El aire en la oficina de Mueller estaba cargado de humo de cigarrillo barato y la amarga electricidad del fracaso inminente. Las pantallas en la pared mostraban imágenes de la Cripta: los siete sujetos, ahora una unidad cohesiva y letal, realizando "ejercicios de coordinación" que se parecían más a simulacros de cacería. Ya no reaccionaban como individuos. Reaccionaban como un organismo único, con Aleksander como cerebro y nervio central.
—El Proyecto Prometeo ha superado la fase de prueba de concepto —declaró James Dark, quien ahora ocupaba la silla del escritorio de Mueller, como si fuera suya. Vistiendo un traje impecable de color gris oscuro, contrastaba brutalmente con la bata de laboratorio arrugada y la barba de varios días de Mueller—. Los resultados son… excepcionales. El Ministerio de Defensa está extremadamente satisfecho.
—¿Satisfecho? —La voz de Mueller era un hilillo de smoke, ronca por la falta de sueño y la repugnancia—. Dark, están desarrollando comportamientos de manada complejos. El dispositivo Argos regula las funciones motoras y sigue órdenes simples, pero no puede suprimir el instinto de grupo. ¡Están creando su propia sociedad ahí dentro! Una sociedad basada en la fuerza bruta y la lealtad al más fuerte, no a una señal de radio.
Dark sonrió, una expresión delgada y fría.
—Justamente. Ese es el punto, Doctor. No queremos robots. Queremos un arma inteligente, orgánica, que pueda pensar y actuar como una unidad de élite, pero con capacidades sobrehumanas. El dispositivo Argos no está para suprimir; está para canalizar. Les damos un objetivo, y la manada lo cumple. Con el 09A como interfaz, es perfecto.
—¿Y cuándo el Alfa decida que su objetivo no es el nuestro? —preguntó Mueller, clavando los dedos en el brazo de su silla—. ¿Cuándo ese "instinto de manada" se vuelva contra sus creadores? Lo he visto en sus ojos, Dark. No es estupidez animal. Es inteligencia. Es… cálculo.
—Eso ya no es su preocupación, Mueller —dijo Dark, su sonrisa desvaneciéndose—. La junta directiva, en consulta con nuestros socios en el gobierno, ha decidido que el proyecto requiere una… reorientación estratégica. La fase de investigación pura ha concluido. Ahora entraremos en la fase de aplicación y despliegue.
Mueller se quedó helado. —¿Qué quiere decir?
—Quiero decir —Dark se levantó, ajustándose los puños de la camisa— que el control del Laboratorio AC-009 y la custodia de los sujetos AQ-09A serán transferidos a mi departamento, efectivo inmediatamente. Usted y su equipo son asignados al nuevo Laboratorio AG-010, para continuar la investigación teórica del Genoma BQ25 en… contextos menos volátiles.
Era un despido. Un destierro. Lo alejaban de su creación en el momento más crítico, justo cuando la bestia empezaba a mostrar sus verdaderos colmillos. Le arrancaban a sus hijos monstruosos para entregárselos a un burócrata ambicioso que solo veía armas y balances de poder.
—¡Son mis pacientes! ¡Mi responsabilidad! —protestó Mueller, levantándose también, su cuerpo tembloroso de rabia e impotencia.
—Eran sus pacientes —lo corrigió Dark con una calma glacial—. Ahora son activos estratégicos de la Federación Rusa. Y yo tengo la orden de asegurar que den el retorno de inversión que se espera. Su sentimentalismo y sus… escrúpulos tardíos… son un obstáculo para el progreso.
Dos guardias de seguridad, más grandes y fríos de lo habitual, aparecieron en la puerta. No eran el personal habitual de AC-009. Eran hombres de Dark.
—Empaque sus efectos personales y sus notas de investigación puramente teórica, Doctor —ordenó Dark, señalando la puerta—. Un transporte lo espera para llevarlo a AG-010. El clima allí es más… tranquilo. Aproveche para descansar. Ha estado bajo mucho estrés.
La humillación fue un veneno. Mueller fue escoltado como un criminal por los pasillos que él mismo había diseñado. Al pasar frente a la ventana de observación de la Cripta, se detuvo. Allí estaba Aleksander. No estaba participando en los ejercicios. Estaba de pie, inmóvil, mirando fijamente el cristal. Sus ojos dorados no se posaron en los guardias. Se clavaron en Mueller. Y por primera vez, Mueller no vio rabia ni dolor en ellos. Vio comprensión. Aleksander sabía. Olía el cambio. Olía la debilidad. Olía la traición de los hombres.
El dispositivo Argos en su nuca parpadeó en rojo, una orden silenciosa de unirse a los demás. Aleksander ignoró la luz durante un instante eterno, manteniendo la mirada en Mueller. Luego, con una lentitud deliberada, giró y se unió a la manada. La luz del dispositivo se volvió verde. Había obedecido. Pero el mensaje estaba claro: obedecía cuando quería. Ya no por el dispositivo.
Anotación Personal - Doctor Mueller (Última entrada en AC-009): "Me destierran. Me alejan de la bestia que ayudé a crear para entregársela a un hombre que solo ve un martillo para clavar nails. Dark cree que el dispositivo de control es la clave. Es un necio. La clave siempre fue el dolor. El dolor los unió. El dolor los fortaleció. Y el dolor los liberará. "Aleksander lo sabe. Me miró y lo supo. Yo ya no soy su carcelero. Soy otro prisionero que se va. Y él se queda, con su manada, con su furia, y con el hombre que ahora sostiene la correa… por el momento. "He firmado mi sentencia de muerte y la de millones. Dark los llevará al campo de batalla. Los pondrá a prueba. Y cuando lo haga, el lobo no morderá al enemigo. Volverá la cabeza y morderá la mano que lo lleva con la correa. "Este es el fin de AC-009. El fin de la ciencia. El comienzo del horror. Que Dios me perdone. Yo nunca lo haré."
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El Laboratorio AG-010 era una instalación más nueva, más brillante, estéril y vacía. Sin el runrún constante de la Cripta, sin el olor a miedo y a bestia. Mueller se sentó en su nueva oficina, más pequeña, con vistas a un bosque de pinos impersonal. Le dieron un equipo de investigadores jóvenes y entusiastas que lo veían como una leyenda. Les habló del Genoma BQ25, de la teoría, de las posibilidades médicas. Pero sus ojos estaban vacíos. Su mente estaba en AC-009.
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Editado: 30.01.2026