La mayoría de las historias que nos enseñan a admirar inician con una joven que encuentra el amor, lucha por sus sueños y vence al mundo con una sonrisa. Esta no es una de esas historias.
Ariadna no fue salvada por la suerte. Su vida no cambió en un instante mágico, sino en una pesadilla que se arrastró sigilosa entre los callejones de la ciudad, en medio de rostros que fingían amistad, autos sin placas, y promesas disfrazadas de favores.
Criada en el campo entre mañanas tranquilas y sueños de estudiar medicina, jamás imaginó que su mayor lucha no sería una prueba universitaria, sino sobrevivir a un sistema de poder corrompido hasta la médula. Engañada, utilizada, y finalmente olvidada por el mundo, Ariadna cayó… y despertó. Pero ya no era la misma.
Esta es la historia de una joven que fue traicionada, destruida y reconstruida. No hay héroes con capa ni finales felices garantizados. Hay sangre, hay ira, y hay un silencio tan profundo que grita más que mil voces.
Esta es la historia de Ariadna.
Y apenas comienza…