El Nativo

I

Al principio no lo notaron, pero conforme los meses pasaban en la base 23-05 era evidente que alguien más vivía junto a ellos entre las frías paredes de metal.

Denaska fue el primero en notarlo. Aquel día se había quedado solo, los demás salieron a explorar la zona y tal vez encontrar un poco más de información sobre los nativos. Por protocolo alguien tenía que quedarse para progresar con el proyecto 53-MATARY y en esa ocasión fue su turno para continuar con el trabajo. En un principio pensaba que se trataba del viento, tal vez un poco de polvo y rocas que el abrasador soplido de afuera restregaba por las paredes, pero comenzó a extrañarse cuando cayó en cuenta que el ruido de golpes y arañazos provenían del interior de la base.

Se levantó de su computadora y caminó en dirección al sonido, mientras caminaba los ruidos se intensificaban más y más. Cuando estuvo lo suficientemente cerca se dio cuenta que provenían del proyecto MATARY lo cual le pareció aún más extraño pues esa sala siempre estaba sellada salvo cuando se trabaja con la máquina. Cuando por fin tenía el proyecto a la vista se detuvo un momento al igual que los ruidos, pero después de unos segundos los golpes y arañazos continuaron en la puerta de acrílico transparente que lo separaba de Denaska

Lo primero que hizo fue ver las computadoras de mando y pudo averiguar que la máquina estaba apagada y todos los sistemas estaban en orden, es ahí cando empezó a sentir miedo, no por los ruidos en sí mismos sino por el hecho de que su mente lógica y científica no fue capaz de encontrar explicación alguna.

Los ruidos continuaron incesantemente y Denaska se quedó paralizado. Después de un minuto se fue acercando poco a poco a la puerta, en su mente el miedo comenzó a amainar pues no podía ver peligro alguno y los instrumentos del proyecto seguían marcando que todo seguía en orden por ahí. Denaska había ido hasta ese momento a 47 misiones exitosas en planetas con flora y fauna muy diversa y en extremo peligrosa, ''¿Porqué de repente siento miedo en este basurero? esto es ridículo'' se decía así mismo mientras seguía avanzando. Utilizó su tarjeta magnética y abrió la puerta de acrílico, los golpes cesaron en el acto, Denaska se plantó ahí reflexionando lo que acababa de suceder y esperando (tal vez deseando) que algo más pasase, pero no ocurrió nada

Denaska no lo sabía, pero fue ahí cuando le dejó entrar.




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