Esa noche, la casa estaba en silencio.
Demasiado silencio.
Alanis no podía dormir.
Se sentó en la sala.
La oscuridad parecía observarla.
Entonces lo escuchó.
Una melodía.
Suave.
Lejana.
La música favorita de Phillips.
Venía desde su habitación.
Pero la puerta estaba cerrada.
Y nadie estaba allí.
Alanis caminó lentamente por el pasillo.
Cuando abrió la puerta...
la música dejó de sonar.
Pero algo estaba en la habitación.
Algo que nunca se había ido.
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Editado: 29.03.2026