El Nodo

Vamos a jugar billar

[Buenos días, Arconte.]
Una voz mecánica me saco de mi somnolencia, ya estaba despierta por un buen rato, solo que, no tenía ganas de mover ni un músculo de mi cuerpo, recordaba vagamente lo que había pasado antes de caer dormida otra vez, y no, no me gustaba nada.
—Buenos días, Twot. —respondí tras un minuto de vacilacion.
Aunque me daba pereza, sabía que debía abrir los ojos y enfrentar ese nuevo amanecer, lo cual en días normales ya se me hacía complicado.
Ahora que lo pienso.
Los días en los que recibía los buenos días eran los mejores de mi vida. La calidez de esas simples palabras envolvía mi corazón y lo hacía tan dulce como un algodón de azúcar.
Extraño tanto aquellos momentos. Yo, realmente no los supe apreciar.
Tinn
El sonido de la pantalla de diálogo de la IA apareciendo me hizo volver a prestarle atención a la realidad.
[Buenos días, señorita Arconte. ^^]
¿Me volvió a saludar?
[Procediendo con su análisis diario, el tutorial y la guía de las funciones de la cupula:
Sus signos vitales indican un estado de consciencia estable. La desorientación inicial es normal.
No intente incorporarse de inmediato. La presión atmosférica interna aún se está ajustando a su ritmo respiratorio.
Cuando se sienta preparada, puede activar el panel a su derecha. Ese acceso le permitirá visualizar el mapa interno de la cúpula.
La zona que percibe como sector norte corresponde al área de descanso y recuperación. Ha sido configurada según sus patrones de sueño y estrés registrados.
Si se desplaza hacia el corredor iluminado, encontrará el módulo de análisis y trabajo. Allí podrá acceder a archivos, simulaciones y recursos asignados a su perfil.
La cúpula no es una instalación permanente. Por el momento, funcionará como su entorno provisional de residencia, observación y adaptación.
Mi función es asistirla, guiarla y optimizar su permanencia aquí.
No todas las áreas estarán disponibles de inmediato. Algunas se habilitarán conforme su nivel de compatibilidad y estabilidad aumente.
Para comenzar, le recomiendo explorar el perímetro visible. Esto facilitará su orientación cognitiva y reducirá la respuesta de alerta.
Cuando esté lista, indíquelo. Ajustaré las condiciones del entorno a su preferencia.]
¿Uh?
Juraba que era un cuarto único en el que me encontraba, así que después de las indicaciones de Twot me quedé congelada, procesaba cada una de los puntos que esa IA excéntrica me dictó, aun así no era capaz de llegar a una conclusión plausible acerca de lo que estaba viviendo.
Los que estaban detrás de mi secuestro obvio eran esos científicos "locos", a los cuales había escuchado hablar antes de meterme en el embrollo. ¿Acaso ellos serían tan amables de brindarme toda una cúpula para hacer de ella mi nido? Pff, imposible.
—Twot, buena IA, dime con honestidad, no voy a sobrevivir a esta, ¿verdad? —le pregunté con una sonrisa en la cara.
Je, no es por presumir, pero, algo en lo que yo era buena era aceptando mi destino de la forma más miserable posible, ah, no, esperen, así no era.
[Señorita Arconte, sus niveles de cortisol están subiendo una vez más, le agradecería si expresa sus miedos con total sinceridad para ver en que puedo ayudarla. *○*]
—No, nada, olvídalo.
Un segundo después de arrepentirme de abrir la bocota; vi a Twot reducirse a un pequeño orbe negro. La linda pantalla azul se esfumó dejando a ese pequeño orbe flotando a mi alrededor, mi mente todavía no se podía acostumbrar a ver cosas tan mágicas...
Uhum.
Quieto decir, cosas tan tecnológicas.
Aunque no me molestaba, hace tiempo deseaba poder presenciar escenas como esta, por esa razón asisti en primer lugar a la visita que.
Que lo arruino todo.
A veces me doy asco.
¿Qué pecados cometí para tener que pagar con mi libertad?
Oh, olvidenlo. Alguien o algo intentaba llamar mi atención, y hacia todo tipo de piruetas tratando de que la note. Eso era el orbe, o más bien dicho, ¿una bola?
La bola se dirigía a mí. Si la tuviera que describir: una esfera perfecta, de un color negro casi tan puro como la noche.
—¿Eres tú, Twot?
—¿Twooottt? ¿Estás ahí?
Mientras más miraba a la pequeña bola, más me sentía extrañada, ¿cuál era el propósito de esa IA al convertirse en una mini bola de billar?, ¿las IA también pueden tener fetiches?
Al mismo tiempo que mi último pensamiento se formo, la bola empezó a emitir pequeñas chispas magentas en su superficie, mi corazón se aceleró al ver eso, ¿estaba a punto de presenciar la evolución de una IA en primera fila? Oh, por los dioses.
—¿Vas a evolucionar? —balbucee encantada, no pude evitarlo, ver esas pomposas luces saliendo de la bola Twot le daban un toque de emoción a esa insípida atmósfera que tenía la cúpula.
La bola Twot comenzó cada vez a levitar más alto, y más alto.
Oh mierda.
Si no me alejaba en ese momento, no sé qué carajos me habría pasado, recordé confusamente las indicaciones que me había dado el mismo Twot al inició, mencionó algo de un panel derecho, gire la cabeza con brusquedad, me levante rápido y aunque trastabille varias veces por el repentino movimiento, logré llegar en unos segundos al extremo derecho de la habitación en la que me encontraba, revisé el mapa buscando un lugar adecuado para refugiarme y.
—Bingo.
Tiré con toda mi fuerza de los tubos que me sujetaban a la camilla donde dormía, y corrí a toda velocidad al punto señalado en el mapa, el cuarto de triaje.
