El Pecado de los Dioses

Epílogo: Lo que Queda

Epílogo: Lo que queda...

Hades no volvió a amar.

Gobernó el Inframundo con mano más firme que nunca, pero los suplicantes notaron que algo había cambiado en él. Ya no sonreía. Ya no miraba a las almas nuevas con aquella curiosidad distante. A veces, en la soledad de su trono, acariciaba el aire como si aún hubiera un rostro junto al suyo.

Medusa, por su parte, se volvió más feroz. Juró que ningún dios volvería a tocar a una mortal impunemente. Algunas noches, cuando las estrellas titilaban de cierto modo, ella levantaba la vista y susurraba:

—Te acuerdas de mí, ¿verdad? Allí donde estés.

Los mortales, con el tiempo, deformaron la historia. Algunos dijeron que Esmerith fue un monstruo. Otros, un ángel. Su ángel salvador.

Pero en las tabernas de Grecia, los bardos más viejos aún cantan una canción que nadie entiende del todo:

*"Ciega vio la verdad,*
**muda gritó por todas,*
*fría apagó el fuego,*
**y en llamas se hizo eterna."*

Nadie sabe quién la escribió.

Pero cada vez que suena, el viento se detiene.

Y en el Inframundo, Hades cierra los ojos y sonríe.

Fin...




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