Mike, si estás leyendo esto es porque ya no estoy con ustedes. Tu y Samuel son mis mejores amigos, y quiero que sepan que los extrañaré.
Tú eres muy especial para mí. Desde que te vi solo en el colegio supe que tenías un buen corazón ese momento sentí que conectamos, y con el tiempo te convertiste en mi mejor amigo.
Cuando conocí a Samuel también me cayo bien. Con ustedes no me sentía sola. El dinero de mis padres nunca fue lo más importante para mí; en realidad, muchas veces me sentía muy sola porque siempre estaban trabajando y casi nunca me escuchaban.
Pero desde que los conocí, todo cambió. Con ustedes me sentía escuchada... Y, sobre todo, querida.
Por eso no podía imaginar el campamento sin ti, Mike. Así que decidí decirle a mi padre que te pagará tu viaje. Claro que él no me puso mucha atención; simplemente me dio el dinero. Pero no me importó, porque estaba muy feliz de que pudieras venir con nosotros.
Ese fue uno de los mejores viajes que hicimos los tres como amigos. Nunca olvidaré esos momentos.
En especial a ti, Mike. Siempre estuve enamorada de ti. Me gustabas mucho, pero siempre me daba pena decírtelo.
Nunca te vi como alguien diferente. Nunca vi un retraso en ti. Siempre te vi simplemente como Mike: el niño más noble, más valiente y más guapo que mis ojos habían visto.
Además, tú me diste alegría en los momentos más complicados. Cuando me sentía triste, tus brazos me calmaban. Cuando me sentía sola, me llevabas a mirar las estrellas para que no me sintiera tan sola, y siempre funcionaba.
Nunca dejes que nadie te lastime.
Siempre imaginé un futuro donde samuel seguiría siendo mi mejor amigo y tú, Mike... mi acompañante de vida.
El día que te expulsaron de la escuela fue muy triste para mí, porque sabía que ya no vería todos los días esa sonrisa que siempre llevabas contigo.
Tú y Samuel son muy importantes para mí. Los llegué a querer a los dos por igual, y quiero que siempre sigan siendo los mejores amigos.
Pase lo que pase, permanezcan juntos.
Yo seré la pequeña estrella que los ilumine en el camino tan largo que aún les queda por recorrer. Y siempre que mires la estrella más brillante del cielo, recuerda a tu mejor amiga.
Siento no haber podido despedirme de ti en persona, pero te dejo esta carta. Espero que la conserves para siempre.
Samuel y tú son las estrellas que iluminaron mi vida en el momento más oscuro.
Los amo.