Soy Samuel. Desde muy pequeño he sido un niño muy solitario;no me gusta convivir mucho con la gente y suelo ser distante, pero todo tiene una razón. Desde pequeño sufrí las peleas constantes entre mi padre y mi madre. Siempre fue así; ellos no hacían otra cosa que discutir y pelear hasta que mi mamá se cansó de esa vida. Entonces, junto a ella, nos fuimos a vivir a casa de mi abuela.
En la residencia donde vivía mi abuela había un niño llamado Mike.
Mi abuela me dijo que era un niño muy especial, con una forma diferente de pensar. A mí me dio curiosidad y quise conocerlo, así que mi mamá me acompañó a su casa.
Cuando entré, vi a Mike escondido.
Me acerqué a él y le pregunté:
—¿Quieres jugar?
Él me respondió que sí.
Como dije antes, no soy de hacer amigos fácilmente, pero con él fue diferente, porque desde el primer momento me cayo muy bien. Ese día la pasé muy bien.
Mi mamá me inscribió en el mismo colegio donde estudiaba Mike. Estaba muy emocionado de estudiar con él pero al mismo tiempo estaba nervioso porque era mi primera vez compartiendo con tantos niños.
Yo amaba pasar tiempo con Mike, pero un día llegaron unos niños llamados Isaac y Esteban. Ellos me dijeron:
—Si te juntas con el fenómeno, te golpearemos.
Yo le pregunté:
—¿Qué fenómeno?
Y Esteban me respondió:
—El retrasado de Mike.
Entonces le dije:
—Pero él es mi único amigo.
Isaac me dio un golpe, y al día siguiente por miedo y presión social, me alejé de Mike. Fueron los días. Más tristes de mi vida.
Hasta que un día me dije a mí mismo:
—No me importa que me golpeen. Quiero ser feliz con mi único amigo, Mike. Así que al día siguiente me acerqué a él para pedirle perdón. Pensé que Mike estaría enojado conmigo o que yo no querría hablarme. Pero cuando me vio, simplemente sonrió.
Mike con el gran corazón que tiene, me perdonó.
Desde ese día le prometí que seríamos inseparables, y así fue por mucho tiempo. Junto a connie, fuimos muy buenos amigos.
Éramos inseparables: Mike, Connie y yo la pasábamos muy bien juntos.
Pero los problemas en casa seguían, ya que mi papá era alcohólico y no daba manutención. Además, mi mamá no trabajaba.
Los recuerdos de verlos pelear siempre me perseguían, pero Mike y Connie me ayudaban a olvidar todo por un momento. Las ideas de Mike sobre las estrellas siempre me distraían.
Recuerdo una vez que Mike miró el cielo y me dijo:
—¿Ves esas estrellas? Cada una es diferente, pero todas brillan.
En ese momento no entendí muy bien lo que quería decir.
Pero ahora lo entiendo.
Mike siempre fue diferente a nosotros.
Mientras otros niños solo veían el cielo oscuro, Mike veía un cielo lleno de estrellas.
Y creo que por eso siempre lo admiré.
Pero para mí...
Mike siempre fue como una estrella.