El mundo oculto en mi caderno

12. Perspectivas

Kira.

Hola, me llamo Kira, supongo que ya saben sobre mi porque juro de seguro que les conto todo. Yo voy a narrarme en esta pequeña aventura…

 

Hace unos días me desperté con la manzana en la cabeza, tenia todo tipo de dolores sobre el cuerpo. Ese día, justo ese día teníamos clases. Y obvio que no voy a faltar.

¡¡¡Hola!!!

Escucho una voz conocida que me saluda.

-Hola chica distraída- dice con una voz relajada -¿como estas?-  resulta que la dueña de esa voz es Juro .

-Hola Juro, ¿tu tan temprano en el colegio? –

-Pues resulta que tengo que mostrarte algo- se pone mas seria y se acerca tres pasos.

- ¿recuerdas el cuaderno que me regalo mi daddy? – si lo recuerdo.

-si ¿Qué pasa con él? ¿esta poseído o algo? –

-bueno…- NO… ¡¡¡de verdad acerté!!! Ósea, lo dije en algo tipo… burla, pero acerté.

No la pasamos investigando el cuaderno todo el rato, asta que llego la hora de irnos a casa. Cuando íbamos llegando a la calle donde nos separábamos se me ocurrió una idea…

 

  ¿Y si se queda a dormir en mi casa…?

 

Ese fue el inicio de esta gran aventura.

 

¡Buenos días!

Escucho esta voz hermosa, la conozco, es la voz de Laion. La costumbre de despertarse primero para luego despertarme con los buenos días se volvió mas que costumbre una tradición luego de que nos mudamos a esta casa.

Salimos de la habitación con nuestros atuendos habituales: Laion luce un pantalón negro largo con correa y una camisa de tela fina con esos hilos en vez de botones.

Yo llevo puesto una chaqueta que hice con piel de lobo, un pantalón corto tipo jeans y unas botas. Por cierto, Laion lleva las mismas botas negras que yo.

  • ¡hola, chicos! - dice Lia con un plato de espaguetis en las manos.

Ella lleva puesto algo parecido a lo mio, pero es un vestido en vez de chaqueta, un pantalón corto debajo con algunos puñales y unas tiras que le recorren las piernas, debajo de esas tiras ella lleva unas medias largas y con muchos hoyos.

  • Buenos días – menciona Kaito seguido de Lia, quien tiene tambien un plato en la mano.

Ambos vienen de la cocina así que supongo que ya ángel cocino. El es el que prepara las comidas porque mas nadie sabe cocinar bien.

Sentada en una silla esta Juro mirando hacia la ventana, parece centrada en sus pensamientos.

  • hola pequeña – le digo la Juro mientras me acerco a ella.
  • Hola – me mira y me responde.
  • ¿Que tienes? –
  • No tengo nada – miente acercándose mas a la ventana y acurrucándose en una manta que creo.
  • Se cuando no tienes y cuando tienes algo – le replico acercándome más a ella – parte, últimamente no haz hecho nada con Kirito – le digo recordando ese detalle.
  • ¿Salimos un rato? – pregunta ella y esta vez mirándome a mi.
  • Okap – le respondo.

  Salimos a caminar las dos juntas, algo que nunca habíamos hecho desde que llegamos.

  Ella me conto lo que paso con ángel. Yo quede boquiabierta, me dijo, tambien que ya no sentía lo mismo por Kirito pero que no sabía como decírselo.

Al final planeamos una noche y tarde para que salgan y hay ella introduce el tema y se lo dice. Jamás voy a entender a ese par.

Luego volvimos a la casa en donde ya todos habían comido, gracias a dios que compramos algo en el camino cuando salimos a caminar. Esos glotones se comieron todo el espagueti y no dejaron nada para nosotras.

Yo de inmediato acabe de comer y me dirigí fuera del escenario que se tornaba incomodo con esas tres miradas una encima de la otra y mas ya que yo sabia lo que estaba pasando.

Agarre a Kaito y nos fuimos a entrenar a la montaña más alta, la montaña kimimoto.

Mientras entrenábamos nos cruzamos varias veces.

Me gusta entrenar con el porque se siente como un baile interminable cada vez que nos concentramos en vencer al otro, es divertido, lindo y retante. Y me refiero a las dos cosas.

Ahora que me doy cuenta…

Creo que me enamore de Kaito.

Kaito.

Les contare mi historia…

Hace 18 años nació un niño en una familia millonaria.

La familia mas grande de toda la ciudad. Ese niño se llamaba Kaito Jazume de la familia Jazume kimimaru. Los padres de ese niño fundaron una gran cadena de caballeros mágicos.

La Cede de Caballeros Mágicos de la Capital, abreviada CCMC.

Ese pequeño crecio con el sueño de ser un caballero como sus cuidadores. Pero su problema era que les pagaban lo suficiente como para que el sea el mejor en las clases…

Sobornos… regalos… le daban de todo a los caballeros que los entrenaban, para que ese niño sea el mejor entre la nueva generación.

Cuando el niño cumplió los 13 años se dio cuenta de que sus padres les pagaban a sus maestros para que le hagan creer que es bueno en el oficio, empezó a practicar más seguido, correr, empezó a tomar clases con los niños des pueblo... y entre esos encontró a Kirito, quien era el mejor de los ninjas callejeros de todo Tokio – y lo sigue siendo – sí, y lo sigue siendo.

El niño y el se hicieron muy buenos amigos y Kirito, al agarrarle confianza le mostro a su equipo. Su equipo tenia dos magos, un dragón mitad humano y 2 ninjas, uno aspirando a caballero y otro a ser el mejor ninja de Tokio. El se unió a ellos y se volvió un equipo de 6.




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