.
El aire en el pasillo me golpeó con una frialdad conocida, era como si todo hubiese vuelto a ser como cuando esa otra IA estaba aquí, cosa que adivino que paso ayer.
Mis pies descalzos golpeaban el suelo freneticamente, el "polímero refinado de alta calidad" se sentía extrañamente suave, casi como si tocará la piel de un bebé, me preguntó con que tipo de materiales construyeron este lugar. Y por qué todo tenia carteles qué indicaban lo que son.
A mis espaldas, Twot seguía en ese estado de luminosidad incandescente-preocupante. La verdad, me re convenía, hasta llegar a donde planeaba esconderme, Twot podía seguir iluminando el mundo como él quisiera.
Al avanzar, las luces del techo no estaban encendidas, sino que se activaban justo un milisegundo antes de que mi pie tocara el suelo, creando un camino de luz blanca que parecía perseguirme a través de la penumbra. Algo que note poco después: Las paredes de la cúpula no eran sólidas. Estaban compuestas por miles de hexágonos que vibraban imperceptiblemente, reacomodándose mientras yo corría.
Podía jurar que el pasillo se estiraba.
Inhala, exhala, inhala, exhala, que no se te olvide respirar.
Doblé la esquina y el corredor se estrechó.
El silencio era absoluto, roto únicamente por mi respiración errática y un zumbido que provenía del salón en el que estaba la IA, que sonaba como un enjambre de insectos invisibles.
Finalmente, una puerta ploma, sin manijas se presento ante mí.
Mierda, ¿y ahora qué?
Olvidé al completo que el lugar era una jodido invento científico, ¿qué formas extrañas tendrían estas personas para abrir las puertas?
Respira, todo es automático, Twot hizo incapie en qué habrían lugares a los que accederia pasando el tiempo, y dudo mucho que la sala de triaje sea uno de ellos.
Entonces.
—¿Ábrete sésamo?
—...
Soy una idiota, como si esto fuera a...
Plin
Bienvenida a la sala de triaje.
—...
》No era una sala médica común. Era un santuario de cristal y cromo iluminado por un azul quirúrgico que te hacía sentir desnuda, incluso vestida. En el centro, una silla de examen suspendida por cables parecía flotar sobre un charco de luz. El techo no era liso; estaba cubierto por una densa alfombra de pequeñas cuentas negras, brillantes y húmedas. Parecían miles de ojos de araña observándome desde la sombra. No había cámaras a la vista, pero sentía el peso de todas esas pupilas artificiales clavándose en mi piel, analizando cada poro, cada mancha.
Silbe al ver tal maravilla, a pesar de que cuando era niña odiaba a muerte las salas de triaje, ver esta replica con vibraciones de hospital futuristico puro me lleno de extasis.
No me malentiendan, el miedo y el estrés que sentía no eran broma, solo que no puedo negar que todo eso —esta cárcel— tiene la delicadeza de una obra de arte y que, por momentos, mi asombro le gana a mi instinto de supervivencia.
Ahh.
Me obligué a apartar la vista de aquella composición extraña de ojos. Era hermoso, sí, pero la criaturas más bellas suelen ser las más peligrosas.
Me pegué a una de las paredes frías del cuarto de triaje, tratando de recuperar el aliento. Mi mente era un caos de cables cruzados. Debía mantener la compostura y mi objetivo claro.
Empecé a recorrer el cuarto con la espalda pegada al muro, escaneando las juntas de los paneles en busca de cámaras. Pero no había lentes, no habían pantallas habilitadas, no había nada que mis ojitos pudieran identificar como "vigilancia".
Esto era un caso perdido.
¿Qué pasaba si me había equivocado?
Si Twot de hecho solo se estaba actualizando o una cosa similar.
Tendría que volver y, esperar lo que venga.
​—¿Qué estás haciendo, Twot? —susurré, mirando de reojo al salón central a través de la puerta entreabierta.
​La bola negra seguía allí, flotando en una estática absoluta, como si estuviera esperando algo. O a alguien.
¿Por qué se había quedado inmóvil?
Al parecer, era hora de regresar sobre mis pasos.
Me acerqué con cuidado, dando pasos lentos, como si el menor movimiento brusco pudiera detonar algo invisible. La superficie de la bola negra ya no brillaba como antes. Ahora parecía… apagada. Como si algo dentro estuviera empujando. O como si alguien fuera estuviera cubriendolo. ¿Esa cosa tiene la capacidad de morir?
—Twot… —murmuré—. Tenías un gran futuro por delante, que lastima.
El orbe vibró.
Sin lugar a dudas, no me había escuchado, malditas películas comerciales que me vendieron la idea de que un chiste malo todo lo arregla.
Concéntrate.
Una vibración irregular, inestable. Pequeñas grietas de luz magenta recorrieron su superficie como venas abiertas. El zumbido regresó, más fuerte, más desesperado. Sentí un nudo en el estómago.
—No —susurré, retrocediendo un paso—. No, no, no…
La vibración aumentó. La bola negra ascendió unos centímetros más, girando sobre sí misma. Por un segundo, pensé que iba a explotar ahí mismo, en esa sala llena de pretensión y secretos.
Y entonces…
La luz cambió.
La voz cambió.
—Arconte.
Me quedé helada.
No era Twot.
La voz tenía interferencia,
pero era humana.
Demasiado humana.
—Tranquila. No toques nada. Estoy tomando control del núcleo ahora mismo.
—¿Quién eres…? —logré decir.



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En el texto hay: antihéroes, darkromace, sci-fi

Editado: 31.01.2026

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