"El Nacimiento De Los Elementos"

El legado continúa (elemento tierra)

Las cosechas eran escasas al sur del reino donde antes gobernaba el señor de la tierra. Se trabajaba cada día para tratar de lograr algo que, al final, sería complicado.

Los alimentos se acababan más rápido de lo normal, lo que traería la hambruna al lugar. Algunos, al borde de la locura, y otros, quienes creían que podrían lograrlo, estaban divididos en su totalidad.

Pero quizás podría cambiar. Mientras los niños jugaban sin parar en un pequeño arroyo, al cuidado de sus madres, entre ellos se hallaba el descendiente del antiguo rey...

Su momento de diversión fue interrumpido por un monstruo de Alackor, quien era el señor de las sombras, heredero de quien acabó con los cinco gobernantes más fuertes. La bestia se alimentaba de almas, pero solo durante la noche. Sería extraño que se encontrara durante el día; sería la posibilidad de que el poder de Alackor se estuviera haciendo más fuerte.

Las madres tomaron a sus hijos y los guiaron rápidamente a sus hogares, pero no se percataron de que aparecería otro. Huir sería imposible para ellos.

Repentinamente, un niño levantó su mano y dirigió palabras de ira a los monstruos...

《Oye, tú, bestia horrenda, ven aquí.》

Sin miedo, continuó hablando.

Ambas bestias lo rodearon. Sus manos pequeñas sostenían una vara que era imposible para él mantener en el agarre. El sudor y el miedo invadieron su cuerpo. Pensando que tal vez este sería su último día, no dudó en decirles a los demás, quienes se encontraban en un estado de desesperación por querer ayudarlo:

《Soy igual de valiente que mi mamá.》

Aquel joven había perdido a su madre a una edad tan temprana. Ella no había dudado en dar su vida por la de su hijo cuando asesinos invadieron su hogar...

Un niño sin su madre y su padre, quien había perdido a su único amor, cuidó a su hijo igual que ella, trabajando sin descanso.

Y ahora él podría perder a otro ser querido cuando se encontraba dando su esfuerzo para que la comida no faltara.

Las bestias se abalanzaron sobre el pequeño. Aquellas personas gritaron su nombre. El silencio se impuso en el lugar.

Las criaturas se encontraban inmóviles. Un destello se generó repentinamente, se levantaron rocas del suelo, enredaderas cubrieron cada rincón y las aves cantaban...

Las bestias fueron levantadas por las enredaderas. Aquel chico tenía marcas en las manos y sus ojos se encontraban de un color verde.

Los hombres buscaban a sus esposas. Habían sido avisados de que algo sucedía en el arroyo. Fue así que lograron presenciar aquel momento.

El padre del chico estaba entre ellos. Se acercó a su hijo y, con delicadeza, lo abrazó, pronunciando su nombre:

《Daris, hijo, ¿qué te sucede?》

El niño volvió a la normalidad.

Y entre las personas que veían lo sucedido, uno de ellos alzó la voz y dijo:

《Es el nuevo señor de la tierra》...




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