|Kitaro
El lugar se estaba sacudiéndose con fuerza y no me explicaba cómo, pero es seguro que algo grande está sucediendo fuera.
—¿¡U-un terremoto!? —exclamó Axel con miedo.
—¡No! —negó Nitasha— ¡Debe ser obra de los desertores!
Sin anunciarse un sonido similar a un crujido comenzó a formase en el túnel.
Ese sonido hizo que mi sangre se helara, los tres subimos la mirada y justo sobre nuestras cabezas se formaron grietas en el techo. Poco después sin darnos oportunidad el techo se nos vino abajo.
—¡CUIDADO! —gritó el león.
—¡Waaa! —balbuceo la entara.
—¡Cúbranse! —grité.
No lo pensé dos veces, agarré a Nitasha entre mis brazos y salté fuera del lugar, las rocas que cayeron levantaron una gran nube de polvo que bloqueaba la vista que tambien me dificultaba la respiración.
—¿Estas bien Nitasha? —pregunté después de toser un par de veces.
—Eso creo... —tosé.
—¿Axel, que hay de ti?
Espere escuchar repuesta del león, pero nada, solo hubo silencio...
—¿Axel? —volví a llamar.
Me comencé a preocupar, no escuchar repuesta alguna después de un derrumbe es una mala señal.
—¡Axel! ¡¿En dónde estás?! ¡Contesta!
Antes de seguir buscando escucho algo que capta mi atención.
—El comunicador...—pensé con sorpresa y no dude en contestar— ¡Diga!
—¿¡Kitaro, se encuentran bien!? —era Axel quien me hablaba.
—¡Axel! Gracias al cielo estás bien —suspiré de alivio—. Descuida los dos estamos enteros
—Qué alegría... —puede escuchar al león suspirar— Me había temido lo peor cuando vi el camino bloqueado.
—¿Qué? —exclamé ligeramente.
Cuando la nube de polvo se despejo para mi sorpresa el camino estaba bloqueado por una gran cantidad de rocas.
—Esto no es bueno... —no podía creer lo que paso.
—Opino lo mismo, por lo visto se quedaron atrapados de ese lado... —me indico el león.
—Quizás yo podría quitar las rocas del medio. —sugirió Nitasha.
—M-mejor no lo intentes... —me apresuré a hablar— El derrumbe debió debilitar las paredes del túnel y otra sacudida podría empeorar la situación.
—...—la entara tragó saliva— Tienes razón.
—En fin... ¿¡Que hacemos!? —me preguntó el Leon con preocupación al otro lado de la llamada.
—No hay mucho que podamos hacer, Axel mejor adelántate y comunica lo sucedido a los guardianes, me temo que Nitasha y yo tendremos que regresar...
—¿¡Estas seguro!? —Axel me pregunto como si le costara creer lo que dije— Recuerda que afuera...
—Lo sé... —le interrumpí— Pero es mejor estar oculto afuera que esperar aquí a que suceda otra sacudida, eso podría hacer que el resto del túnel se nos caiga encima.
—Eso es cierto... —dijo Axel comprendiendo la situación— En ese caso me adelanto, lo mejor será que todos los civiles salgan de aquí cuanto antes, estoy seguro que a los guardianes se les ocurrirá algo.
—Bien... Te infórmale de todo lo que suceda.
—Muy bien entonces hagámoslo, por favor tengan cuidado.
—Lo mismo para ti.
Corté la llamada con Axel y dirigí mi mirada a Nitasha, curiosamente la veo con un dedo sobre su labio muy pensativa, más de lo que acostumbra.
—Mejor no perdamos tiempo y salgamos de aquí, por cierto, ¿en qué estás pensando?
—Es que me resulta raro...
—¿Qué cosa?
—El hecho de que Axel lograse comunicarse contigo por el comunicador dentro del túnel, sin embargo, nosotros no fuimos capaces de hablar con Zoren y Faren, eso me ha tenido pensado....
Pude sentir como mi rostro se palideció tras escuchar esas palabras. Noto como Nitasha me mira y su expresión cambio a una de preocupación
—¿Kitaro? ¿Que tienes? ¡Hey! ¿¡A dónde vas!?
Salí disparado corriendo con todas mis fuerzas a lo largo del túnel, no había caído en cuenta de eso hasta que lo escuché de Nitasha, en verdad resulta extraño no poder comunicarme con Zoren, pero sí con Axel dentro del túnel, al principio pensé que el túnel causaba las interferencias, pero esa idea fue descartada gracias al león, ahora solo hay una posibilidad y es la que más me preocupa.
—Chicos... ¡Más les vale estar bien! —pensé mientras apretaba los dientes.
Luego de unos minutos me hallaba dentro del almacén y no perdí tiempo para salir del edifico, para mi sorpresa el lugar estaba desierto, no había rastro de los muchachos, esto avivó más la preocupación en mi pecho.
—Vamos... Donde podrán estar... —dije en mi cabeza con angustia mientras miraba por los alrededores.
—¡Kitaro!
Nitasha me había alcanzado, pero parece que se le iba a salir el alma, estaba jadeando con mucha fuerza tratando de recuperar el aliento.
—... —jadeo un par de veces, luego me mira enojada después de recuperar el aliento— ¡No puedo creer que me dejaras sola de esa forma!
—Lo siento Nitasha, pero es que yo...
Antes de terminar mis palabras algo llamo mi atención, un destello de luz que vino a lo lejos, cuando dirigí la mirada al lugar nuevamente pude ver qué fue lo que ocasiono el destello, parecía que había algunos rayos formándose bastante lejos de nuestra posición, diría que al menos a unos 500 metros, ya no tenía ninguna duda, ahí debían de estar, o al menos uno de ellos.
No perdí más tiempo y corrí directo a esa dirección, escuché como protestaba Nitasha pero no le preste atención ya que debía asegurarme de que los demás estuviesen bien a cualquier precio.
—Muchachos... Recuerden lo que me prometieron... —pensé apretando los dientes.
Inconscientemente mire por el rabillo del ojo la empuñadura de una de las espadas que colgaba en mi cintura. Decidido a saber que estaba sucediendo no me detuve y continúe corriendo con todo lo que tenía hasta aquel lugar. Tengo un mal presentimiento y en verdad deseo que solo sean tonterías mías.
|Zoren
No sé cómo lo logramos, pero de alguna forma conseguimos llevar a todo este grupo lejos del almacén hasta orillas del lago no muy lejos del templo.
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Editado: 11.07.2026