El NiÑo Que No Se Fue

EL NIÑO EN LA OSCURIDAD

Marcus Rivera nunca creyó en fantasmas.
Para él, todo tenía una explicación lógica. Los ruidos en la noche eran tuberías viejas. Las sombras eran reflejos de luz. Las historias de espíritus eran cuentos para asustar a los niños.
Hasta aquella noche.
La celda estaba en silencio. Solo se escuchaba el zumbido de las luces fluorescentes del pasillo.
Marcus estaba sentado en la cama de cemento, mirando el suelo.
Entonces levantó la vista.
Y lo vio.
En la esquina de la celda.
Un niño.
Pequeño. Inmóvil. De pie en la oscuridad.
Marcus sintió que la sangre se le helaba.
-No... -susurró.
El niño no se movía.
Pero Marcus lo reconoció inmediatamente.
Phillips Black.
El niño que había muerto.
El niño que ellos habían golpeado.
El niño que jamás debía volver.




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