El papá de mi mejor amigo ✿❀ Kookmin (finalizada)

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Querer mantener un secreto que puede destruir la pequeña familia que te costó sacar adelante, no era demasiado egoísta ¿O sí? Parecía ajeno a toda la situación, pues su hijo, su mejor amigo y su ahora novio, sonreían de manera preciosa ante sus ojos, como si fuera el escenario perfecto. Sin embargo, observar a Yoongi le resultaba un poco nostálgico y es que veía a su mejor amiga en él y no podía evitar sentirte tremendamente triste, por su ausencia y porque al fallecer se había perdido el increíble sentimiento de orgullo por un hijo, quien nunca pudo cumplir su papel como madre, algo que añoraba, algo para lo que se estuvo preparando.

Tenía como una leve molestia en su pecho, era como si reviviera los recuerdos dolorosos de su pasado y no le gustaba. Al estar demasiado ausente de su preciosa reunión familiar, cierto pelinegro, apuesto y a quien podía llamar su novio, se acercó con expresión preocupada.

— Cariño ¿Todo bien?

— No lo sé —respondió sonriendo— Siento como si toda esta felicidad se me fuera a arrebatar ¿No es raro?

Aquello hizo que Jungkook se acomodará a su lado, pasando un brazo por su espalda y atrayéndolo hacia él— No permitiré que te arrebaten algo que te pertenece solo a ti —aseguro con dulzura— Mereces la sensación de dicha y felicidad que sientes en este momento y si alguien intenta arruinarlo, no te dejes vencer, además me tienes a mí —menciono con orgullo.

— ¿Por qué eres tan presumido? —Yoongi se quejó.

— Es de mala educación meterse en medio de una conversación de tus padres, Yoongi-ah —el pelinegro respondió con burla.

Y el impulso que sintió el pálido, fue detenido por Hoseok, porque el menor de los Park, tenía todas las intenciones del mundo de golpear a su mejor amigo. —Tranquilo, gatito —el castaño sonrió.

— ¡No es divertido! —se quejó mirando a su novio.

— Perdón gatito, no quería reírme. Pero no puedes recurrir a la violencia —menciono abrazando con fuerza al menor.

— H-Hobie —a Yoongi se le escapo una sonrisita.

Y entonces, cuatro toques en la puerta. El reloj marcaba las 8:12 de la noche. No esperaban visitas o eso pensaba el rubio. Con cautela se puso de pie, dejando a su familia por un momento y se dirigió a pasos lentos hacia la puerta.

Toc Toc Toc Toc

Nuevamente, entonces con la misma sensación de hace un momento y con una mano en su pecho, tomo un poco de aire para tratar de tranquilizarse y abrió la puerta.

Cabello negro; largo, piel de tez pálida, ojos rasgados, contextura delgada. Era como estar viendo a su hijo, pero en versión mujer. Quedo pasmado, mirando de abajo hacia arriba a la persona que tenía en frente y cuando sus ojos hicieron contacto, retrocedió.

— ¿Los ratones te comieron la lengua? —pregunto en tono tranquilo.

Park YoungMi, madre de su mejor amiga y abuela de su hijo. ¿A qué había venido? ¿Quería llevarse a su hijo? ¿Quería arruinarle la vida? Miles de preguntas pasaron por su cabeza y no se detenían. Entonces recordó aquella tarde, cuando fue golpeado y estrujado, se le prohibió asistir tanto al funeral como al entierro de Joy y lágrimas de impotencia llegaron a sus ojos.

Aquella mujer que no quiso ver a su nieto, quién lo culpo por la muerte de su única amiga, yacía frente a él.

— S-Señora...

— Creí que habías quedado mudo —respondió con burla— Jamás creí que la información era cierta, tuve mis dudas de encontrarte aquí, está casa se ve en buenas condiciones —hablaba admirando la casa— ¿Cómo eres capaz de vivir en una mansión cómo está? O acaso ¿Lavando platos ganas buen dinero?

Bajar la mirada como cuando era un adolescente, fue su única reacción. ¿Por qué se sentía devuelta a sus 17 años? Cuando era débil y fácil de manipular. Se sentía como en aquellos años, donde quiso morir, donde se arrepentía de haber nacido, se sentía como el viejo Park Jimin.

— ¿Q-Qué desea?

Realmente quería formular mejores preguntas o, aunque sea gritarle que se largara de su casa, de su familia. Pero no salía, su voz parecía estancada.

— Ni hablar bien puedes —menciono con fastidio— ¿Me dejarás afuera toda la noche? —pregunto con intenciones de ingresar a la casa.

Entonces en ese momento todas sus alertas se encendieron. Adentro estaba su hijo, su adoración y quien no sabía de la existencia de sus abuelos maternos. Por inercia se interpuso en el camino de la pelinegra, quedando en el centro de la puerta e impidiéndole el paso a su ex-suegra.

Aun no le había dicho la verdad a Yoongi y si lo sabía por terceros, el rubio nunca se lo perdonaría— No es bienvenida a esta casa —Jimin trato de sonar lo mejor convincente posible— Le pido que por favor se vaya de mi casa.

— ¡Pero que grosero! —grito la anciana.

— Se lo estoy pidiendo amablemente —el rubio no bajo la mirada, por más que se sintiera acorralado.

— ¿No quieres saber el motivo de mi visita? —pregunto con una mirada cargada de molestia y ante el silencio de Jimin, la anciana soltó una fuerte carcajada que hizo que su cuerpo se helara— Vengo por quien no te pertenece —hablo con enojo— Algo que has tenido bajo tu cuidado, sin ningún derecho, vengo por mi nieto.

— ¿Sin ningún derecho?

— Huiste con mi nieto, no me permitiste verlo en ningún momento —hablaba dando cortos pasos hacia el rubio— ¿Creíste que me quedaría de brazos cruzados?

— ¿Y tardo 18 años en querer venir a ver a su "nieto"? —las pequeñas manos de Jimin sujetaron su pantalón— Nieto al que rechazo y no quiso ver cuando nació, a quien yo crie con amor y cariño todos estos años, a quien yo cuide cuando se enfermaba y le daba fiebre ¿De ese nieto está hablando? —poco a poco la voz del rubio empezaba a elevarse— ¡Pues la que no tiene ningún derecho es usted! —grito con furia— ¡Lárguese de mi casa!

— ¿Minie? —Hoseok hablo a su espalda.

— Hobie, lleva a Yoon a su habitación y no permitas que baje —pidió sin mirar a su amigo.




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