El Palacio De Los Volskaya

Capitulo 1: El banquete de la casa Volskaya.

En las afueras del palacio, los ciudadanos aguardaban con nerviosismo las decisiones de la gran familia.
La gente de la ciudad intentaba mirar desde la lejanía, subiéndose en lo más alto de las estructuras utilizando telescopios y conversando con las mujeres de la ciudad que creían firmemente en las cartas y las estrellas, pero nadie veía nada, solo veían oscuridad y más oscuridad en el interior de las ventanas de la casa Volskaya, sin dejarse convencer de las profecías de ninguna de ellas.

Los trenes y las calles se mantenían en silencio mientras en los bares los rumores balbuceaban que la casa Volskaya estaba llena de ciudadanos de Dalition. Se trataba de las familias más cercanas del palacio, aquellos que alguna vez conocieron a una excelencia de la casa Volskaya como personas relativamente cercanas.

Dentro del palacio, los cocineros de la casa Volskaya trabajaban arduamente para servir un gran banquete. Los pasillos de la cocina estaban aturdidos de largos pasos que dificultaban el camino, cubriendo la mitad de la casa con el aroma de las delicias preferidas de los hijos del rey. En la sala se encontraban los cuatro hermanos, reunidos en soledad, a excepción de uno de ellos quien aún no había entrado a la sala.

—¿Dónde está Kander? —preguntó Marie, la hermana menor.

—Creo que no vendrá... —respondió Mietek, el hermano del medio con Ariel a su lado.

—Claro que lo hará. Me prometió que lo haría, no tiene excusas —Ariel se mantenía disociando con sus ojos puestos en sus uñas pintadas de blanco, reposando su espalda contra la suave almohada de la silla que le pertenecía a su padre—. También mandé a lavar su traje favorito.

El adictivo sonido melódico de las puertas llamó su atención por completo. Ariel sonrió con la fijación puesta en los instrumentos que pasaban por la puerta, encontrando con la mirada al violinista de la orquesta. Los ojos de Ariel volvieron a la mesa, quería asegurarse de que todos se veían bien con sus trajes favoritos.

—¡Llegaron los músicos! —exclamó Ariel con entusiasmo al separarse del espaldar del asiento con la espalda recta.

Aunque los trajes y vestidos de sus hermanos fueron mandados a lavar por orden de Ariel, quien también era considerada la hermana del medio, los mejores músicos habían sido seleccionados por Mietek; un momento tan importante como el banquete requería de una ambientación de calidad.

—Espero que este regalo sea de agrado para la familia. La orquesta tenía una agenda muy ocupada pero... —Mietek miró a sus hermanas para sostener sus manos y acariciarlas con cuidado— este presente es el verdadero regalo. Los músicos son... un regalo que valió la pena invertir mucho dinero.

Y mientras los hermanos reían, los músicos se incorporaban en una de las esquinas de la sala. En medio de su preparación para el banquete, el sonido melódico de las puertas se abre una vez más. Kander había llegado.

El hermano mayor se dirigió a la mesa con una vestimenta negra que acompañaba sus pasos con una afilada seguridad, la cual parecía astillar el suelo levemente con sus botas. A diferencia de sus hermanos con trajes coloridos, el color negro lo hacía lucir apagado en amargura. Kander no podía creer que pudo entrar a la sala sin sentir la calurosa presencia de Sunna.

—¿Dónde está la anciana? —preguntó Kander tras sentarse al lado de Marie, dejando que el plateado de sus afilados accesorios se mantuviera aplaudiendo en silencio su gracia.

—No le digas anciana —dijo Mietek—. Ella llegará cuando tenga que llegar.

La música de la orquesta comenzó con las suaves melodías de un piano fluyendo en sincronía con el violín negro del hombre que tanto admiraba Ariel con la mirada, sin importarle las palabras de Mietek.

—¿Debemos esperar aquí? Detesto la impuntualidad —Kander se inclinó hacia Mietek para enfatizar—. La odio.

Aquellas palabras fueron precisas para sus hermanos, incluso para Ariel, quien dejó de ver a los músicos tras escuchar a su hermano mayor. Kander no se refería a la impuntualidad; se refería a la mujer que lo quería perfeccionar como su abuelo.

—Bueno, yo no creo que sea malo que esperemos —Mietek levantó los hombros junto con sus cejas, manteniendo un tono ligero y despreocupado—. ¿Podemos hablar de lo emocionante que será el nombramiento?

—¿El nombramiento te parece interesante? —preguntó Kander, cruzando sus pies bajo la mesa.

—Podremos encontrar un buen esposo para Marie y para Ariel en el nombramiento —respondió Mietek.

—No estoy de acuerdo —negó Kander con la cabeza hasta bajar la mirada—. Aún no tienen la mayoría de edad y quien tome ese privilegio deberá ser capaz de aceptarlo del mismo modo que ellas deseen aceptarlo.

—Kander, los dos vamos tarde con nuestros casamientos —murmuró Mietek—. Pero ellas podrían casarse en cualquier momento, con el hombre que sea el elegido —agregó con un tono entusiasta hacia Kander.

Las palabras de su hermano fueron expulsadas de su cuerpo en un bufido de aire caliente que salía de sus fosas nasales. Marie, quien se mantuvo callada con Ariel, pudieron presentir que una discusión se acercaba. Esa mirada de Kander solo significaba una cosa: sed de discusión.

—Mietek... —Kander levantó su mirada hacia las pupilas de su hermano.

Aquella mirada congeló por unos segundos a Mietek. No entendía por qué su hermano no deseaba que sus hermanas Volskaya se casaran. Todos lo sabían. Al igual que los predecesores, los descendientes de la casa Volskaya debían levantar una promesa hacia la siguiente generación, con una boda.

—Cuál es el problema? —respondió Mietek con un tono ligeramente frustrado.

—¿Cuál es tu —enfatizó Kander— problema?

Kander entrecerró sus ojos, arrugando la nariz con el ceño fruncido: —Quieres seguir los mismos pasos de esta familia y solo mírate un poco. Hablas con la misma hipocresía que esa mujer.

La mano de Marie aterrizó con suavidad en el antebrazo de su hermano mayor junto con su mirada. Mietek se reía con la boca cerrada, dejando que sus ojos se cerraran por unos segundos, protegiéndose de la mirada de Kander hasta volver a abrirlos.



#719 en Fantasía
#151 en Magia

En el texto hay: fantasia, utopia, fantasia oscura

Editado: 18.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.