El ojo de la tormenta - Changbin Stray Kids

Capítulo 17

Pase lo que pase, cuando tomo una decisión, lo hago de verdad.

Me desperté a causa de la luz que entraba por la ventana. ¿Por qué diablos no cierro la persiana cuando me voy a dormir? ¡Siempre se me olvida! Me senté en la cama y miré un punto fijo en la habitación durante un par de minutos.

Caminando hasta mi escritorio, encontré una libreta sobre este. Me senté en la silla y con ella en mis manos empecé a pensar y pensar.

"No estoy a gusto aquí..."

"No quiero ser una idol..."

"No quiero quedarme en la empresa..."

"Quiero irme, por mi padre, por los chicos y por mi"

"Tengo que irme"

"Necesito irme"

Con la mirada sobre el pequeño calendario que tenía delante, observé que en tan solo dos días sería el cumpleaños de mi padre... un buen día para hacer la despedida. Volví la vista sobre lo que tenía en las manos: mi libreta de composiciones. Y dentro de esta estaba la canción que comencé a componer y escribir con mi madre.

Comencé a leerla, entre lágrimas. 

Mamá, haré que nuestra canción sea inolvidable.

Puesto que no tenía hambre – y no quería enfrentarme a las cientos de preguntas que, probablemente me harían – me quedé terminando la canción. No es que fuera increíblemente buena en ello, pero entendía algo de composición y armonía, lo suficiente como para completarla y finalizarla.

Ya sabía lo que haría, como lo haría, e incluso, quién sería mi ayudante.

Cuando decidí salir, ya era la hora del almuerzo. Todos se encontraban alrededor de la mesa, incluidos Park Soo Min y la secretaria Minji.

- ¡Al fin despiertas! – comentó el señor Park.

Hice una reverencia para saludarlos a todos.

- Desperté hace unas horas, pero tenía cosas que hacer – sonreí.

- Pues ahora tendrás que recuperar energías – comentó Minji agradablemente.

Entre la charla y la comida, pudimos pasar casi dos horas allí sentados. Hubo mucho de lo que hablar y, por supuesto, le hice jurar y perjurar tanto a Minji como al señor Park que no dirían absolutamente nada de lo sucedido a mi padre.

- Han – dije mientras me acercaba a él –, ¿puedes venir conmigo un momento?

Asintió aun no muy confiado hacia mí. Sin muchas ganas, pero sin rechistar, me acompañó hasta mi cuarto. Una vez entramos, cerré la puerta y le di una hoja con la composición de la canción.

- Necesito que me ayudes con esto. – dije con firmeza.

- ¿Y qué quieres que haga? – respondió mirando las hojas.

- Sabes tocar el piano, ¿verdad?

- Un poco, lo básico. Pero Bangchan lo hace mucho mejor, él podría ayud...

- ¡No! – me apresuré a decir. Necesitaba que fuera Han. -, prefiero que lo hagas tú – dije sin dar muchas más explicaciones.

- ¿Por qué lo haría? – respondió algo desafiante. Sabía que aún no era capaz de aceptarme.

- Porque lo que te ofreceré a cambio te va a gustar mucho.

Su mirada se tornó mucho más curiosa que la de un gato por un objeto nuevo.

- Si interpretas esta canción conmigo, me iré. Volveré a España. – él pareció bastante asombrado – No molestaré más y, lo más importante, no formaré parte de vuestro grupo idol.

Aunque la propuesta fue muy buena, a mi parecer, tardó más de lo que pensaba en responder:

- De acuerdo – dijo extendiendo la mano y la estrechamos firmando un pacto con este gesto.

Una vez Han salió del dormitorio, me quedé allí repasando la letra y los posibles cambios que pudiera hacer en ella para que quedara aún mejor. Pero, en ese instante, tocaron a la puerta.

- Puedes pasar – dije.

- ¿Cómo está tu pie y tu brazo? – era la voz de Changbin. Realmente pensé que era Han con alguna duda que resolver.

- Mucho mejor – respondí notando como este se aliviaba.

- Déjame ver – sin decir más, se acercó a mí y revisó la herida de mi brazo. Ya empezaba a cerrarse y curarse, señal muy buena para ambos. – Bien. – y se fue.

Aquel momento había sido tan extraño como curioso. Sin darle mucha más importancia, me dirigí al armario y me vestí con ropa cómoda para volver a la empresa y ensayar.

Pronto sería mi debut con los chicos... debut que no llegaré a hacer porque tengo otros planes. Le regalaré a mi padre la canción que hice con mi madre y que interpretaré con Han, a la vez, esa será mi despedida. Y, esa misma noche, cogeré un avión con destino a España, dando por finalizada esta extraña "aventura".

Poco a poco fue terminándose el día. A escondidas de todos, Han y yo aprovechábamos para practicar y que todo saliera perfecto en dos días. Ya cansados y con la luna decorando la noche, volvimos a casa.

- Lee Lara – dijo Seungmin y le miré a modo de respuesta -, ¿puedes ir al almacén que hay detrás de la empresa y coger un juego de mesa? Así nos vamos duchando, otros preparando la cena y los restantes se encargaran de poner lavadoras.

- ¿Yo? – respondí, a pesar de que no quería ir sola y menos a un sitio que ni siquiera conocía, pensé que, de esta forma, tomaré aire fresco, daré un agradable paseo y pondré en orden mis pensamientos. - ¿Qué juego es?

- Hay varios, escoge el que más te guste. Están en la tercera estantería.

- ¡Perfecto!

- ¡Toma! – dijo este mientras me lanzaba algo. Al cogerlo, eran las llaves. – Las necesitas para entrar – sonrió. - ¡Gracias!

Salí fuera y me encaminé hacia la empresa. Mi mente pensaba y pensaba en todo lo que debía de preparar para el día de la despedida.

Una vez enfrente de esta miré alrededor y vi algo oculto entre los árboles. Estaba a tan solo veinte metros. ¿Cómo no lo había visto nunca?

El almacén realmente daba miedo, era bastante grande y oxidado, parecía que se caería en cualquier momento. Abrí el candado que mantenía la puerta cerrada creando un chirrido insoportable. Una vez dentro, encendí la luz....aquello daba mucho más miedo que por fuera, pues estaba lleno de objetos tapados por mantas, restos de coches, maderas, telas de araña, cristales....parecía un vertedero....¿entre todo esto tenía que encontrar un juego de mesa? Frustrada, me puse a buscar el dichoso juego, pero de pronto, y sin más, una tormenta empezó a caer sobre Seúl, generando fuertes rayos que iluminaban el cielo, lluvia y viento, el cual hacía que las chapas del almacén crearan un ruido ensordecedor. Pero lo que casi hace que se me pare el corazón fue un golpe fuerte detrás de mí y la luz apagándose. Ahogué un grito y corrí hacia la puerta....el golpe que se escucho fue de ella....se había cerrado y no había manera de abrirla ya que se quedó completamente atascada. Estaba realmente asustada. Me daba miedo estar a oscuras y aquel lugar me tenía los pelos de punta.




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