El Pecado de los Dioses

Medusa, la que también fue Condenada

Capítulo 6: Medusa, la que también fue condenada

Hades no vino solo.

Detrás de él, arrastrando sus pies de serpiente (porque ya tenía el castigo de Atenea, aunque aún no la habían desterrado por completo), llegó Medusa.

—No tengas miedo —dijo Medusa con una voz áspera—. Mis ojos petrifican, pero te juro que no te miraré si no quieres.

Esmerith no podía verla, pero la sintió. Había en Medusa una rabia contenida que ella conocía bien. La rabia de las que fueron castigadas por ser víctimas.

—Tú también... —susurró Esmerith con su voz vacía, y aunque el sonido era casi nada, Medusa lo entendió.

—También fui violada —dijo Medusa, y no añadió "por un dios" porque no hacía falta—. Y también me maldijeron por ello. La diferencia es que a mí me dieron cara de monstruo. A ti te dieron un cuerpo que mata sin querer.

Medusa se arrodilló frente a ella. No la tocó —sabía lo que pasaba si alguien tocaba a Esmerith—, pero puso su mano a un centímetro de la mejilla de la muchacha.

—No te tengo miedo —dijo Medusa—. Y no creo que tú me tengas miedo a mí.

Esmerith negó con la cabeza.

—Somos iguales —dijo Medusa—. Las dos fuimos rotas por ellos. La diferencia es que yo ya acepté que no puedo repararme. Pero tú...

Medusa sonrió, y aunque Esmerith no podía verla, sintió el calor de esa sonrisa.

—Tú todavía puedes ser algo más que un escombro.




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