El Nodo

El topo

[Mi nombre es Adenis Arconte, tengo 18 y me encuentro atrapada en una central de magia, conocida popularmente por el mundo como el nodo Arconte, no se equivoquen, mi apellido no es el mismo que el de este maldito lugar, nunca será igual, a pesar de que los tontos de arriba digan que sí.]

Raye con fuerza encima de lo escrito, ya de nada servía, mamá siempre decía que escribir en algo me ayudaría a calmar mis nervios, pero no, ¿qué puede arreglar esto?
Estoy bajo tierra como por 3 días, no he visto a nadie, no he comido nada, y los cables apestan, por momento siento como todo se vuelve borroso para brillar después.
Será que ya estoy muerta.
Pues vaya infierno.
Truck, truck, truck
De repente escuche un par de maderas crujir.
¿Alguien venía? Gloria al alto.
No, espera, ¿por qué vendría alguien después de tanto tiempo? Esta es una zona muy alejada después de todo.
Con miedo me escondí detrás de unos tablones, intentando hacer un bollo con todo mi cuerpo, mientras agarraba con una mano un fierro puntiagudo.
Sea quien sea, dudo que esté aquí para rescatarme.
Escuchaba el crujido cada vez más cerca, era como si más de una persona se acercará, el miedo convirtió a mi corazón en un loco, sentía el aire espeso y cada mínimo movimiento al instante.
De repente, sucedió algo que no esperaba, los cables que me rodeaban se prendieron al mismo tiempo, brillaban exageradamente en blanco, azul y rojo, eran demasiado brillantes, y probablemente ese visitante inesperado también los haya notado.
El sudor y el temor me envolvieron como viejas amigas, pregonando a toda voz que yo jamás me liberaría de ellas, tenía listo el fierro en mano, lista para atacar.
Shuwi
Mierda.
Vi como el pequeño roedor se acercaba a mí siendo estupendamente escandaloso, saltaba y olisqueaba todo material que se le cruzara en frente.
Todo este tiempo fue un topo, un jodido topo el que hacía aquellos ruidos.
Casi me orino por un maldito topo.
Santo cielo.
—tss-tss-tss —lo llamé con ansías, me urgía compañía como nunca.
—Ven topito, ven pa' ca pequeñín.
El topo me miraba dudoso, olfateaba con cuidado y pasito a pasito se acercaba a mi, haciendo casi el mismo barullo de siempre.
A todo esto, los cables habían parado de brillar también.
No sabia que me alegraba más.
El pequeño topito al fin llego hasta mi escondite, me miraba con unos ojos simples y puros, una mirada que en años no volví a apreciar.
—Oh pequeñín, ¿qué haces por aquí? Esta es mi "guarida", tú también debes tener una, ¿verdad? Pero una muy lejos de este lugar contaminado.
Ahh, ambos somos desafortunados, nos encontramos en las ruinas de un lugar tan rico, sin ser absolutamente nada...
¿Uhmm, te preguntas por qué?
Te contaré, yo solo soy una estudiante de arte, mi universidad consiguió una visita al nodo de nuestra ciudad para los mejores de cada clase, entre ellos, yo. Era una oportunidad única como para perderla, o eso creía. Pero bastaron dos palabras para arrepentirme de asistir, ¿sabes? No, no sabes. Te lo diré: El mundo se está muriendo, y tristemente, no quieren que nos enteremos, que puedo decir, ese día me perdí por boba, llegué al parecer a una parte prohibida para nosotros de la central, por fortuna, nadie me vio, y yo si los vi, que estupidez, mientras intentaba salir de ahí escuche a dos señores hablar...
.
—y esa fue la historia de como llegue aquí, ¿qué te pareció amiguito?《
Cuando baje la vista, vi al topito dormido bajo mi palma, no lo culpo, escucharme hablar puede llevar a cualquiera a los brazos de morfeo.
—Al menos alguien aquí no va a pasar hambre, hay muchos gusanillos para ti, je.
Creo que no estoy muerta, si lo estuviera, ¿podría tener tan buena charla con este pequeñito topo?
No estaré muerta pero me estoy volviendo loca.
—Pero los topos no saben bien...
—me sorprendí diciendo esto.
No, maldición, ¿en qué estoy pensando? El hambre no me puede convertirme en una idiota, no de nuevo, no ahora.
Pat
Un sonido estruendoso me saco de mis pensamientos, provenía de una de las puertas de oriente, en el momento que quise agarrar el topo y correr hacia mi otro escondite vi como este ya estaba a una considerable distancia de mí, escabullendose por la pequeña abertura por la que entro, pero no vi solo eso.
¿Qué?
Una yema de dedo blanca como la nieve apareció tras el agujero después de que el topo se fue, un dedo índice si no me equivoco, éter azul emano de él, y en un instante ese pequeño agujero desapareció.
La pared por la que había entrado el topo (traidor) lucia como nueva ahora.
—Pero que mierda. —atine a decir con incredulidad.
Nada de lo que había pasado hasta el momento tenía lógica alguna.
¿Podría empeorar?
—¡Ahí está! Ella es la estudiante que cayó.
Una voz llegó desde atrás, sonaba orgullosa y eufórica.
¿?
Me olvidé de la puerta, mierda.
Voltee con cuidado, intentando hacer el menor movimiento posible, probablemente eran un grupo de rescate, ¿cierto?
Aún así tenía miedo.
—¡Disparenle! ¡Ya!
Click
Antes de poder decir algo una bala extraña se dirigía a mí, a pesar de que la veía venir en cámara lenta, no me sentía con la capacidad de hacer nada, tanto mis pies como mi cabeza se encontraban en un estado de confusión.
¿Por qué me disparan? ¿Por qué me miran de esa forma? ¿Por qué bajaron a buscarme en primer lugar?
La bala entro en mí en lo que le toma a uno parpadear, recién ahí me di cuenta que no era un arma común, sentí como mis entrañas ardían y un mareo horrible me inundó, mis ojos lagrimeaban y pude sentir de primera mano lo que es perder poco a poco la capacidad de controlar tu cuerpo. La furia me impidió ver con claridad los rostros frente a mí, pero por el tono de sus voces note que algo andaba mal. Por otro lado, podría jurar que vi a una de esas horribles caras sonreír.
No entendía nada, y parece que las siete o ocho personas frente a mí tampoco.
Entonces.
¿Si tampoco lo entendían por que lo hacían?
Pensé en esto antes de perder la consciencia.



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En el texto hay: antihéroes, darkromace, sci-fi

Editado: 22.01.2026

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