El Noveno Apellido Maldito

Capítulo 7.2

Me desperté después de un largo tiempo. Debo de confesar que; me mantuve durante un sueño largo y pesado. Pero, no lo recuerdo ahora mismo, es cómo sí… mi memoria misma hubiese elegido eliminar cualquier rastro de él…

—¿Despertar ya? ¿Pequeño Axael?

Hiliria me preguntó, mientras llevaba sobre sus brazos una nueva decena de cadáveres. En esta ocasión, se trataban de cerdos comunes, con sus pieles rosadas y narices extrañas; ella los colocó sobre aquel mantel que tapaba una parte del suelo y, que a la vez, servía como una mesa para nosotros.

—¿No venir? ¿Pequeño Axael?

Preguntó, mientras tomaba mi pequeño cuchillo ofreciéndomelo.

¿Eh?~ ¿De verdad me ofreces eso? —pensé, imaginándome todas las respuestas posibles a mi pregunta.

—¿Qué necesitas que haga, Hiliria?

—¡Pequeño Axael! ¡Yo enseñar cocina a pequeño Axael!

Mi estómago se revolvió consigo mismo con esas palabras. El recuerdo de los pequeños conejos aún estaba demasiado fresco; pero, sé que para sobrevivir en este mundo, tengo que afrontar cosas como esta… Sin hacerla esperar más, me acerqué hacía ella y, me senté a un costado del mantel. El bodrio olor de los cadáveres traspasaba cada una de mis barreras, deseaba morir en ese preciso instante; pero, Hiliria, logró sacarme de ese pequeño trancé, chocando dos veces el filo del cuchillo contra el piso.

—¡Pequeño Axael! ¡Fuerte tener!

—(Eh… sí, sí…. Yo fuerte ser…) —murmuré, aguantando el vómito que había subido toda mi laringe.

Mi mirada se encontró con los ojos vacíos de un pequeño cerdito. Parecía ser una cría que estaba siendo protegida por su madre al momento en que Hiliria los cazó… La expresión de dolor seguía marcada en su cara; esas lágrimas, que brotaban de cualquier ser vivo al morir, estaban congeladas en su rosada cara… En ese momento, me replanteé muchas cosas… ¿Acaso esto es justo? ¿Acaso esto debe de ser así? ¿Por qué tengo que verlo así? ¿Por qué tengo que ver muerte de nuevo? —me preguntaba, volviendo entre mis recuerdos hacía ese día nuevamente…

¡PLAM!

—¡¡Aaahhh!!

El sonido de la madera golpeando fuertemente mi rostro, causó un gran eco en la cueva. La responsable de este vil delito de odio, fue mi compañero Lynx: Hiliria. En su cara tenía una seria expresión de malhumor y capaz de desilusión, ella se había quedado con el brazo extendido con el cuchillo entre sus dedos en todo el transcurso de mi trance. Sus ojos parecían decirme—: Tarda un segundo más, y serás parte de este festín para mí. —Así que, tomé el cuchillo para evitar ese trágico destino para mí.

Una vez lo sostuve, aplicando más fuerza de la debía. Me quedé en blanco, sin saber por dónde empezar. Las pobres criaturas sin vida, parecían gritarme que no hiciera lo que iba a suceder. Que ellas aún merecían una segunda oportunidad…

—(Yo… no creo poder hacerlo…)

Mi voz salió como un delgado hilo de lana. Pero, los agudos sentidos de Hiliria se percataron de lo que estaba a punto de hacer. Con movimientos agiles, ella se posó detrás de mí. Podía ver cómo su enorme sombra se formó justo al frente de mí.

—¡Hiliria decir que Hiliria enseñar! ¡Pequeño Axael! ¡Preparar!

Con fuerzas, me tomó de ambas muñecas y comenzó a moverme como un títere. Pasó el filo del cuchillo sobre las pieles de los cerdos, podía ver cómo su corto y casi transparente pelaje era cortado por el mismo filo. Mis manos, a pesar de ser guiadas por Hiliria, temblaban con una gran magnitud; no estaba preparado para volver a ver lo que iba a pesar…

—¡¿Preparado, pequeño Axael?!

Llevando el cuchillo hasta el pequeño cerdito que me había implorado piedad por sus restos. Ella aplicó la fuerza suficiente para el filo hiciera su trabajo y traspasara la piel del cerdito. La sangre comenzó a salir como una gigantesca cascada. Por poco vómito, pero, Hiliria me detuvo en el proceso, colocándome una de sus manos en la boca y frenándome.

Siguió cortando cada pequeño trozo con suma habilidad, se deshizo de los huesos y órganos internos del animal; tomándolos todos con su mano y pasándolos a escasos centímetros de mi rostro. Mi alma ya me había abandonado, no pudo soportar la brutalidad del asunto, ni siquiera el horrendo hedor que reinaba en el aíre. A pesar de que Hiliria posea un gigantesco corazón, eso no quita el tipo de especie que es…: una Lynx.

Después de masacrar el cadáver del cerdito, quedó únicamente grandes pedazos de carne roja y blanca. Con mucho esfuerzo, logré sobrevivir a este traumático momento…

—(Pequeño Axael, ¿preparar los cerdos?)

—¡¿Eh?! ¿¡Yo!? ¡¿Preparar?!...

Mi mundo dio un giro completo en sí, y con eso, mis ojos se fueron a una dimensión de oscuridad. Podía escuchar la voz de Hiliria llamándome desde lo lejano, pero… no estaba dispuesto a volver…

—¿Axael? ¿Te encuentras bien?

Una voz suave me llamaba desde lo cercano, abrí mis ojos, notando que la cueva y los muebles habían desaparecido. Me encontraba en un hermoso bosque, lleno de animales y flores corriendo bajo los altos árboles. Busqué el causante de esa voz desde el suelo, pero no me encontré con nadie.




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