El pasado vuelve

Capitulo 12

El silencio de las tumbas

MATEO

​Visitar la prisión de "La Roca" es como caminar voluntariamente hacia mis propios traumas. El olor a desinfectante barato y metal oxidado me revuelve el estómago. He usado un pase de seguridad falso que Thorne me facilitó a regañadientes; oficialmente, no estoy aquí.

Frente a mí, tras el cristal reforzado, está Sterling. El hombre que solía controlar la ciudad ahora es una sombra gris con un uniforme naranja. Pero sus ojos... sus ojos siguen siendo los de un tiburón.

​— Russo —dice, y su voz suena como lija sobre madera—. Me dijeron que estabas muerto, o algo peor: que te habías vuelto un ciudadano ejemplar.

​— No tengo tiempo para nostalgias, Sterling. El Juez Vane. Dime dónde se esconde un hombre que no existe.

Sterling suelta una carcajada seca que se convierte en una tos asmática.

— Así que lo descubriste. Alberto siempre fue más inteligente que todos nosotros. Él no huyó del incendio; él fue quien encendió la cerilla. Me usó para que Julian tuviera un "gran caso" que lo lanzara a la fama, mientras él se borraba del mapa para manejar las rutas internacionales con Volkov.

​— ¿Dónde está? —presiono el intercomunicador con fuerza.

— Busca "El Faro del Sur". No es un edificio, Russo. Es un barco rompehielos que nunca sale del puerto. Allí es donde guarda su tesoro... y a sus prisioneros. Pero ten cuidado: si vas allí, Julian tendrá que elegir entre su honor y su sangre. Y tú sabes que, en esta ciudad, la sangre siempre pesa más.




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