El Pasado Nos Condena

Capítulo 59: Veo otra montaña que escalar

Maia


Número desconocido

"Te busco a las 19. Envíame ubicación."


Casi caigo de bruces cuando recibí el mensaje. Parece que el señorito consiguió otro teléfono del cual hablarme porque a su número lo tengo bloqueado.

Maia  
"No pienso enviarte nada, no quiero que sepas donde vivo. Dime donde nos encontramos y allí estaré."
 

Carita triste. 

Casi me rio, no sé que bicho le picó.
Número desconocido

"En el parque aquel donde estuvimos aquella vez, ¿recuerdas? Estoy seguro que si. Espérame en el mismo banco y llegaré por tí. Vestimenta formal."


Carita enojada. 

¿Quién se creyó? Iré vestida como me plazca. Ni siquiera tenía intenciones de salir con él, si no fuera porque me carcome la curiosidad por saber como nos fue con el proyecto, esto no estaría pasando. Bufo por lo bajo, este hombre sabe como hacerme pasar el buen humor de un momento a otro. Ahora tenía otra ocupación en la larga lista que contaba, para mí era más difícil ahora que vivía alejada de Michael, todo se multiplicaba, el tiempo la verdad no me alcanzaba ya. Seguía especializándome en distintas áreas administrativas y de negocios, quería siempre estar actualizada y tomaba cursos online que me sacaban otro tanto de tiempo.

Los sábados limpiaba mi departamento a fondo ya que desde que regresé a trabajar a la oficina poco tiempo tenía, luego del almuerzo vería a mi pequeño. Le pedí a Chris que lo trajera al departamento para pasar la tarde con él, luego se lo llevaría de vuelta a casa porque tenía que salir con el imbécil de Josh. Quizás el siguiente fin de semana pueda dormir con mi bello niño. Ha crecido bastante este último tiempo, como lo veo menos es más fácil apreciar los pequeños cambios en él, ya dice algunas palabras claramente y se ha ampliado su vocabulario. Siempre está bien vestido gracias a mi madre que le provee las mejores prendas, el perfume de bebé que trajo olía maravillosamente. Le di su comida y luego jugamos bastante hasta que se cansó y tomó su siesta. Yo aproveché para ver unos pendientes del trabajo y de la casa también.
Chris regresó a llevarse a Michael para que yo tuviera tiempo de prepararme para la cena. Si no fuera porque moría por saber los resultados de la evaluación del proyecto, no aceptaba la invitación del farsante ese. Me resigné y entré a ducharme a conciencia, me arreglé el cabello y escogí un vestido negro largo con un corte sencillo, era elegante pero simple también, no quería ostentar ni que Josh se confundiera pensando que estaba coqueteando con él. No niego que estaba muy nerviosa, se parecía mucho a las únicas dos citas que tuvimos y que ya sabíamos como habían terminado. Un calor subió a mi rostro pero podía disimularlo colocando un poco de rubor rojo difuminado para disimularlo. No sabía como haría para mostrarme fría ante su presencia. Desde un principio establecería que solo iba a hablar de trabajo y de negocios, nada más. También para aclararle eso ya que nunca tuvimos oportunidad, me alejé aquel día en el que me contó la verdad y no hablamos de nuestro intento de relación, que al final resultó ser lo que tiene con todas. Una encamada y nada más, soplé fuertemente haciéndome volar unos mechones que caían en mi cara.
Miré la hora y estaba a tiempo para salir y llegar. Tomé un taxi y salí.
 

Josh
Me pasé la tarde en el gimnasio tratando de quitar los nervios que me consumían. Al fin tendría otra oportunidad de estar con ella. Me dolía que deba ser en estas circunstancias en las que tuve que forzar la situación pero sabía que ella es tan terca y orgullosa que jamás volvería a aceptar una cita conmigo en plan personal. Para mí era un triunfo que hubiera querido regresar a la empresa, ahora sabía cuan importante era para ella este trabajo y lo que significaba, lo ví al escuchar su exposición y como defendió la idea con uñas y dientes y con una pasión arrolladora. Porque Maia es una muchacha apasionada, yo mismo lo comprobé cuando estuvimos juntos, detrás de esa máscara que quiere mostrar de chica seria y mojigata hay una verdadera mujer por la que corre sangre caliente por sus venas. Al recordar los momentos vividos vuelve aquella molestia en mi entrepierna recordándome que hace un tiempo no tengo sexo con nadie. "Sólo quiero con ella", me dijo el ingrato de mi pene, cuando tantas alegrías le he dado. Pero no la cagaría, debía ya sentar cabeza y obligar a mi amigo a hacer lo mismo. Teníamos que reconquistarla y solo haciendo un trabajo en equipo lo lograríamos. Terminé mis ejercicios y mientras sudaba profusamente tocaron la puerta del cuarto de gimnasio que teníamos en casa.

—Señor Josh, lo buscan —era la mucama.

—En un momento voy —preguntando quien podría ser dejo las pesas y me dirijo a la sala. mientras secaba mi transpiración con una toalla.

—Hola, mi amor —era la misma muchacha pegajosa que dice que estuvo conmigo la última vez. Nunca recordé lo que pasó aquella noche en la que me emborraché y esta escena se parecía mucho a otra similar que viví en la que me vi envuelto en un escándalo mediático. Maldije para mis adentros, no me podía volver a pasar.

—No soy tu amor y no sé que mierda quieres en mi casa —le dije echando chispas por los ojos.

—No decías lo mismo cuando estuvimos juntos —hizo un puchero con sus carnosos labios mientras recorría descaradamente mi cuerpo con sus ojos. Se llevó un dedo en la boca pensando que así me seduciría.




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