiles. Incluso ancianos; todos armados, todos desesperados.

Bernadotte no se detuvo. La infantería comenzó a entrar casa por casa. Las puertas eran derribadas a culatazos; las habitaciones se llenaban de humo y disparos.

Un niño intentó apuñalar a un granadero desde debajo de una mesa. El soldado lo mató por reflejo y continuó avanzando sin mirar atrás.

Entonces apareció la caballería enemiga. Descendiendo desde calles laterales entre la lluvia, directamente hacia el flanco de Besieres. Los exploradores apenas tuvieron tiempo de gritar. La carga ya estaba encima.

—¡CABALLERÍA!

Besieres reaccionó inmediatamente. Montó antes incluso de que terminaran de hablarle y cargó.

La colisión ocurrió en mitad del barro. Caballos destruyéndose unos contra otros; sables atravesando lluvia y humo. Un trueno iluminó la batalla por un instante y durante ese segundo, el panorama de hombres decapitados y caballos abiertos por metralla, adornaba lo que era un parque; quedaron grabados bajo la tormenta.

Más abajo, Bernadotte seguía avanzando hacia la plaza principal de Schöneberg, pero el enemigo resistía ferozmente. Los defensores gritaban desde las casas incendiadas:

—¡MAELGORIUN, TE HEMOS FALLADO!

Y seguían disparando incluso mientras ardían. Augereau observó el caos desde la retaguardia. Entonces divisó algo peor; Movimiento entre los bosques... Caballería dirigiéndose directamente hacia Besieres. No dudó.

—¡Bombardeen el pueblo!

Los artilleros obedecieron inmediatamente. Las descargas atravesaron Schöneberg destruyendo todo a su paso;-. En donde familias creaban su descendencia, ahora solo quedaba escombros. La artilleria no distingio hombres y tambien inflingio dano a los suyos. Pero lograron romper parcialmente el avance enemigo.

Bernadotte aprovechó el caos y giró parte de su infantería hacia el apoyo de Besieres. Entonces Verlyn respondió. Desde una casa aparentemente abandonada… salieron cañones.

La primera descarga impactó directamente sobre la artillería. El fuego alcanzó depósitos de pólvora y el mundo explotó. La detonación iluminó toda la tormenta. Los cuerpos salieron despedidos decenas de metros; artilleros completos fueron desintegrados.

Augereau salio volando y al instante de chocar; no se supo mas de el. Bernadotte cayó violentamente al suelo, golpeandose con una piedra. No escuchaba nada y cerro los ojos . Besieres observo el siniestro, pero una bala cerca de el, lo hizo volver.

La batalla continuó igual. Besieres logró finalmente romper la carga enemiga. La caballería rival comenzó a retirarse entre calles destruidas.

Bernadotte que logro componerse gracias a sus soldados, alcanzó la plaza principal apoyado por civiles republicanos que gritaban:

—¡VIVA LA REPÚBLICA!

Muchos pobladores comenzaron a señalar posiciones enemigas; otros entregaban municiones.

Besieres desmontó lentamente cerca de la plaza. Respiraba con dificultad. La lluvia seguía cayendo sobre lo que alguna vez una civilizacion. Entonces tocó el cuerno; esperó respuesta. Otra vez. Silencio.

Uno de los soldados se acercó lentamente, cubierto de sangre y ceniza.

—Mariscal… Bernadotte ha perecido.

Besieres no respondió, solo observó la tormenta. Hasta que una figura apareció lentamente entre el humo. Bernadotte cubierto completamente de barro y sangre; detrás de él apenas sobrevivía una parte de su pelotón. El mariscal levantó lentamente la mirada hacia Besieres.

—Aseguremos el puesto, no podemos seguir.

Un trueno partió el cielo encima de Schöneber. El pueblo cayó, pero no completamente. La plaza principal permanecía bajo control mientras el resto del barrio seguía ardiendo alrededor de ellos. La lluvia continuaba descendiendo sobre Verlyn sin descanso. Ya nadie recordaba cómo era estar seco.

Los soldados sobrevivientes comenzaron a reunirse lentamente entre lo que fue hogares; cual lugar con un techo para calmar la furia de la naturaleza. Nadie celebraba.

Besieres permanecía sentado sobre restos de piedra frente a una fuente destruida, tenía sangre mezclada con lluvia sobre el rostro.

[Espero que no sea mia]

A pocos metros, Bernadotte reorganizaba lo que quedaba de la infantería. Muchos caminaban sin arma; algunos somnolientos; otros caian del cansancio. Bernadotte intento seguirle el ritmo, pero la sangre de su cabeza, era muy dificil de ignorar. Fue atendido con los poco medicamentos que tenian. La capilla casi destruida era lugar del refugio de todos los herido.



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En el texto hay: ya se vera

Editado: 17.05.2026

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